Gema Herrerías, farmacéutica, sobre el plan antimanchas en pieles sensibles: "Las tres mejores alternativas a la vitamina C"
Para la farmacéutica, no todo el mundo necesita ni tolera la vitamina C porque puede tener un efecto irritativo en pieles sensibles
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La vitamina C no es solo un ingrediente cosmético de moda, sino un auténtico imprescindible dentro de una rutina de belleza completa. En los últimos años, este potente antioxidante se ha convertido en uno de los activos más populares gracias a su capacidad para aportar una luminosidad inmediata, mejorar la textura cutánea y combatir de forma global los signos del envejecimiento.
Se trata de uno de los activos más completos en el cuidado de la piel porque entre sus múltiples propiedades destacan la estimulación de la síntesis de colágeno, su acción neutralizadora de radicales libres, su efecto fotoprotector complementario y su eficacia en la reducción de la hiperpigmentación. En definitiva, ayuda a retrasar el envejecimiento prematuro actuando desde varios frentes: protege frente al daño ambiental, favorece la firmeza y mejora visiblemente la calidad de la piel.
Sin embargo, cuando hablamos de pieles reactivas, sensibilizadas o con la función barrera comprometida, la vitamina C pura (ácido L-ascórbico) no siempre es el aliado perfecto. Como bien apunta Gema Herrerías, farmacéutica especialista en dermocosmética, divulgadora y fundadora de la firma Gema Herrerías: “No todo el mundo necesita ni tolera la vitamina C, porque puede tener un efecto irritativo en pieles sensibles e incluso desencadenar una dermatitis irritativa de contacto”. La razón principal radica en que, para garantizar su estabilidad y penetración, este activo suele formularse a un pH muy ácido que resulta agresivo para los cutis más delicados.
Las mejores alternativas para tratar las manchas en pieles sensibles
El hecho de que que la piel sensible no tolere la vitamina C no significa tener que renunciar a un rostro uniforme, luminoso y libre de hiperpigmentaciones. Cuando el objetivo es tratar y prevenir las manchas con máxima tolerancia, existen alternativas antioxidantes igual de eficaces y respetuosas con la barrera cutánea.
Realmente no existe un único camino para conseguir un rostro luminoso y libre de manchas, lo importante es usar el ingrediente que mejor se adecúe a las necesidades de cada piel, por eso es importante acudir a profesionales que determinen cuáles son esas necesidades. Gema Herrerías destaca tres activos clave para diseñar un plan antimanchas a medida: la Niacinamida, la Vitamina E y la Aceloglicina.
Niacinamida (Vitamina B3)

La niacinamida se ha consolidado como el ingrediente estrella para las pieles que lo quieren todo sin sufrir irritaciones. A diferencia de la vitamina C, trabaja a un pH neutro, lo que garantiza una excelente tolerancia cutánea.
Una de las funciones más interesantes de la Niacinamida es su acción depigmentante y unificadora. En lugar de actuar únicamente sobre la enzima tirosinasa, la niacinamida frena la transferencia de la melanosoma, es decir, previene la aparición de nuevas manchas y difumina gradualmente las existentes.
Otro de sus beneficios es el refuerzo de la función barrera, porque estimula la síntesis de ceramidas y ácidos grasos esenciales. Al fortalecer la barrera cutánea, reduce la pérdida de agua transepidérmica, mantiene la hidratación profunda y reduce las rojeces.
Finalmente, hay que hablar de su acción seborreguladora y antiinflamatoria, equilibrando la producción de sebo y aliviando la inflamación, lo que la convierte en una opción perfecta para pieles sensibles con tendencia al acné o con marcas posinflamatorias.
Vitamina E (Tocoferol)

La vitamina E es la defensora liposoluble de la piel y tiene un papel fundamental en la prevención de manchas en pieles sensibles y secas.
Este activo funciona como protección antioxidante de amplio espectro neutralizando el estrés oxidativo provocado por la radiación solar y la contaminación y evitando la peroxidación de los lípidos de la piel, uno de los desencadenantes del envejecimiento y las manchas.
También tiene un efecto sinérgico y reconfortante calmando la irritación y la sensación de tirantez de forma inmediata. Además, contribuye a mejorar el microrelieve cutáneo, suavizando arrugas finas y devolviendo la elasticidad y flexibilidad al tejido.
Por último, la vitamina E contribuye a prevenir la hiperpigmentación al reducir los procesos inflamatorios de la piel, evitando que se active la producción descontrolada de melanina asociada a la irritación.
Aceloglicina (ácido azelaico y glicina)

Para las pieles propensas a la rosácea, cuperosis o manchas persistentes, la aceloglicina es uno de los activos más prometedores de la dermocosmética actual. Nace de la unión del ácido azelaico y la glicina, logrando mantener toda la eficacia del primero, pero con una tolerancia, solubilidad e hidratación superiores.
La Aceloglicina actúa, igual que los mejores agentes despigmentantes, bloqueando directamente la enzima implicada en la síntesis de melanina, permitiendo aclarar las manchas oscuras y unificar el tono global de la piel.
Por otra parte, tiene propiedades para calmar las rojeces y antibacterianas, aportando una acción antiinflamatoria que alivia la irritación en pieles reactivas y disminuye las rojeces vasculares.
Finalmente, la presencia de la glicina no solo mejora la penetración del activo, sino que aporta un extra de hidratación y suavidad a la epidermis, mejorando la textura general del rostro.
