El aceite corporal postducha y las 'everything shower' son tendencia: cuáles nutren más según la farmacéutica Blanca Llácer

Los aceites corporales vuelven al baño con fórmulas más cuidadas, más ligeras y mucho más interesantes., que analiza la farmacéutica Blanca Llácer
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MadridHay duchas y duchas. Está la rápida de diario y, luego, está esa que en TikTok han bautizado como everything shower: una especie de ritual de baño con exfoliante, mascarilla, depilación, pelo, cuerpo, crema, perfume y calma. Puede durar más de dos horas e incluso acercarse a las cuatro, según el nivel de entrega de cada una. Y en esa liturgia moderna de baño, el aceite corporal se ha ganado un sitio fijo como ese paso que deja la piel más flexible, más jugosa y con un brillo bonito.
Lo curioso es que, aunque ahora v sea una tendencia viral, el aceite corporal tiene bastante poco de novedad. Blanca Llácer, farmacéutica especialista en dermofarmacia y fundadora y CEO de THE LAB, dice de este cosmético que "cuando un ingrediente lleva más de 5.000 años formando parte de los rituales de belleza, probablemente no sea una moda, sino una evidencia”.
Antes de que hablásemos de sérums, activos encapsulados o microagujas en los cosméticos, ya existían los aceites. En el Antiguo Egipto se usaban como auténticos elixires de belleza y, siglos después, siguen teniendo ese punto irresistible: se aplican fácil, dan confort inmediato y consiguen que la piel parezca más bonita desde la primera aplicación. “Cuando hablamos de los beneficios cosméticos de los aceites, nos referimos a los aceites vegetales obtenidos de semillas, frutos o plantas, y que no deben confundirse con los aceites esenciales ni con los aceites minerales”, aclara Blanca. Y si hay un aceite corporal icónico, ese es el de Nuxe.

La clave no está solo en que brille
Un aceite corporal deja la piel preciosa durante unas horas. La boticaria Blanca Llácer insiste en que un buen aceite debe hacer algo más que dar brillo. “Cuando evalúo un aceite corporal no me fijo únicamente en su cosmeticidad o en sus propiedades organolépticas. Lo verdaderamente importante es la calidad de los aceites vegetales utilizados, su grado de pureza y, sobre todo, la evidencia científica en cuanto a sus efectos en la biología y fisiología cutáneas”, explica.
Es decir, importa cómo se siente, claro, pero todavía más lo que aporta a la piel. Para la farmacéutica, "los aceites corporales más interesantes suelen ser aquellos ricos en ácidos grasos esenciales, sobre todo omega 3, 6, 7 y 9. Son fundamentales para reforzar la función barrera y evitar la pérdida de agua transepidérmica”, señala.

Entre sus favoritos a nivel de composición están el aceite de espino amarillo, el de jojoba, el de almendras dulces, el aceite de oliva virgen extra y el aceite de girasol. Este último, aunque en la cocina viva a la sombra del AOVE, en la piel tiene mucho que decir. Blanca recuerda que cuenta con “una vasta evidencia científica en el cuidado de piel y mucosas”.
También hay que mirar las vitaminas. “Los aceites vegetales son una fuente natural de vitamina E, carotenoides y otros compuestos bioactivos que ayudan a proteger la piel frente al envejecimiento prematuro y las agresiones ambientales”, añade. Por eso, cuando están bien formulados, no solo suavizan: también ayudan a mejorar la calidad de la piel con el uso continuado.
¿Es mejor una crema hidratante o un aceite?
No son rivales. Para la famacéutica, son productos diferentes y pueden convivir muy bien. “Una crema es una mezcla de agua y aceite estabilizada mediante emulsionantes. Gracias a esta estructura aporta hidratación inmediata y una sensación más ligera sobre la piel”, explica. El aceite, en cambio, trabaja desde otro lugar. “Está formado principalmente por sustancias lipídicas. Su función principal no es aportar agua, sino ayudar a que la piel conserve la que ya tiene, reforzando su función barrera natural”.

O, lo que es lo mismo, la crema hidrata y el aceite ayuda a sellar esa hidratación. Por eso funciona tan bien después de la ducha, especialmente si la piel todavía conserva algo de humedad. También por eso suele gustar tanto en pieles secas, maduras o con tendencia a la descamación. “La combinación de ambos tipos de productos suele ofrecer los mejores resultados: primero hidratamos con una crema y después sellamos esa hidratación para prolongar sus beneficios”, resume.
Los aceites corporales que más nutren
Si la famarcéutica Blanca Llácer tuviera que elegir, el primero de su lista sería THE LAB Aceite Ozonizado. “Es probablemente uno de los aceites corporales más innovadores que existen ahora mismo por el proceso biotecnológico que hay detrás de su formulación”, afirma. Su valor diferencial está en la ozonización, un proceso que permite potenciar propiedades reparadoras, calmantes e higienizantes sin alterar la calidad del aceite original.

Según la farmacéutica, este aceite “ayuda a mejorar la función barrera, favorece los procesos naturales de recuperación cutánea y aporta confort en pieles sensibilizadas”. Es decir, no se queda en el acabado bonito. Está pensado para pieles que necesitan calma, reparación y un extra de resistencia frente a las agresiones externas.

Otro de sus favoritos es Trofolastin aceite reafirmante toque seco, sobre todo cuando la preocupación no es solo la sequedad. “Su fórmula combina centella asiática, uno de los activos vegetales con mayor respaldo científico en la estimulación de colágeno, con extracto de bayas rosadas, asociado a la mejora de la microcirculación cutánea y al remodelado del contorno corporal”, detalla. También incorpora lupino blanco, cafeína y vitamina E, una combinación interesante para pieles que han perdido tono tras cambios de peso, embarazo o por el paso del tiempo.

Para quienes buscan un aceite más todoterreno, la experta en cuidado de la piel menciona Patyka Huile Absolue, al que define como “un auténtico sérum regenerante en formato aceite”. Combina escualano vegetal con aceites de rosa mosqueta, jojoba, sésamo, oliva y germen de trigo. Su punto fuerte es que puede usarse en rostro, cuerpo y cabello, algo muy práctico cuando la piel está apagada, seca o necesita nutrición sin complicarse demasiado.
También destaca EQ L’Huile Merveilleuse, un aceite de ritual. “Es un auténtico cóctel de nutrición vegetal para la piel”, dice Blanca. Su fórmula reúne aceites ecológicos como cártamo, albaricoque, burití, oliva y girasol, ricos en omega 6 y 9, vitamina E, carotenoides y antioxidantes. Tiene textura seca, se absorbe rápido y deja ese acabado luminoso que gusta porque no parece pegajoso ni excesivo.

Y si hablamos de verano, la farmacéutica incluye SVR Sun Secure Huile SPF50, un aceite seco fotoprotector para rostro, cuerpo y cabello. “No se limita a incorporar filtros solares de última generación. Su fórmula añade vitamina E, aceite de soja y extracto de berro, ingredientes con capacidad antioxidante”, explica. Protege frente a UVB, UVA, UVA largos, luz visible e infrarroja, y deja la piel nutrida con un acabado satinado.

