Aciertos y errores de la boda de Patricia Cerezo y Kiko Gámez
Patricia Cerezo, una novia simple y feliz en una boda madura que demuestra que no importan los tiempos cuando el amor llega de verdad
La periodista y el ingeniero de telecomunicaciones Kiko Gámez se dieron el sí quiero en una ceremonia civil en la que la novia se vistió de novia, como tenía que ser
ACIERTOS
1. La novia. Y lo acertadísimo de saber adecuar su vestido a su momento de vida, a la madurez de un camino recorrido, a la no improvisación a pesar de ya no ser novios principiantes. Estaba estupenda con su vestido de escote halter, de Rosa Clará, su semi recogido y ese ramo de peonías y rosas baby.
2. El novio. Tan simple y correcto con su sastre marino, corbata marina y nada más. No hacía falta.
3. Paloma Cuevas y su azul zafiro, tan divino para los bodas de tarde estivales. Era de su propia colección para Rosa Clará.
4. Lydia Bosch fue a la boda con sus hijas y feliz del embarazo de Andrea Molina. Y nos dio la clave de cómo llevar una falda potente con una blusa satén cruzada y ser una invitada top en una ceremonia.
5. Nuria March y su espléndido vestido boho by Lola Casademunt, con toque étnico, escotazo y péplum.
6. Jaydy Michel y la vuelta a los satinados como uno de los must en ceremonias de tarde noche. En azul turquesa y con escote halter cruzado.
7. Marta Robles y el acierto pleno de unos de esos vestidos que marca una diferencia rotunda con el resto del hilo conductor de las invitadas.
8. Marián Camino y su escote Bardot. Muchos dirán que era error por su fondo blanco. Pero no, no lo es cuando el estampado, en este caso en verdes, predomina y marca el color final de un look.
9. Sonia Ferrer y otro halter de la velada. El suyo en ese coral que tan bien funciona en las ceremonias de verano con la piel morena y que en otra boda seguramente me habría empachado.
10. Cierro los aciertos con Nuria Roca y esa maravillosa capacidad para estar divina con un estampado floral sobre un vestido marrón sin convertir el look precisamente en eso, en un marrón. Todo era fresco y energizante en ella, que además de su buen atino con los complementos en buganvilla estaba y es guapa a rabiar.
ERRORES
Seguro que los habría, no todo es perfecto en una boda con tanta gente y tan distinta. Pero qué gusto da cuando no los hay visibles o garrafales, nos gusten más o menos las opciones, entre los invitados públicos.
Con Paloma Segrelles cierro, sin error de bulto eh, solo analizo. Me había relajado con ella porque contra todo pronóstico llevaba un tiempo dejándonos buenos looks y un recuperado buen sabor de boca. Y no, no estoy reculando por su floral de Hannibal Laguna, que me parecía muy ad hoc a esta ceremonia, ni reculo porque no me guste en ella. Tan solo analizo, como decía, y reflexiono. ¿Y si se hubiese arrancado el repollo del cuello que era imposible que la dejase respirar en pleno julio y con una ola de calor que casi nos extingue?
Ahí lo dejo.