Aciertos y errores de la boda de Suso Álvarez y Marieta
Marieta, una novia con corsé cabaretero y Suso, un novio “feo arreglado”, se dan por fin ese sí quiero en el que algunos pérfidos no confiaban

Lo hacían en una boda de tarde, en Toledo, bajo el fuego abrasador del verano castellano, con un puñado de invitados televisivos de variado gusto y pelaje y con un banquete de estrellas Michelín.
ACIERTOS
1. La novia. Si hubiese sido una boda religiosa me habría parecido un demasié. Pero visto lo visto, con un enlace con showman por casamentero, ella podía embutirse en su bustier, burlesque por blanco que fuese, sin miedo a chirriar a los más píos. Estaba guapa. Sí. Y no, no me esperaba una novia más romántica y menos de red carpet. En cualquier caso me gustaban más el recogido efecto mojado, el velo en plumeti y la gargantilla de perlas que el corpiño en sí, pero este era la base de todo su atrezzo de novia.

2. El novio. Lo que viene siendo un “feo arreglado”. Él que es espabilado, más que un erudito, sabrá tirar de la memoria para entender mi definición. Para el resto, aquí va la explicación. Ni es guapo de morir aunque él se lo crea, ni me esperaba encontrar a un novio cañón de belleza y elegancia chic porque para eso hay que tenerlas. Pero estaba correcto con su chaqué ceremonial en marino. Y eso es un muy buen acierto en tipos como él.

3. María Aguilar, o cómo arrasar entre las invitadas con su vestido aguamarina, su make up y su peinado. Estaba guapísima.

4. El jumpsuit cadmio de cuello halter de Ana López es un ejemplo de esos looks que siempre funcionan en las invitadas y que es un acierto pleno. Me encantó en ella.

5. Irene Rosales y su vestido asimétrico en un generoso midi, perfecto en las ceremonias de tarde, y en ese color teja tendencia sorpresa de este verano.

6. Makoke estaba guapa con su rojo drapeado a pesar de rozar el límite del exceso de un vestido en una invitada común. Pero no digo nada más, vaya a ser que saque el sable de su boda y me intente decapitar.

ERRORES
1. Los guantes de la novia. ¿Tenían sentido con el corsé? Pues seguramente sí para un look party pero no le pillé yo ese sentido en el conjunto de su look nupcial. Vamos que le sobraban los guantes y el sentido original que esta pieza debe tener en un outfit.

2. El head chain de Amor Romeira era del mismo baúl de atrezzos cabareteros que los guantes de la novia. Pero guapa es Amor, eso no se lo quita nadie y se tiene por ello como para vestirse de ese verde “shine”, para brillar, que me encantaba.

3. Con lo cañón de tío que es Rubén Torres y lo guapísimo que estaría con un traje marino y corbata simple, pues no, va el gachó y se casca una pajarita. En una boda esto ya es un terror, salvo que el dress code fuese black tie, pero si encima es rosa y satinada se me va todo el morbo al fondo de un pozo negro. ¡Qué ahogo!

4. Rafa Mora no ha aprendido nada en todos estos años del ceremonial de una boda. Pero me sigue haciendo gracia él aunque vaya descamisado y con camisa oscura a una ceremonia, que ya tiene delito.

5. Hoy cierro con Marta López sin que fuese un error error, pero con un consejo a los límites. Sé que no se enfadará conmigo porque me conoce bien desde que llegó a la tele. Le daría una MasterClass privada de cómo diferenciar en el armario vestidos party de vestidos de ceremonia para invitadas comunes o de invitadas protagonistas en una boda.

Porque no es lo mismo una fiesta que una boda aunque sea de tarde y acabe en noche. Ni es lo mismo ser testigo, hermana de los novios o una invitada súper especial dentro de una ceremonia que ser una invitada más. Y de eso, siempre, siempre, siempre, dependen los cortos y los largos, los tejidos, los colores, los excesos, el qué sí y el qué no…
Pero esta MasterClass no sería para Marta en exclusiva, meto a Makoke y al 90% de las invitadas en tantas bodas.
¡Ahí lo dejo!

