Puntadas con o sin hilo de la 84ª edición de Fashion Week Primavera-Verano 2027

Este año, el primero desde hacía muchos, la MBFWM salía del Pabellón 14 de IFEMA. La Fórmula 1 era la culpable aunque muchos hayan visto en este “sacar la moda a las calles” un atisbo de que la nueva dirección de la Semana de la Moda madrileña quiere ser Nueva York, Milán, Londres… Nada que ver con la realidad, aunque tenga su punto que la Moda tome calles y espacios diferentes para pulsar la evolución de la vida.
Yo sigo defendiendo que en un pabellón como el 14 de IFEMA se facilitan las cosas a la prensa, como yo, que llevamos acreditados siglos para analizar y contar las cosas que vemos en nuestra industria española de la moda e impulsarla. Y lo facilita porque no es lo mismo ir de invitado a un desfile suelto en un espacio divino en mitad de la ciudad, que tener que acudir a todos, recorriendo este imposible Madrid de caos, tráfico y tiempos. Por no decir lo importante que es fotografiar y grabar en el cubo de fondo negro de IFEMA, perfectamente iluminado sobre la pasarela, y no bajo el sol abrasador con las modelos achicharradas.
Pero dicho esto, mi reflexión de estos días va mucho más allá. Me he dado cuenta de que todo necesita cambiar cuando la vida nunca se detiene, tampoco en la Moda. Y estas Puntadas con o sin hilo, que llevan leyéndome nuestros lectores desde que Divinity existe, y en otros medios otros tantos años más, también necesitan cambios.
Quizá por eso hace tiempo decidí que no me sentía en la obligación de tener que escribir de todos los desfiles de nuestra MBFWM, y que solo lo haría de aquellos en los que de verdad me apeteció perder dos horas de tránsito por este Madrid que se ha hecho inmenso, descontrolado y no siempre positivamente globalizado.
Hoy me siento a escribir desde el placer de la no obligación. Más de veinte años acreditado como Prensa Especialista de Moda y la edad, me lo permiten. O lo que es lo mismo, hoy me siento a escribir con la total libertad, nunca he dejado de tenerla aunque me obligase yo mismo a hablar de todos, de escribir solo de lo que realmente me apetece.
Nota habitual para vosotros mis lectores de siempre y para los que lleguen nuevos:
“Por si alguien no lo sabía aún mi análisis lo hago con todo el valor y el mérito que reconozco en todos y cada uno de los diseñadores que nos muestran su trabajo comprometido en esta semana. Me gusten más o menos. Sean amigos o no. Me despierten más o menos simpatías.
El orden de estas Puntadas no responde a la importancia de cada desfile si no a su cronología en el calendario oficial de la semana. No de todos hablaré bien, eso es un juicio en la libertad de expresión. Que nadie se ofenda. O sí, pero con cordura.
De los que no hable, no todos los que vi salen en estas Puntadas, será opinión. Y otros tantos no los vi, porque tampoco me interesaban. Y eso, a estas alturas del correr de mi vida, también es opinión”.
PEDRO DEL HIERRO
CON HILO
He sido critico con sus desfiles muchas veces, también con esas mini ruedas de prensa que se monta Tamara Falcó para hablar de sus cosas en vez de su moda tras sus mini colecciones cápsula para la firma. Pero eso, lo reconozco, debe quedarse en una pequeña frivolidad de socialités. Lo importante de Pedro Del Hierro es que la marca, también Tamara, ha encauzado su estilo y su HANAMI de este año volvía a las siluetas fluidas, a las lentejuelas con sentido, a los contrastes y al devenir de la vida. Y eso me gustó.

SIMORRA
CON HILO
Tiene una cosa importante SIMORRA y es el puro eclecticismo. Un año te puede matar de amor con su punto, tradicional pero urbano. Otro año amordazarte con tus tejidos de cuerdas, flecos y hasta pasamanerías que beben de antaño. U otro, como este, engancharnos en su maestría con la doblez. Las piezas de su FOLD IN eran suntuosos repliegues de textura, color y luz. Como esas telas de toda la vida que abrazan, que envuelven, que nos hacen sentirnos cálidos y seguros hasta en la sofisticación.

ADOLFO DOMÍNGUEZ
SIN HILO
Uso la marca desde aquella adolescencia mía en la que Adolfo arrugó la moda con tal magia que sigue viviendo de su arruga es bella. Pero no siempre me convence su propuesta. Este año su excesiva urbanidad callejera ahogó sus divinas siluetas. Me quedé en shock cuando en su CHROMA sus pantalones fluidos maravillosos en cremas, con cuerpos de tejillo fuelle que daban ganas de abrazar, se ahogaban entre tanta pandillera urbanidad de mezclas extrañas y poco bien resueltas. Pero confío en seguir enamorándome el año que viene de sus exquisitas feminidades.

JUAN VIDAL
SIN HILO
No es que me guste Juan Vidal, es que me encanta. Él, su aguja femenina y sutil, sus mujeres súper ligeras y suntuosas. Tantas cosas que guarda mi memoria. Pero este año llegamos al mítico Hotel Palace soñando con uno de esos desfiles suyos de antaño, con sus exquisitos estampados florales y sus caídas, y nos encontramos de nuevo con esa urbanidad de la que hablaba de Domínguez y de tantos otros. Con esa necesidad de globalizarse y vulgarizarse como la hace el mundo. Pero la moda va más allá del mundo. Yo quiero la moda que sueña, que baila al son del Arte y no de las tendencias perrilleras de la calle o la música ratonera. Allí nos vimos, en una de las salas del Palace, con un desfile estático con cinco mujeres subidas a un pedestal donde el perfume de Vidal apenas se percibía. Pero yo, que soy cabezón, buceé en cada maniquí para oler con placer en el perfil de sus divinas flores, aunque esta vez se ahogasen en sus neoprenos. Espero al Vidal de siempre, lo espero paciente como los buenos novios bajo cualquier tormenta.
ÁGATHA RUIZ DE LA PRADA
CON HILO
Del Palace nos fuimos al Palacio de Cibeles, en su galería de Cristal desfilaban los diseñadores del martes y entre ellos Ágatha. Esa mujer que es capaz de reinventarse una y otra vez sin cambiar de estampados, ni de colores, ni de motivos. ¿Cómo lo hace? Con la locura que solo da el talento y el esfuerzo no de dejar de trabajar nunca. Ella es capaz de vender enchufes en países donde no llegó la electricidad. Pues eso fue su propuesta de este año, optimismo al poder y la esperanza de un verde tan enérgico como el de sus vestidos de papelinas.

HANNIBAL LAGUNA
CON HILO
Y con hilo por muchas razones que entenderán los que me leen siempre y saben que no es Laguna de mis Con Hilos habituales. Le di uno con sus 30 años de moda, ahí la emoción de su vida personal iba por delante de lo que me gustase su colección de ese año. Y lo hago ahora con los 40 años de moda de este Laguna que me ha dejado noqueado por completo. Su LUMINHAZ era un ejercicio maestro de luz, texturas y materias. Las perlas, cristales y bordados suyos de siempre se volvían hechizantes, elegantes, sutiles, exquisitos. Enhorabuena Hannibal, por esta colección espléndida, por tus 40 años de minucioso oficio y por dejarme sin palabras por primera vez en toda regla.
PALOMO SPAIN
SIN HILO
Sí, a pesar de su caos, que lo tiene por encima de su perfume teatral y su espléndido marketing internacional, Palomo podría merecerse un Con Hilo y lo voy a explicar. No me gustó su colección como tal, porque las piezas más hechizantes, que las había y muchas, se perdían en ese suburbano suyo que solo serviría para vestir de a una estrambótica Carrie Bradshaw en sus locos 90 en Nueva York pero no a una divinamente extravagante Sarah Jessica Parker de 2026. Pero tiene Palomo ese don del mestizaje para mezclar la tradición con un Cabaret de los tiempos. Verlo todo junto, en un desfile en la Rosaleda, era desmedido, porque devaluaba muchos de sus diseños que no son los del caos, sino los que hablan de tejidos, flecos, y cristales que bailan al son de la vida.

ODETTE
CON HILO
Estar en la NIMBA de Odette no es estar perdido, sino extasiado en una nube. Y su filosofía respondía perfectamente a lo que vimos en su desfile en el patio de ese Campus de la Universidad Nebrija. Tiene Odette la capacidad de mostrarnos un año un Burlesque de negros, plumas y flecos y otro, como este, un cielo de nubes con el rosa y el azul bebé como hilo conductor de una colección llena de líneas niponas y tejidos superpuestos en vestidos kimono y cotas de malla que podrían vivir a caballo entre el Japón más tradicional y los años 20 de un París de cuentas, felicidad y lentejuelas. Eso es precisamente la Odette de este año, felicidad.
MALNE
CON HILO
Qué placer fue sentarse en ese claustro de la Universidad Nebrija, esa en la que yo me licencié hace tantos años en su primera promoción de Periodismo, para ver pasar entre sus ladrillos rojos históricos del viejo convento a La Femme de los MALNE. La suya no es fatale, al contrario. Es poderosamente bella y hechizante. Bajo el sol madrileño vimos ese maravilloso y extravagante teatro francés que Juanjo y Paloma saben crear como nadie, con todas sus plumas, las organzas de seda, las gasas, los encajes, el tweed, los lunares… Mujeres que viven su historia contemporánea para permanecer en ella a través de los siglos corra lo que corra el tiempo.
REDONDO BRAND
CON HILO
No todo de él me gusta, a pesar de tener el desfile más nutrido y popular de este año y con un front row por el que matarían los diseñadores de medio mundo. Pero tiene Redondo mucho gusto para sumergirse en otras culturas, en otros lugares y hacer que los sintamos. La Doña era su particular homenaje a María Félix y al exceso Mexicano con un colección que respiraba todo eso, el color rojo de los chiles, el picantes de los cortos, los excesos, los volúmenes y los vestidos inmensos de organza de seda plisada. Ahí estaba todo, México, la Félix y los Jardines de los Palacios de Vista Alegre entregados a él y hasta la mismísima Isabel Preysler.
ALVARNO
CON HILO
Llevaban años fuera de nuestro circuito de la MBFWM pero Arnaud y Álvaro, esta pareja que forman Alvarno y que mezclan con gusto Francia y España en todo lo que hacen, volvieron para llenar hasta la bandera los exteriores de la Galería de las Colecciones Reales. Y ahí vimos lo que bien podría ser un falsh back de muchos de sus años pasados, con una mezcla dispar de propuestas pero con un objetivo, rememorar para seguir adelante. La luz de Madrid y el alma de París volvieron a fundirse en sus encajes y bordados, en sus noches azul marino, en miles de lentejuelas afrancesadas y en sus gemas gigantes de colores sobre negros sólidos y azules tinta bajo el anochecer de las lindes del Palacio Real. Ellos siguen siendo aquello chic que eran. Y lo celebro con cariño.
Hasta aquí esta nueva semana de moda, de reencuentros y de brindis de vida por nuestra Moda España.
¡Nos vemos en la próxima MBFWMadrid de Otoño/Invierno!

