8 cocinas estrechas y alargadas para aprovechar al máximo el espacio
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Las cocinas estrechas y alargadas son muy comunes en los hogares. Aunque no seas una apasionada de la cocina, seguro que sueñas con una que sea amplia, para moverte por ella cómodamente y aprovechar al máximo todo el espacio. Sin embargo, tener una de las llamadas “cocina pasillo” no debería suponer ningún inconveniente a la hora de crear un espacio que combine a la perfección funcionalidad y diseño. Y es que lejos de ser un drama decorativo, las cocinas estrechas nos ofrecen al oportunidad de agudizar el ingenio para ganar amplitud visual. Aquí tienes las ideas más utilizadas para sacarle todo el partido a la tuya.
Todo al blanco
El color blanco es el recurso infalible para ampliar visualmente cualquier cocina porque es capaz de reflejar hasta el 96% de la luz. Y no, no tiene nada de aburrido ni de obvio. De hecho, sigue siendo uno de los colores preferidos también para cocinas con muchos metros cuadrados. Transmite limpieza y combina a la perfección con cualquier otro color que quieras añadir, así que es una opción que deberías tener muy en cuenta. ¿Es imprescindible recurrir al blanco? Lo cierto es que no, pero sigue siendo nuestro color preferido.
Armarios hasta el techo
Si no puedes crecer a lo ancho, debes hacerlo a lo alto. La ventaja de utilizar armarios hasta el techo es doble: por un lado, podrás aprovechar al máximo el espacio de tu cocina para almacenamiento y, de paso, tener la encimera lo más despejada posible; por el otro lado, la verticalidad estiliza (sí, también al hablar de cocinas) y ese efecto es muy interesante para que parezca que los techos son más altos y tu cocina se vea majestuosa.
Muebles sin tiradores
Las cocinas de estilo minimalista prescinden, por lo general, de los tiradores. Y si la tuya es estrecha, deberías hacer lo mismo. Los tiradores suponen un obstáculo físico en una estancia en la que cada centímetro vale oro. Pero también suponen un obstáculo visual al sobresalir de los muebles, por lo que es preferible evitarlos. En su lugar, opta por sistemas de apertura tipo push o perfiles gola (uñeros integrados) para crear superficies lisas y continuas. Reducirás el "ruido" decorativo y ganarás en limpieza visual, logrando que el espacio parezca mucho más ordenado y ancho.
Iluminación bajo los muebles
El poder de la iluminación en cualquier estancia de una casa es algo que no debemos subestimar jamás. Las cocinas estrechas suelen ser oscuras y delegar toda la iluminación en las típicas lámparas en el centro del techo es un error. Estas lámparas en este tipo de cocinas generan sombras cuando estás preparando una deliciosa receta. En cambio, las luces LED bajos los muebles que están en alto ofrecen una luz directa sobre la encimera y eliminan las zonas oscuras que resultan tan poco atractivas.
Cerramientos de cristal
Es una de las tendencias que triunfa en cocinas y resulta ideal para cocinas estrechas. Si la tuya da al salón, valora la opción de tirar el tabique los separa y sustituirlo por una pared de cristal con perfilería de hierro o madera. Desde el punto de vista decorativo es una solución muy atractiva que permite que la luz natural fluya de una estancia a otra. Además, conecta la cocina con la vida social de la casa, manteniendo a raya los olores y ruidos.
Suelos con protagonismo
Hablamos todo el tiempo de cocinas que apuestan por un estilo depurado para ganar en amplitud visual (color blanco, ausencia de tiradores…), pero eso no significa que haya que renunciar al color y la diversión. Las baldosas hidráulicas con patrones geométricos ayudan a dirigir la mirada hacia el fondo de la estancia y aportan un toque de estilo y personalidad muy atractivo.
Una mini barra de desayuno
Las cocinas en las que tiene cabida una isla central o una mesa de comedor son una debilidad. Pero en una estrecha no tienes por qué renunciar a un sitio para desayunar o comer algo en cualquier momento del día. Una barra al fondo de la cocina es la solución perfecta y no necesita muchos centímetros de profundidad, solo los que te permitan guardar un par de taburetes debajo. Y a disfrutar de tus desayunos cada día.
Un espejo en el salpicadero
El viejo truco de usar un espejo para ampliar el espacio visual es igual de eficaz en la cocina que en el resto de habitaciones de la casa. La ventaja es que no tienes que sacrificar ninguna pared para ponerlo, ya que el lugar perfecto es el salpicadero, entre la encimera y los armarios altos. Una alternativa es optar por un vidrio ahumado, que resulta muy sofisticado y, además, es muy fácil de limpiar. Cualquiera de las dos opciones duplicará visualmente la profundidad de la encimera y, además, servirá para rebotar la luz.