Nos adentramos en el amplio salón de Chenoa: ladrillo visto y luz natural en su hogar de Majadahonda

Luz natural, ladrillo visto y espacios muy despejados en su casa de Majadahonda
Así es la casa de Chenoa en Majadahonda
MadridChenoa ha encontrado en Majadahonda el lugar perfecto para construir su refugio personal donde reside desde hace años, en una casa amplia, luminosa y pensada para disfrutar sin prisas del día a día. Lejos del ruido mediático y del ritmo frenético de los escenarios, la cantante ha creado un hogar que refleja a la perfección su carácter: práctico, acogedor y muy vivido. Y si hay una estancia que concentra buena parte de esa esencia, esa es su salón.
No es casualidad que sea también uno de los espacios más recurrentes en sus redes sociales. Y es que Chenoa suele compartir desde vídeos jugando con su perro hasta entrenamientos improvisados, pasando por selfies espontáneos que dejan ver distintos rincones de la estancia. El salón se ha convertido así en el auténtico corazón de la casa y en un escenario cotidiano con el que sus seguidores ya están más que familiarizados.
Amplitud por doquier
Se trata de un espacio abierto que conecta directamente con la cocina, una distribución moderna que favorece la sensación de amplitud y continuidad. El suelo de tarima de madera en tono marrón chocolate aporta calidez al conjunto y contrasta con las paredes blancas, que actúan como base neutra. Este equilibrio se rompe de forma muy acertada con algunos muros de carga de ladrillo visto, un detalle que suma textura y hace que el espacio resulte aún más acogedor.
La luz natural juega un papel fundamental en la estancia. Las grandes ventanas correderas que comunican con la terraza permiten que la claridad inunde el salón durante gran parte del día.
El muro que rodea estos ventanales, también de ladrillo visto, se ha convertido en uno de los rincones favoritos de la cantante para fotografiarse, un fondo muy reconocible que aparece a menudo en sus publicaciones.
Ideal para sacarle el máximo partido
El espacio está planteado de forma muy despejada, pensado para moverse con comodidad. De hecho, la propia Chenoa utiliza este salón como zona de entrenamiento en muchas ocasiones, algo que explica la ausencia de muebles innecesarios y la sensación de orden que se percibe en todo el ambiente.
La zona de estar está presidida por un sofá en blanco roto, de líneas sencillas y aspecto confortable, que aporta luminosidad y equilibra los tonos más oscuros del suelo. En cuanto al mobiliario, destaca una librería blanca empotrada que se integra perfectamente en la pared. Por otro lado, nada más acceder al salón-recibidor llama la atención una cómoda de madera pintada en tonos mostaza y azul cerúleo, de aire vintage, que dialoga con otro aparador situado a la izquierda de la librería y refuerza la coherencia estética del espacio.
Una práctica mesa para separar espacios
Para delimitar visualmente la zona del salón y la cocina, Chenoa ha colocado una mesa de comedor de madera con patas blancas, acompañada de sillas sencillas en el mismo tono. A ello se suman diferentes lámparas colgantes y puntos de luz repartidos por las paredes, que aportan calidez y crean un ambiente muy acogedor al caer la tarde. Fotografías enmarcadas y un gran cuadro XXL de estilo pop y colores cargados de personalidad completan la decoración, aportando personalidad y un guiño artístico muy marcado.
No cabe duda de que es un lugar que ha ido amueblando poco a poco para hacerlo suyo, y lo cierto es que ha conseguido que se vea de lo más acogedor.
