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Tips de interiorista para vivir de lujo en una casa de 40 metros cuadrados como Karmele Marchante

Karmele Marchante en su casa
Karmele Marchante en su casa. Instagram
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MadridVivir en 40 metros cuadrados puede parecer, a priori, todo un reto. Sin embargo, hay quienes consiguen darle la vuelta y convertir un piso pequeño en un hogar lleno de personalidad, práctico y, sobre todo, muy disfrutable. Es el caso de Karmele Marchante, que ha encontrado en su vivienda madrileña, ubicada en el barrio de Vallecas, el equilibrio perfecto entre funcionalidad y estilo.

Karmele enseña su casa en 'Lecturas'
Karmele enseña su casa en 'Lecturas'
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La periodista apostó hace un tiempo por un cambio de vida que incluía reducir metros, pero no calidad. Su casa, lejos de resultar agobiante, se presenta como un espacio luminoso, bien organizado y con un aire muy personal en el que cada elemento parece tener su lugar. La clave está en cómo se ha planteado la distribución y en una decoración que mezcla piezas con carácter con soluciones prácticas.

Un espacio pequeño, pero bien resuelto

El piso de Karmele destaca por una distribución abierta que favorece la sensación de amplitud. La zona de salón, comedor y cocina conviven en un mismo espacio, eliminando barreras visuales y permitiendo que la luz fluya con facilidad. Este tipo de planteamiento, cada vez más habitual en viviendas pequeñas, es uno de los grandes aciertos de su casa.

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Además, los muebles no saturan el espacio. Se apuesta por piezas concretas, bien elegidas, que cumplen una función clara sin recargar el ambiente. Hay también un equilibrio interesante entre elementos más modernos y otros con un punto más clásico o personal, lo que aporta calidez y evita que el conjunto resulte impersonal.

“La distribución lo es todo en 40 metros”

Para entender cómo sacarle el máximo partido a una vivienda de este tipo, hablamos con la interiorista Marina Ruiz, que lo tiene claro: “En pisos pequeños, la distribución es el 70% del éxito. Puedes tener los mejores muebles del mundo, pero si el espacio no está bien organizado, no funciona”. Según explica, la elección de un concepto abierto como el de la casa de Karmele es clave: “Eliminar tabiques innecesarios ayuda a multiplicar la percepción de espacio. En este sentido, su vivienda está muy bien planteada, porque permite que todo respire”. Ruiz insiste también en la importancia de pensar en recorridos: “Hay que poder moverse con facilidad. A veces vemos casas pequeñas llenas de muebles que impiden el paso. Menos es más, siempre”.

Luz y colores: el truco invisible

Otro de los grandes aciertos en viviendas como esta es el uso de la luz. En el caso de Karmele, la iluminación natural juega un papel fundamental, pero también la artificial. “Recomiendo siempre varias fuentes de luz en lugar de un único punto central”, señala. “Lámparas de pie, de sobremesa o apliques ayudan a crear ambientes y hacen que el espacio parezca más grande y acogedor”. En cuanto a los colores, la interiorista apuesta por una base neutra: “Los tonos claros como blancos, beige, grises suaves amplían visualmente el espacio. Luego se puede añadir personalidad con textiles o pequeños detalles, como parece que hace Karmele, que introduce matices sin saturar”.

Muebles inteligentes y piezas con historia

En pisos de pocos metros, cada pieza cuenta. Por eso, elegir bien el mobiliario es fundamental. “Lo ideal es apostar por muebles versátiles: sofás cama, mesas extensibles o almacenaje oculto”, explica Ruiz. Aunque en la casa de Karmele no todo responde a esta lógica estrictamente funcional, sí se percibe una selección muy pensada con piezas que encajan en escala y que no invaden el espacio más de lo necesario. “También es importante que la casa tenga alma”, añade la interiorista. “No todo puede ser práctico. Introducir objetos personales o con historia, como parece que ocurre en su caso, hace que el hogar sea único”.

El orden como clave del lujo

Si hay algo que marca la diferencia en una casa pequeña es el orden. “El verdadero lujo en 40 metros es no ver desorden”, afirma Marina. “Para eso, el almacenaje es esencial: aprovechar alturas, usar muebles cerrados y evitar acumular cosas innecesarias”. En este sentido, la vivienda de Karmele transmite una sensación de equilibrio. No hay sensación de saturación, algo que solo se consigue con una buena planificación previa y cierta disciplina en el día a día.

https://www.instagram.com/karmele.marchante/p/CdLpcAEjhLU/

Vivir bien en pocos metros es posible

Lejos de la idea de que más metros equivalen a mayor confort, ejemplos como el de Karmele Marchante demuestran que el bienestar en casa tiene más que ver con cómo se vive el espacio que con su tamaño. “Un piso pequeño bien diseñado puede ser mucho más agradable que uno grande mal aprovechado”, concluye la experta. “Se trata de pensar, simplificar y elegir bien”.