Casas de Famosos

Andrés Velencoso abre las puertas de su casa en la Costa Brava con jardín exterior y piscina con vistas panorámicas al mar

Andrés Velencoso. Redes sociales (@andresvelencoso)
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Andrés Velencoso regresa a Divinity con la esperada serie 'Regreso a Las Sabinas', donde retoma uno de sus personajes más conocidos, Miguel Larrea. Más allá de la pantalla, el modelo y actor ha encontrado en su casa de Tossa del Mar un espacio donde desconectar y centrarse en su vida personal. Situada en un enclave privilegiado de la Costa Brava, su vivienda destaca por su conexión directa con la naturaleza, su estilo rústico y unas vistas abiertas al mar que convierten la casa en un refugio tranquilo. A través de sus redes sociales, Andrés Velencoso ha mostrado distintos rincones de esta casa, en la que predominan los materiales naturales y una distribución pensada para disfrutar del exterior.

Una casa rústica con materiales naturales en un acantilado de la Costa Brava

La vivienda de Andrés Velencoso está ubicada en lo alto de un acantilado cercano a la costa, lo que permite disfrutar de vistas abiertas tanto del mar como del entorno natural que rodea la propiedad. Se trata de una casa con un planteamiento sencillo, donde la propia construcción marca la personalidad de la vivienda sin necesidad de añadir demasiados elementos decorativos.

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El estilo general se apoya en materiales como la piedra, el cemento y la madera, presentes tanto en la estructura como en los acabados. Esta elección refuerza la imagen de casa integrada en el entorno natural, con una sensación de continuidad entre el interior y el exterior, y además cuenta con paredes lisas y suelos de azulejos que ayudan a transmitir esa sensación rústica y natural.

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En el interior, predominan los tonos neutros, con blancos, grises y beiges que aportan luz y amplitud a las estancias. La decoración es limitada, con pocos objetos y una clara intención de mantener los espacios despejados. Esta forma de entender la vivienda como un refugio tranquilo encaja con el momento vital que atraviesa el actor, que ha decidido instalarse en su localidad natal para estar más cerca de su familia y disfrutar de una rutina más tranquila.

La casa no solo funciona como residencia, sino también como lugar de trabajo. Es allí donde Andrés Velencoso prepara sus papeles y gestiona sus proyectos, lo que refuerza la idea de un espacio pensado para el día a día, cómodo y práctico. Además, comparte este entorno con su perro, que se ha convertido en un compañero habitual en sus publicaciones y en su vida.

Una casa abierta la paisaje natural desde todas sus estancias

Uno de los espacios más representativos de la vivienda es el dormitorio, concebido para el descanso. La estancia sigue la misma línea del resto de la casa, con pocos elementos y una clara apuesta por la sencillez y el estilo rústico en todos sus espacios. Los colores se mantienen en la gama de los neutros y los materiales siguen presentes, especialmente en el baño integrado, donde se combinan superficies de madera con azulejos en tonos tierra en la zona de la ducha. Un gran espejo preside este espacio, que el propio actor utiliza con frecuencia para compartir imágenes en sus redes sociales.

El salón, por su parte, mantiene ese aire rústico y se abre directamente al exterior a través de grandes ventanales. Esta conexión permite que el porche y el jardín formen parte de la vida diaria de la casa. En el exterior cubierto, destaca una mesa de madera con sillas a juego, un espacio pensado para comidas y reuniones al aire libre.

Junto a esta zona se encuentra el área destinada al entrenamiento, donde Velencoso ha instalado estructuras de madera para practicar ejercicios vinculados al crossfit. Es un espacio sencillo pero funcional, con el material necesario para mantener su rutina deportiva. Al fondo, una pequeña caseta sirve para guardar los elementos de entrenamiento, como ruedas y otros accesorios.

El jardín rodea toda la vivienda y se convierte en uno de los puntos fuertes de la propiedad. La vegetación, formada por árboles altos y plantas silvestres, crea un entorno natural que refuerza la sensación de aislamiento en lo alto del acantilado. En el extremo del terreno se sitúa la piscina, construida con bordes de piedra y un acabado que recuerda a un estanque natural. Desde este punto se aprecian las vistas más abiertas de la Costa Brava, con el mar, los acantilados y el puerto en el horizonte.