Cocinas

Una experta en tóxicos del hogar enumera los elementos que deberías sacar de tu cocina: "No hay que alarmarse, hay que saber"

Cintia, creadora de contenido detrás de la cuenta @mundosinresiduos. Instagram / Pexels
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Cada vez somos más conscientes de lo que comemos, pero… ¿y de cómo lo cocinamos? Cintia, creadora de contenido detrás de la cuenta @mundosinresiduos, lleva tiempo poniendo el foco en esos pequeños detalles del hogar que muchas veces pasan desapercibidos. Con más de 156.000 seguidores en Instagram, se ha convertido en una de las voces más seguidas cuando se habla de sostenibilidad y tóxicos en casa. Y su último aviso apunta directamente a la cocina.

“¿Sabías que calentar un envase de plástico durante solo cinco minutos puede liberar cientos de miles de partículas de microplásticos directamente en tu comida?”, plantea. Una afirmación que impacta, pero que acompaña de un mensaje claro: “No hay que alarmarse, hay que saber”. Porque, como explica, los microplásticos ya forman parte de nuestro entorno. “Se han detectado en la sangre, los pulmones, la placenta e incluso en el cerebro humano”, añade, recordando que no es un problema lejano, sino algo cotidiano.

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En este contexto, la cocina se convierte en uno de los espacios clave. Allí manipulamos alimentos a diario y, sin darnos cuenta, podemos estar en contacto constante con materiales que liberan estas partículas. Por eso, Cintia hace un repaso de algunos de los elementos más habituales que convendría revisar.

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Uno de los primeros en su lista son los clásicos estropajos amarillos. “Son sintéticos, es decir, de plástico. Con el uso y al frotar, se desgastan y esas partículas pueden acabar en los alimentos”, explica. Su alternativa es sencilla: apostar por estropajos biodegradables, que cumplen la misma función sin ese impacto.

Algo similar ocurre con las bayetas. Aunque parecen inofensivas, muchas están fabricadas con materiales sintéticos que, con el uso diario, liberan pequeñas fibras. “Pueden quedarse en las superficies donde cocinamos”, advierte. En este caso, recomienda optar por versiones de celulosa o algodón.

Otro de los puntos que más sorprende tiene que ver con las bolsitas de té. “La mayoría contienen plástico”, señala. De hecho, algunos estudios han demostrado que, al entrar en contacto con agua caliente, pueden liberar miles de micro y nanoplásticos en una sola infusión. La solución: pasarse al té a granel.

Las tablas de cortar de plástico también están en el punto de mira. Cada corte desgasta ligeramente la superficie, generando partículas invisibles que pueden terminar en los alimentos. Frente a ellas, la madera se presenta como una opción más segura y duradera.

Y, por supuesto, los tuppers. Especialmente cuando se utilizan en el microondas. “El calor puede hacer que el plástico libere micro y nanoplásticos directamente en la comida”, explica. Cambiarlos por recipientes de vidrio es uno de los gestos más recomendados.

Más allá de esta lista, hay otros ejemplos que también conviene tener en cuenta. Las sartenes antiadherentes muy deterioradas, por ejemplo, pueden liberar sustancias no deseadas si el recubrimiento está dañado. O las botellas de plástico reutilizadas durante demasiado tiempo, que acaban degradándose.

El mensaje final de Cintia no busca generar miedo, sino conciencia. Se trata de conocer, elegir mejor y hacer cambios poco a poco.