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Blanca Gómez, psiconeuróloga y experta en tóxicos del hogar: “Lo que usas para cocinar se cuela en tu plato”

Blanca Gómez. Pexels / Instagram
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Si hay algo que cada vez preocupa más es todo lo que tiene que ver con llevar una vida más saludable. Y en ese camino, las redes sociales se han convertido en un altavoz clave para descubrir hábitos que, sin darnos cuenta, pueden marcar la diferencia. Una de las voces más seguidas en este terreno es la de Blanca Gómez, psiconeuróloga y experta en tóxicos del hogar, que ya acumula casi 233.000 seguidores en Instagram.

A través de su cuenta, comparte recomendaciones prácticas para reducir la exposición a sustancias nocivas en el día a día, desde la alimentación hasta la limpieza o los materiales que usamos en casa. Su enfoque es claro: pequeños cambios que pueden tener un gran impacto a largo plazo. Y uno de sus últimos posts, centrado en la cocina, no ha pasado desapercibido.

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Lo que no ves… también cuenta

“Lo que usas para cocinar se cuela en tu plato. Muchos utensilios liberan sustancias invisibles que el cuerpo no sabe gestionar y pueden acabar acumulándose”, advierte. Dicha reflexión pone el foco en algo que muchas veces pasamos por alto. No solo importa lo que comemos, sino también cómo lo cocinamos. Según explica, algunos materiales pueden liberar partículas o compuestos que, con el tiempo, se acumulan en el organismo.

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Entre los efectos que menciona, destaca su relación con problemas de metabolismo, como la dificultad para mantener el peso o la falta de energía; alteraciones hormonales, que pueden afectar desde la tiroides hasta la fertilidad; y trastornos en la concentración y el aprendizaje, especialmente en niños.

El riesgo de los antiadherentes

Uno de los puntos que más ha llamado la atención del post tiene que ver con las sartenes antiadherentes, tan habituales en cualquier cocina. “Una sola ralladura en tu sartén antiadherente puede liberar más de 9.000 partículas de PFAS en tu comida”, señala.

Estas sustancias, conocidas como PFAS, están en el punto de mira por su posible impacto en la salud. Según Gómez, pueden alterar la señal de las hormonas, favorecer la acumulación de grasa, afectar a la tiroides e incluso estar relacionadas con la obesidad. Por eso, insiste en revisar no solo el estado de los utensilios, sino también los materiales de los que están hechos.

Materiales a evitar… y alternativas más seguras

En su publicación, la experta lo deja claro. Hay ciertos materiales que conviene limitar o evitar en la cocina. Entre ellos, menciona los antiadherentes (aunque indiquen que son “PFOA free”), el aluminio, las siliconas o los plásticos. Frente a ellos, propone apostar por opciones más seguras y duraderas como el hierro, el acero inoxidable, el titanio puro, la cerámica libre de plomo, el vidrio o la madera maciza de una sola pieza. La clave, según explica, está en elegir materiales estables que no liberen sustancias al calentarse y que, además, resistan mejor el paso del tiempo.

Sus imprescindibles en la cocina

A la hora de concretar, Blanc también comparte cuáles son sus básicos. Entre ellos, destaca la skillet de hierro fundido esmaltado, ideal para sofritos con tomate, revueltos o para sellar carnes; las sartenes de acero inoxidable, perfectas para verduras, carnes y pescados; y la sartén de hierro mineral, especialmente útil para tortillas, crepes o alimentos más delicados.

Eso sí, advierte que este último tipo requiere cierto cuidado: hay que curarlo antes del primer uso, secarlo bien tras cada lavado y engrasarlo antes de guardarlo. Además, recomienda utilizarlas con calma, calentándolas poco a poco para sacarles el máximo partido. Porque, al final, más allá de modas o tendencias, su mensaje es claro. Debemos revisar lo que usamos en la cocina puede ser el primer paso para cuidar nuestra salud sin complicarnos demasiado.