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Adiós al blanco total: la 'tendencia macchiato' que hace que tu cocina parezca de revista

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La 'tendencia macchiato' hace que las cocinas se vean mas acogedoras. Instagram
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El blanco ha sido durante años el rey indiscutible de las cocinas. Luminoso, limpio, atemporal… parecía imposible destronarlo. Sin embargo, como ocurre con casi todo en decoración, las tendencias evolucionan y lo que antes era sinónimo de modernidad ahora empieza a percibirse como demasiado frío o impersonal. En su lugar, emerge con fuerza una nueva estética mucho más cálida, envolvente y apetecible: la 'tendencia macchiato'.

Sí, el nombre ya da pistas. La 'tendencia macchiato' bebe (y nunca mejor dicho) de los tonos del café como el beige, arena, caramelo, marrón suave… una paleta que convierte cualquier cocina en un espacio mucho más cálido y con rollo.

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Frente al blanco total, que a veces puede sentirse demasiado “de exposición”, estos tonos aportan matices y hacen que la cocina se convierta en un espacio real, vivido y mucho más cercano. Aquí no hay contrastes duros, sino una mezcla suave de colores que funcionan casi como un degradado delicioso.

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Una cocina en la que apetece estar

Más allá del color, el 'estilo macchiato' propone un cambio de enfoque en el que la cocina deja de ser un espacio meramente funcional para convertirse en el verdadero corazón de la casa. Se busca que sea un lugar donde apetezca estar, cocinar sin prisas, tomar un café o incluso trabajar. Para conseguirlo, los materiales juegan un papel fundamental. La madera -especialmente en acabados naturales o ligeramente envejecidos- se convierte en la gran protagonista. Encimeras con vetas visibles, muebles con textura y detalles artesanales ayudan a romper con la uniformidad del blanco y aportan profundidad visual.

A esto se suman otros materiales como la piedra, la cerámica o incluso el microcemento en tonos cálidos, que refuerzan esa sensación orgánica y natural que define la tendencia.

Lejos de la perfección con un resultado acogedor

Si algo trae esta tendencia es una especie de permiso tácito para relajar la perfección, y es que este tipo de cocinas no buscan ser impecables, sino agradables. Por eso vuelven las estanterías abiertas, los objetos a la vista y los detalles que cuentan algo. Pero ojo, siempre reduciendo el ruido visual y buscando un resultado que se vea cuidado con tarros de cristal, vajillas en tonos neutros, tablas de madera, libros de cocina o incluso alguna planta bien colocada. Todo suma para crear ese efecto “casa bonita” que parece sacado de una revista, pero sin esfuerzo.

La luz cambia el juego

Otro punto clave es la iluminación. Porque no se trata solo de cambiar el color de los muebles, sino de cómo se percibe todo el conjunto. Lámparas con materiales naturales, luces indirectas y bombillas en tonos cálidos ayudan a potenciar esa atmósfera acogedora que define la tendencia.

¿El resultado? Una cocina que apetece igual a las ocho de la mañana que a última hora del día. Ya se sabe que en un momento en el que buscamos sentirnos bien en casa, los espacios también se adaptan.