Muchas personas cometen el mismo error al colocar la cama en el dormitorio, según el Feng Shui
La posición de la cama puede influir en la sensación de descanso, amplitud y equilibrio de la habitación
Cómo ganar sensación de amplitud en el salón, según el Feng Shui: los muebles que te ayudan (y los que no)
Cuando pensamos en decorar un dormitorio solemos prestar mucha atención al colchón, la ropa de cama o incluso al color de las paredes. Sin embargo, hay un detalle que muchas personas pasan por alto y que, según el Feng Shui, puede cambiar por completo la percepción del espacio: la ubicación de la cama. De hecho, es uno de los errores más habituales en los hogares y, en muchos casos, se comete simplemente por aprovechar mejor los metros disponibles.
Esta filosofía milenaria china entiende el dormitorio como el lugar donde el cuerpo y la mente se recuperan después de la actividad diaria. Por eso, la distribución del mobiliario no solo tiene una función práctica, sino que también busca favorecer una sensación de calma y seguridad. La buena noticia es que, en la mayoría de las habitaciones, corregir este fallo resulta mucho más sencillo de lo que parece.
El error más frecuente
Uno de los principios más conocidos del Feng Shui es evitar que la cama quede alineada directamente con la puerta de entrada al dormitorio. Esta disposición, conocida como "posición del ataúd", no se considera la más recomendable porque genera una sensación de vulnerabilidad y dificulta que el espacio transmita tranquilidad.
La arquitecta y consultora de Feng Shui Anjie Cho, cofundadora de Mindful Design Feng Shui School, explica que "la cama es el mueble más importante de la casa porque representa a quien duerme en ella". Precisamente por ello, recomienda situarla en la denominada posición de mando: desde la cama debe poder verse la puerta sin quedar completamente enfrente de ella.
Este planteamiento no responde únicamente a una cuestión simbólica. Desde el punto de vista del diseño interior, poder controlar visualmente el acceso a la habitación suele generar una mayor sensación de seguridad y confort.
Buscar el equilibrio también mejora la funcionalidad
Siempre que la distribución lo permita, el Feng Shui aconseja apoyar el cabecero sobre una pared sólida y dejar espacio suficiente a ambos lados de la cama. De esta forma, resulta más cómodo acceder a ella desde cualquiera de los dos laterales y la habitación adquiere una imagen mucho más equilibrada.
Por otro lado, también es recomendable evitar colocar la cama justo debajo de una ventana. Aunque no siempre es posible cambiarla de sitio, esta ubicación puede hacer que el dormitorio parezca menos acogedor y que la zona de descanso pierda protagonismo visual. Si las dimensiones obligan a mantener esa distribución, una solución sencilla consiste en utilizar un cabecero robusto y cortinas con buena caída para reforzar la sensación de protección.
En definitiva, el Feng Shui no busca imponer normas rígidas, sino ayudar a crear espacios donde resulte más fácil desconectar. A veces, mover la cama apenas unos centímetros o cambiar su orientación puede hacer que el dormitorio se perciba más ordenado, armonioso y agradable, demostrando que los pequeños cambios también tienen un gran impacto en el bienestar cotidiano.