Casas de Famosos

Entramos en el espectacular salón mediterráneo de la casa de Marc Cucurella y Claudia Rodríguez en Londres

Marc Cucurella y Claudia Rodríguez, en su casa en Londres. Redes sociales (@_claurodri)
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Marc Cucurella y su pareja, Claudia Rodríguez, han encontrado en las afueras de la capital británica la vivienda perfecta para su familia. Tras llevar a cabo una reforma integral, la pareja ha conseguido transformar por completo los espacios para adaptarlos a su estilo de vida, consiguiendo un hogar cálido y acogedor que rompe con el clima frío y gris de la ciudad de Londres. La vivienda destaca por su capacidad para fusionar la elegancia y sencillez del diseño nórdico con la luminosidad del estilo mediterráneo, dando como resultado un hogar moderno, práctico y lleno de luz natural en el que los colores neutros y los materiales orgánicos son los verdaderos protagonistas.

Una residencia pensada para el descanso y la vida familiar junto a sus tres hijos

Ubicada en una apacible zona residencial a poca distancia de Londres, la casa del futbolista y la influencer cuenta con una distribución diáfana que busca la máxima comodidad en el día a día. Toda la propiedad destaca por la presencia de calidades excepcionales, como suelos claros de parqué de roble que amplifican el espacio, revestimientos de madera natural y grandes ventanales con perfiles en color negro que abren las estancias principales hacia el exterior. De este modo, se consigue una conexión directa entre la vida de dentro de la casa y el amplio jardín que la rodea. La vivienda cuenta con una gama cromática impecable compuesta por una paleta cromática suave que combina los tonos arena, beis, crema y pequeños matices de madera oscura.

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El estilo decorativo mezcla de forma muy natural piezas de mobiliario nórdico con sutiles guiños mediterráneos. En cada habitación se combinan muebles de líneas rectas con otros de diseño de contornos curvos y redondeados, respetando en todo momento el aire minimalista que tiene la casa. La prioridad ha sido apostar por un lujo minimalista sin elementos decorativos en exceso, creando espacios funcionales donde las texturas de las telas y los materiales destacan por sí solos. Además de los espacios comunes, la planta superior cuenta con un gran dormitorio principal con dos amplios vestidores, rincón de lectura y un baño en suite doble.

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Un salón comedor abierto, lleno de luz y con alma mediterránea

La zona más impresionante de la casa es, sin duda, el gran salón comedor diáfano que conecta directamente con la zona ajardinada a través de enormes cristaleras correderas y una claraboya en el techo que llena de luz el espacio durante todo el día. El área del salón está presidida por un imponente sofá con chaise longue en tono café, vestido con cojines mullidos a juego y una manta de lana en tono crudo. En el centro de la estancia, sobre una alfombra de tonos claros con relieve, se ubican dos mesas auxiliares bajas de piedra clara con siluetas orgánicas e irregulares. Sobre ellas reposan pequeños objetos decorativos como libros de mesa, velas aromáticas en recipientes oscuros y un portavelas de estructura metálica.

A muy pocos pasos, sin paredes de por medio, se encuentra la zona del comedor. La mesa principal presenta una forma ovalada con una vistosa superficie de mármol claro y un pie central acanalado de madera oscura. La rodean varias sillas tapizadas en tejido de textura rizada en tono beis con patas de madera en color nogal, creando un contraste muy nórdico. Como centro de mesa, un jarrón de cristal con flores naturales aporta frescura y vida a la decoración.

Frente al sofá, la pared está revestida con un papel pintado textil en tonos neutros. En el centro se sitúa la televisión colgada, colocada justo encima de un mueble bajo de madera oscura con laterales curvos y listones verticales. Sobre la superficie de este mueble descansan jarrones de cristal ahumado y figuras artesanales de cerámica. Toda la estancia queda coronada por una lámpara de techo metálica en tono dorado mate que añade una iluminación cálida al espacio. Para completar el salón, la estancia cuenta con rincones dedicados a la charla o a la lectura mediante dos butacas de líneas curvas tapizadas en tono crema, dispuestas sobre una alfombra circular y acompañadas por mesas de centro redondas con base negra.