Cómo limpiar

La forma correcta de limpiar la mampara para que no queden marcas de cal, según una experta

Una forma tan sencilla como efectiva
Un método tan sencillo como efectivo. Instagram
Compartir

Hay tareas de limpieza especialmente poco agradecidas y la mampara del baño ocupa uno de los primeros puestos de la lista. Puedes dejarla reluciente por la mañana y descubrir nuevas marcas en cuanto alguien se ducha. Las gotas de agua se secan sobre el cristal, la cal comienza a acumularse y, casi sin darnos cuenta, aparece esa capa blanquecina que hace que todo el baño parezca menos limpio.

Para acabar con estas manchas solemos recurrir al limpiacristales, al vinagre o a algún producto antical. Sin embargo, Alicia Martínez, creadora de contenido especializada en limpieza y organización, tiene una solución mucho más inesperada, pues propone utilizar algo que casi todos guardamos en algún cajón de la cocina: papel de horno.

PUEDE INTERESARTE

El inesperado truco del papel de horno

La forma de utilizarlo es muy sencilla. Solo hay que coger una hoja de papel de horno, humedecerla ligeramente con agua y escurrirla bien para que no termine empapando todo el suelo. Después, se pasa directamente por el cristal como si fuera una bayeta, realizando movimientos suaves y prestando más atención a las zonas en las que se vean marcas.

PUEDE INTERESARTE

Cuando se moja, el papel mantiene una textura resistente y ligeramente rugosa que ayuda a arrastrar los restos de cal más superficiales. Es un truco rápido, barato y perfecto para hacer un pequeño repaso sin sacar medio arsenal de productos de limpieza. Eso sí, no hace milagros. Funciona especialmente bien cuando las marcas son recientes y la cal todavía no se ha quedado completamente pegada al cristal.

Si la cal lleva ahí demasiado tiempo

Cuando llevamos semanas posponiendo la limpieza y el cristal ya ha perdido parte de su transparencia, el papel de horno puede quedarse corto. En esos casos, Alicia recomienda pasar a un producto desincrustante o recurrir al vinagre de limpieza. Se puede aplicar sobre el cristal, dejar actuar unos minutos y retirarlo después con una bayeta húmeda. Para terminar, es importante secar bien la superficie con un paño de microfibra. Este último paso es el que evita que aparezcan nuevas marcas justo después de limpiar.

También conviene dejar a un lado los estropajos metálicos y los cepillos demasiado duros. Aunque parezca que van a terminar antes con la suciedad, pueden rayar el vidrio o dañar las juntas y los perfiles. Tampoco se debe mezclar el vinagre con lejía ni combinar productos sin comprobar previamente que sean compatibles.

Pero, sin duda, el mejor truco para que la mampara esté limpia es bastante menos emocionante, pero funciona: consiste en pasar una rasqueta limpiacristales después de ducharse. No lleva más de un minuto y evita que las gotas se sequen y dejen nuevos depósitos de cal. También ayuda repasar los perfiles con un paño seco y ventilar el baño para que desaparezca la humedad. Con estos pequeños gestos, la limpieza semanal resulta mucho más fácil.