Limpiar un sofá de tela en casa sin empaparlo es más fácil de lo que parece: el consejo de Alicia Iglesias

La experta en orden y limpieza propone una sencilla mezcla casera para eliminar las manchas sin dejar cercos en la tapicería
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El sofá es uno de esos muebles que utilizamos a todas horas y que, sin embargo, no siempre sabemos cómo limpiar. En él nos sentamos, nos tumbamos, merendamos, vemos una serie y, si hay niños o mascotas en casa, probablemente también termine acumulando alguna que otra mancha difícil de identificar. El problema llega cuando la tapicería no se puede retirar y meter directamente en la lavadora.
¿Cómo limpiarla sin empapar el sofá ni dejar un cerco todavía más evidente? La organizadora profesional Alicia Iglesias ha compartido un método sencillo para tratar este tipo de manchas sin necesidad de utilizar una máquina especial. Solo hacen falta tres productos bastante habituales, un cepillo para tapicerías y algo de paciencia para trabajar toda la superficie de manera uniforme.
La mezcla de Alicia Iglesias
Para preparar su solución de limpieza, Alicia utiliza 500 mililitros de agua, media taza de vinagre blanco y medio tapón de detergente. Después, mezcla bien los tres ingredientes hasta que queden perfectamente integrados. Antes de empezar conviene comprobar las indicaciones de limpieza del fabricante y probar la mezcla en una zona discreta del sofá. No todas las tapicerías reaccionan igual y ciertos tejidos delicados pueden requerir una limpieza profesional o productos específicos.
Una vez hecha esta comprobación, Alicia humedece ligeramente un cepillo para tapicerías en la mezcla. Y aquí está uno de los detalles más importantes: no es necesario empapar ni el cepillo ni el sofá. La idea es trabajar con poca cantidad de líquido para evitar que la humedad penetre en el relleno y tarde horas (o incluso días) en desaparecer.
A continuación, con el cepillo ligeramente mojado, se frota la mancha con cuidado haciendo movimientos circulares. No se trata de aplicar fuerza sin medida, sino de insistir de manera suave y controlada hasta que la suciedad vaya desapareciendo.
El paso que evita los cercos
Aunque la mancha ya no se vea, el trabajo todavía no ha terminado. Alicia recomienda limpiar después el resto de la pieza: todo el cojín, el asiento o el brazo del sofá, dependiendo de dónde estuviera la suciedad. De esta manera se evita que, al secarse, aparezcan diferencias de tono entre la zona tratada y el resto de la tapicería.
A continuación, se pasa un paño pequeño ligeramente humedecido para retirar los posibles restos de la mezcla. De nuevo, debe estar bien escurrido. En este tipo de limpieza, utilizar más agua no significa obtener un resultado mejor; de hecho, puede favorecer la aparición de cercos, olores a humedad o un secado demasiado lento. Para terminar, Alicia coloca una sábana vieja sobre la zona y la mantiene allí hasta que el tejido se haya secado.
Un gesto sencillo que protege el sofá durante el proceso y permite completar la limpieza sin volver a ensuciarlo. Después solo hay que retirar la sábana, ¡y listo! Sofá limpio, sin empaparlo y sin montar un operativo imposible en mitad del salón.
