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La casa de María Valero, Borja Iglesias y sus mascotas en Galicia: espacios eclécticos a todo color y obras de arte

Borja Iglesias y María Valero. Fotomontaje con imágenes de Instagram (@mariavalero, @borjaiglesias9)
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Borja Iglesias y María Valero han convertido su vivienda en Galicia en un espacio que se aleja por completo de los interiores neutros y minimalistas. La pareja comparte su día a día en un piso de Santiago de Compostela en el que el color, las obras de arte, las piezas retro y los recuerdos personales forman parte de la decoración. Salón, comedor y cocina se comunican en una gran zona abierta, mientras otros rincones, como su particular cafetería o el despacho de María, refuerzan la personalidad de una casa pensada para disfrutar también junto a sus perros.

Una vivienda en Santiago de Compostela llena de personalidad

El futbolista del Celta de Vigo y María Valero viven en Santiago de Compostela, ciudad natal de Borja Iglesias y situada aproximadamente a una hora en coche de Vigo. La vivienda se encuentra en la zona del Ensanche, un conocido barrio residencial próximo al casco histórico de la capital gallega. A diferencia de otros futbolistas que han elegido grandes chalets o viviendas unifamiliares, la pareja ha decidido establecer su hogar en un piso urbano.

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La pareja comparten su vida desde 2022 y han mostrado a través de sus redes sociales diferentes rincones de esta casa, donde también conviven con sus perros. La vivienda cuenta con un estilo ecléctico en el que se encuentran piezas de inspiración retro e industrial con arte urbano, libros, música, plantas y numerosos objetos personales.

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El suelo de madera funciona como hilo conductor de los espacios y aporta calidez frente a una decoración mucho más expresiva. Los colores intensos aparecen en cuadros, alfombras, muebles y pequeños objetos decorativos. También, encontramos piezas de iluminación con diseños tan diferentes como una lámpara metálica de pie con pantalla curva o una lámpara esférica blanca. Hablamos de uan vivienda con estilo propio decorada con una sucesión de diferentes piezas de diseño que reflejan los gustos de sus propietarios.

Un salón abierto a la cocina en tonos verdes con cafetería propia

El corazón de la vivienda es el espacio abierto que conecta salón, comedor y cocina. En el salón predominan los muebles de líneas redondeadas y los textiles en tonalidades neutras, que conviven con elementos más llamativos los cuales introducen el color en la estancia. Una gran obra en tonos lilas, amarillos y negros preside una de las paredes, mientras las estanterías abiertas reúnen libros, discos, figuras, recuerdos y objetos relacionados con la música y el fútbol.

También hay diferentes sofás y butacas tapizadas, una alfombra multicolor de rayas y muebles de madera de estética retro. Frente a la televisión se sitúa un aparador de madera de aire vintage, mientras otras zonas incorporan plantas y piezas decorativas que aportan color. El comedor mantiene esta misma línea con una gran mesa de madera natural concebida como punto de encuentro para las comidas y reuniones con amigos.

Uno de los rincones más singulares es su pequeña cafetería situada entre el salón y la cocina. Sobre muebles de madera se distribuyen una cafetera, un molinillo y diferentes accesorios, acompañados por un gran cartel negro con la palabra "Cafetería" en amarillo. Se trata de uno de los espacios más reconocidos de la vivienda y está integrado perfectamente en esta estancia multifuncional.

La cocina apuesta por el contraste más absoluto. Los armarios verdes en tono vintage se combinan con módulos acabados en madera, electrodomésticos negros y un frente blanco, mientras que en el centro de la estancia se sitúan una zona de comedor presidida por una gran mesa de madera maciza en tono envejecido con cuatro sillas a juego.

María Valero también ha mostrado su zona de trabajo, con escritorio, ordenador y estanterías, un espacio funcional que mantiene el estilo colorido del resto de la casa. La estancia cuenta con una pequeña libería en tonos rosas y con un escritorio de madera pulida de roble sobre la que descansa un ordenador de mesa en color blanco. En una de las baldas podemos apreciar una réplica de la copa del mundo junto a otros elemtentos decorativos como cestas de colores y esculturas de animales en tono magenta, que completan la decoración de esta zona de trabajo.