Fuego y agua no deberían estar juntos, según el Feng Shui: la distribución ideal de la cocina, según los expertos
Separar el fregadero de la placa ayuda a equilibrar estos dos elementos y consigue una zona de trabajo más cómoda
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Cuando pensamos en reformar la cocina, solemos fijarnos en el color de los muebles, la encimera o el espacio de almacenaje. Sin embargo, la distribución de los electrodomésticos también influye en cómo se siente y funciona la estancia. Según el Feng Shui, hay dos zonas que merecen especial atención: la de cocción y la de lavado. El motivo es que representan dos elementos opuestos, el fuego y el agua, y colocarlos demasiado cerca puede romper el equilibrio.
En otras palabras, para el Feng Shui, la placa, los fogones, el horno y el microondas pertenecen al elemento fuego; mientras que el fregadero y el lavavajillas se relacionan con el agua. Los expertos en esta disciplina recomiendan que cada zona tenga su propio espacio y que no queden pegadas ni enfrentadas directamente.
Cuando la placa y el fregadero están uno al lado del otro, el agua parece “apagar” simbólicamente el fuego. Si se sitúan justo enfrente, ambos elementos quedan en una especie de confrontación constante que, según el Feng Shui, puede generar cierta tensión visual y hacer que la cocina se perciba menos equilibrada. Pero dejando a un lado la parte energética, separarlos también tiene sentido en el día a día. Evita que el agua salpique cerca de una sartén caliente y permite contar con un tramo de encimera en el que lavar, cortar y preparar los alimentos antes de cocinarlos.
¿Cuál es la distribución ideal?
Siempre que los metros lo permitan, lo ideal es agrupar por un lado los elementos relacionados con el agua y, por otro, los vinculados al fuego. No hace falta llevarlos a extremos opuestos, sino dejar una superficie de trabajo suficiente entre el fregadero y la placa.
En una cocina en forma de L, por ejemplo, cada zona puede ocupar uno de los lados. En las distribuciones con isla, una opción es instalar el fregadero en la encimera principal y reservar la isla para cocinar, procurando que no queden exactamente enfrentados. También pueden colocarse en la misma línea si entre ambos queda una zona para preparar los alimentos.
Además, los recorridos deben ser sencillos. Fregadero, frigorífico y placa tienen que estar lo bastante cerca para evitar vueltas innecesarias, pero sin quedar amontonados. La cocina debe permitir moverse cómodamente, abrir puertas y cajones y trabajar sin que varias personas se estorben.
Qué hacer si no podemos cambiar la cocina
La mayoría de las veces no es posible mover el fregadero o la placa sin meterse en una reforma. Por suerte, el Feng Shui propone algunos recursos para suavizar ese encuentro entre fuego y agua sin cambiar la distribución. En este caso, la madera funciona como elemento intermedio entre ambos. Por eso, si el fregadero y la placa están juntos, se puede colocar entre ellos una tabla de cortar, una bandeja o algún utensilio de este material. Una planta aromática o un pequeño detalle verde también ayudan a crear una separación visual, siempre que no resten espacio.
Si están enfrentados, podemos incorporar la madera y los tonos verdes a través de pequeños accesorios, los frentes de los muebles o algún elemento situado entre las dos zonas. Pero ojo, no se trata de llenar la encimera de objetos, pues el orden, la limpieza y una superficie despejada siguen siendo fundamentales para que la cocina resulte agradable y práctica.