Almudena Cid: "El deporte me ayudó a descubrir eso que me hace única"

divinity.es 13/06/2018 19:16

¿Cuál es tu papel en ‘De mayor quiero ser…?

Mi papel es ser el referente y la guía para Nohara, una niña de seis años que hace rítmica y que de mayor quiere ser gimnasta de élite, gimnasta profesional o entrenadora, porque ella divaga entre estas tres profesiones. Consiste en acompañarla y enseñarla un poco cómo ha sido mi vida deportiva, qué cosas he tenido que hacer para llegar a donde he llegado y para que supiera de primera mano cómo es la experiencia de estar en el deporte de élite.

¿Por qué crees que es importante que las niñas tengan referentes?

Soy de las que piensa que es muy importante porque te hace caminar, avanzar, saber hacia dónde quieres ir y no estar perdida. Yo de pequeña tuve uno, que fue Oksana Kóstina, y recuerdo que me marcó mucho que fue una gimnasta que no tuvo la oportunidad de competir porque pertenecía a la antigua Unión Soviética. Cuando se separó y pudo hacerlo como gimnasta ruso, quedó campeona del mundo. Ese aguante, esa supervivencia, de alguna forma quedó latente en mi, porque lo he sentido igual en mi carrera deportiva después de 20 años.

¿Sigues jugando? ¿Que queda de aquella niña?

Me tenéis que ver en mi intimidad, porque creo que sigo siendo la misma niña. De hecho, peco de ser demasiado espontánea. No temo, me lanzo, soy una persona que vive las cosas como las siente. Soy muy emocional, y no quiero perderlo. No quiero que la sociedad me lleve a ser alguien que no soy.

¿Cuál era tu juguete favorito cuando eras pequeña?

Tenía un Gusy Luz. Recuerdo que me daba un poco de miedo en la oscuridad. Lo apretaba y se le encendía la cabeza. Luego también tenía muchos juguetes imaginarios. Quería ser cajera de supermercado, abría un paraguas y ponía precio a las cosas que me iba encontrando por casa. Me acuerdo que también me regalaron una cocina, unos patines de ruedas (que me encantaban, porque fueron mis primeros porrazos en asfalto). Pasé por muchos, los compartía con mis hermanos. Eso sí, de las cosas que más disfrutaba era salir a la calle a jugar con otros niños.

¿Sigues doblándote igual?

Me doblo, pero no como antes. En las piernas sí mantengo la amplitud. Pero en la espalda ya no. Al final, la columna vertebral tiene un cometido, que sobre todo es ir hacia delante. Lo que es llevarla para atrás para oxigenarla está muy bien, pero al extremo que lo llevamos en la gimnasia no.

¿En qué cosas has cambiado desde que dejaste de competir hasta hoy?

El deporte de alta competición (y el deporte en general) lo que hace es ponerte un espejo y dejarte ver cómo eres en realidad. Lo bueno es que lo vives desde muy joven y, cuando pasas ya a una edad más adulta, llegas con ciertas cosas ya integradas. Sabes tus puntos fuertes y tus puntos débiles. El deporte fue lo que me ayudó a valorar qué es lo que me hacía única para poder cuidarlo. Cuando me retiré, vi que esa es mi arma más poderosa.

Me acuerdo que a Nohara en 'De mayor quiero ser...' le dije que tenía que buscar eso que le hacía diferente y única porque es lo que no va a perder en la vida y lo que tenía que trabajar. Ahí es donde se iba a poder agarrar en los momentos más difíciles.

¿Te consideras feminista?

Soy feminista, evidentemente. Creo que necesitamos poner voz a la desigualdad. Como deportista, eso lo he vivido. No en las becas, porque en esos casos están igualadas, pero sí en los premios que reciben las mujeres en determinadas competiciones en comparación con los hombres. La ley antiembarazo tenemos que intentar eliminarla. También la visibilidad en los medios de comunicación. Recuerdo que compraba el periódico y empezaba a leerlo por detrás para buscar cualquier noticia de deporte femenino. Se han dado pasos, pero quedan grandes zancadas para llegar a esa igualdad, tanto en el deporte como en la vida.

Si tuvieses una hija, ¿qué valores te gustaría que tuviese siempre en mente?

El compromiso, la constancia y la capacidad de superarse. Siempre ocurren cosas que nos hacen bajar un poco y sentir que nos está sobrepasando una situación, pero creo que buscando eso que nos hace diferentes siempre volvemos a resurgir. He tenido que resurgir como el ave fénix muchas veces a lo largo de mi vida y espero seguir haciéndolo de aquí a que me vaya.