Cómo afecta emocionalmente una cesárea de emergencia y cómo reponerse
Las cesáreas de emergencia se realizan para garantizar el bienestar de la madre y el feto ante una complicación, y aunque necesaria, puede pasar factura emocional a la madre
Los problemas para dormir de un niño, ¿cuándo pasan a considerarse un trastorno?
Cuando se realiza una cesárea de emergencia, lo que hay detrás es una decisión tomada con rapidez para evitar un riesgo en la salud de la madre o el bebé. Los momentos previos a este tipo de cesáreas suelen estar acompañados de nervios y miedo, puesto que el parto no se está produciendo según lo esperado. Y esto puede pasar factura a la madre a nivel emocional, porque supone un estrés elevado, que se añade al que de por sí se produce cuando se acerca la hora del parto. Para minimizar el sufrimiento, es importante saber qué se puede hacer en estos casos y cómo ayudar a la madre a reponerse de la cesárea de emergencia.
Dar toda la información posible
Si el equipo médico determina que es necesario realizar una cesárea de emergencia, esta tendrá lugar en cuestión de segundos. La eficacia de los profesionales se centra en garantizar la seguridad de la madre y el feto, y su actuación es rápida en estos casos. Sin embargo, en la medida de lo posible y aunque el tiempo sea limitado, es esencial informar a la madre de que se la va a realizar una cesárea, intentado trasmitirle toda la calma que sea posible en ese momento.
El sentimiento de culpa
Es cierto que España es el país que más cesáreas programadas lleva a cabo, a pesar de que, si todo lo permite, el parto natural es el más recomendable por muchos motivos. Esta idea pesa en muchas mujeres a la hora de dar a luz, que intentan evitar una cesárea a toda costa, y que pueden encontrarse de un momento a otro con que se les está realizando una. A pesar de que una cesárea de emergencia se realiza porque no hay otra opción más segura, muchas mujeres experimentan un sentimiento de culpa.
Creen que han comenzado su vida como madres fallando, aunque ellas no tengan nada que ver en la necesidad de realizar este tipo de cesárea. Para evitar este sentimiento, es muy importante no idealizar el parto, obtener toda la información necesaria al respecto y valorar las ventajas que una cesárea de emergencia tiene en un momento tan crucial de la vida. Y, por supuesto, hay que dar el espacio a la madre para que exprese cómo se siente y validar su cesárea como un el tipo de parto que ha garantizado su seguridad y la del bebé.
El tiempo con el bebé
Del mismo modo que se idealiza el parto, también se insiste mucho en el piel con piel de la madre y el bebé tras el nacimiento. Y lo cierto es que es estupendo para ambos tener este primer contacto que, por otro lado, no es posible, tras una cesárea. Pero una cosa es que sea importante y otra muy distinta que sea imprescindible.
Una madre y su bebé deben pasar tiempo juntos cuando estén preparados para ello, intentando evitar lamentarse por ese tiempo en que no ha sido posible. En cuanto los médicos lo consideren oportuno, la madre podrá estar con su bebé, iniciar la lactancia materna si lo desea, y forjar un vínculo maravilloso e insustituible. Tras el parto parece que cada segundo que pasa es crucial, pero lo más importante es todo lo que está por venir.
Cómo ayudar tras una cesárea de emergencia
El baile de hormonas, la experiencia con la cesárea, la cura de la cicatriz y el cambio de vida son un cóctel peligroso, que necesita mucho amor y apoyo alrededor. Puede que tras una cesárea de emergencia la madre tenga recuerdos malos de ese momento, sienta temor a volver al médico o se vea afectada la calidad de su descanso.
Hablar de lo vivido es siempre necesario y contar con la ayuda de profesionales si todo apunta a una depresión postparto. Por otro lado, hay que procurar para la madre tiempo de descanso y de estar con el bebé, así que la mejor ayuda es liberarla de las tareas domésticas y procurar que el tiempo que pase con su hijo lo haga lo más relajada posible, sabiendo que cuenta con un fuerte respaldo de su entorno cercano.