Salud

María, Natalia y Alberto: recogemos el testimonio de tres personas que han probado el 'pinchazo' para adelgazar

Cada vez son más las alternativas para perder peso bajo este método
Cada vez son más las alternativas para perder peso bajo este método. Pexels
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MadridA la hora de adelgazar y perder peso, no existen fórmulas mágicas. Hay que ingerir menos calorías de las que nuestro organismo consume para llegar así al déficit calórico. Sin trampa ni cartón. Y es ahí donde entran en juego las estrategias que cada uno lleve a cabo para lograrlo: desde entrenar la fuerza a incluir más proteínas en la dieta, cenar ligero, hacer ayunos… Pero, ¿y si cuando lo has probado prácticamente todo, sigues siendo incapaz de perder esos kilos que te sobran? Pues, por mucho que ‘cerrar el pico’ ayude, en muchas ocasiones nos juega malas pasadas la ansiedad (con sus inoportunos atracones), el estrés (y el cortisol) y la falta de paciencia.

Sin embargo, desde hace algo más de dos años -y potenciado estos últimos meses de manera muy notable- se han desarrollado en el campo de la nutrición y la salud, medicamentos como Ozempic y Wegovy, que han ido ganado popularidad como aliados para la pérdida de peso. Ambos contienen semaglutida, un compuesto que actúa como análogo de una hormona que regula el apetito y el control de azúcar en sangre (también existe Saxenda, en cuyo caso el compuesto es liraglutida). Originalmente diseñados para tratar la diabetes tipo 2, su efecto secundario de pérdida de peso ha llevado a su uso en personas con obesidad.

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Cada vez sonmás los medicamentos para perder peso que se basan en inyecciones

Ozempic se prescribe principalmente para la diabetes, mientras que Wegovy y Saxenda, aprobados en varios países para el control de peso, están indicado para quienes tienen un índice de masa corporal (IMC) elevado. Todos ellos promueven la sensación de saciedad y pueden reducir hasta un 15% del peso corporal en estudios clínicos.

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Sin embargo, estos tratamientos no están exentos de controversias. Los efectos secundarios, como náuseas, diarrea y, en algunos casos, riesgos pancreáticos, han generado preocupación. Además, su elevado costo y la posibilidad de recuperar peso al suspenderlos destacan la importancia de utilizarlos bajo supervisión médica.

En estos casos, no hay nada como conocer de primera mano la experiencia de aquellas personas que han recurrido a ellos; y en Divinity hemos hablado con tres perfiles muy diferentes entre sí, que lo han probado y han querido compartir su experiencia con nosotros: María, de 35, Natalia, de 55 años; y Alberto, de 27.

La polémica está servida

María, un estilo de vida activo

María, procedente de Toledo y de 35 años, no es el tipo de perfil que ‘a priori’ pueda parecer que ha empleado uno de estos medicamentos para perder peso, ya que, en su caso, lleva una vida sana y el deporte es uno de sus pilares claves. “Siempre he hecho deporte de forma muy regular, y como cualquier mujer, he buscado ver mi mejor versión. Sin embargo, en los últimos años noté que la ansiedad me jugaba malas pasadas, especialmente durante la noche y con los dulces… Así que hace un par de años me sometí a una dieta con la que logré perder diez kilos y que se basaba en aumentar la ingesta de proteínas, y limitar los hidratos a los días en los que entrenase. No pasé nada de hambre y adelgacé rápidamente”, comienza diciendo.

“Sin embargo, había 6 kilos más que quería perder y que, por mucho que intentase controlarme, no lograba que se fueran. Y varias personas de mi entorno habían probado Ozempic, así que pensé que por qué no usarlo yo también”, cuenta y añade que, acudió a la consulta de una amiga médico, que se lo recetó, pero que le dijo que tuviese cuidado con las dosis. “En mi caso, me recetó Wegovy, donde se empieza con una dosis de 25mg el primer mes y luego se sube a 50mg (es un pinchazo a la semana). Pero mi amiga me dijo que como tenía que bajar poco peso, en mi caso utilizaríamos siempre solo la dosis mínima, la de 25mg. Y así ha sido”.

María relata que desde ‘el primer pinchazo’, notó que el hambre y la ansiedad desaparecían. “De un día para otro la comida pasaba a un segundo plano. Ya no sentía esa necesidad de dulce por la noche, increíble. No tenía nada de hambre, pero como no quería tener efecto rebote lo que hice fue comer en cantidades más pequeñas, pero siempre, comer. Nunca me he saltado ninguna comida y he estado pendiente de que estuvieran todos los nutrientes, tanto proteínas como hidratos. De este modo, aunque el adelgazamiento fuese un poco más lento, era más seguro ya que no se trataba de algo tan drástico”.

La joven nos cuenta que logró perder esos kilos hace 6 meses y que no los ha recuperado. “Sigo con mis entrenamientos y trato de no excederme, pero no me privo de nada, aunque las cantidades las he disminuido notablemente”. Sobre si se lo recomendaría a alguna amiga, su respuesta es afirmativa. “Sí, pero haciendo como yo, nunca dejando de comer y llevando un estilo de vida saludable con ejercicio y una alimentación balanceada”.

Todas se basan en semaglutida y la liraglutida

Natalia y su lucha contra la menopausia

Natalia, madrileña de 55 años y en plena menopausia, decidió probar Ozempic tras años de luchar con la sensación de hinchazón y el aumento de peso asociado a los cambios hormonales. “Siempre he llevado una dieta equilibrada, pero con la menopausia me sentía inflamada y sin resultados. En tres meses con Ozempic he perdido 9 kilos. Más allá del peso, siento que he recuperado control sobre mi cuerpo”. Natalia recalca la importancia de combinar el tratamiento con hábitos saludables y supervisión médica.

Además, cuenta que ajustó sus hábitos alimenticios para potenciar los efectos del tratamiento: “Decidí mantener mis desayunos y comidas normales, pero reduje mucho la cantidad en las cenas. Ahora solo tomo fruta por la noche, y me siento más ligera y menos hinchada al día siguiente. Fue un cambio sencillo, pero combinado con Ozempic, marcó la diferencia”.

“En mi caso, no sentí náuseas ni diarrea. Más bien, estuve estreñida, por lo que aumenté considerablemente la ingesta de fibra. Sin duda, recomendaría Ozempic a mujeres de mi edad que estén pasando por la menopausia y sientan que su cuerpo ya no responde igual. Para mí, fue un alivio enorme sentir que la hinchazón desaparecía y que podía volver a controlar mi peso. Eso sí, les diría que es fundamental acompañarlo con cambios en la alimentación, porque no es una solución mágica, pero es una herramienta muy útil cuando se usa correctamente”, concluye.

Cambiar de hábitos es fundamental

Alberto y su reeducación alimentaria

Por último, tenemos el caso de Alberto, un joven gaditano de 27 años que quería bajar de las 84 a los 74 kilos y que, por mucho deporte que hiciese, las comidas a deshora le jugaban malas pasadas. “Yo empecé a usar el Ozempic un poco por recomendación de amistades conocidas. Y también por ver resultados. Siempre he tenido efecto yoyó, con tendencia a engordar así que decidí dar el paso. Lo estuve utilizando un mes, administrándome 4 dosis de 1mg y la verdad es que me funcionó genial, sin reacciones de ningún tipo. Desde el primer momento sentí que la ansiedad por la comida, no la tenía”, comenta.

Puntualiza que, desde su punto de vista funciona... pero entendiendo que hay que llevar unas pautas de alimentación y un equilibrio. “Digamos que yo he aprendido a comer y me ha ayudado mucho ese 'empujón' que me ha dado el Ozempic. Al ver que estaba perdiendo peso me motivé para continuar así, y llevar esas pautas para perder peso de una manera progresiva y duradera". 

Alberto hace también una interesante reflexión sobre una de las cuestiones más temidas. "Lo que más miedo me daba era el efecto rebote, y por ahora no lo he tenido porque desde que lo dejé, he seguido comiendo muy saludable (siempre concediéndome algún que otro capricho) y complementándolo con deporte. Así que puedo afirmar que a mí, particularmente, el 'pinchazo' me ha ayudado mucho y ha sido ese empujón que me hacía falta para lograr mi objetivo", concluye. 

En otras palabras y teniendo en cuenta estos testimonios. Podríamos decir que, las inyecciones de semaglutida marcan un avance en el tratamiento de la obesidad, pero deben integrarse con un estilo de vida saludable, priorizando la nutrición balanceada y el ejercicio. Su éxito radica en una gestión médica adecuada y la comprensión de que no son soluciones mágicas, sino herramientas dentro de un enfoque integral.