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Rocío Ramos-Paul, Supernanny, sobre el comportamiento que dice si un adolescente puede tener móvil: "Si hace eso, no"

Rocío Ramo-Paul. Fotomonaje con imágenes de Getty Images e Instagram @rocioramospaul_psicologos
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En plena era digital, estar conectado se ha convertido en algo indispensable para todos. Prácticamente todo el mundo tiene un teléfono inteligente que le permite la comunicación instantánea y estar informado a tiempo real además de proporcionarnos entretenimiento las 24 horas, hacer fotos en alta resolución, mejorar la productividad.... Los teléfonos han condicionado nuestra vida diaria, han cambiado la forma en la que se trabaja, se vive y se comunica. Sin embargo, aunque esta conectividad tiene muchos aspectos positivos, también hay una parte negativa que preocupa, y mucho, a los padres.

Mucho se ha hablado sobre los riesgos que supone el uso de las pantallas por parte de niños y adolescentes por el impacto en la salud mental y física, los problemas sociales como el ciberbullying, el acoso escolar, el acceso a contenido inapropiado, el aislamiento social, la falta de autocontrol o el riesgo de provocar una adicción. Esos son algunos de los aspectos que les preocupan a los padres, que se preguntan a qué edad se puede dar un móvil a un adolescente. Aunque muchos expertos coinciden en que la edad recomendada para dar el primer móvil a un adolescente es entre los 12 y los 14 años, la decisión final la deben tomar los padres, que deben tener en cuenta factores como la madurez y la responsabilidad. Además deben poner límites y acordar normas con el adolescente. Por supuesto, hay que estar muy pendiente del uso que hacen del dispositivo que nos puede indicar si el menor está preparado o no para tener un móvil, tal y como ha explicado Rocío Ramos-Paul en su intervención en 'Atrévete', de Cadena Dial.

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Cómo saber si un adolescente está preparado para tener un móvil

Una vez se ha entregado un móvil a un adolescentes, los padres deben ejercer labores de supervisión sobre qué hace con ese dispositivo y retirarlo en caso de que el uso no sea el adecuado. En este sentido hay un comportamiento clave en las redes sociales que puede indicarles a los padres que sus hijos no están preparado para tener móvil. Según ha explicado Rocío Ramos-Paul hay que dejarles claro que antes de compartir contenido, deben pensar si eso lo contarían en el tú a tú y que deben reflexionar antes de publicar algo. Si no lo hacen, la respuesta es clara, no están preparados para gestionar el uso de un dispositivo. "No cuentes nada de lo que no contarías en persona en las redes. Si lo haces, entiendo que el móvil que llevas, no puedes llevarlo todavía".

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El motivo por el que debe retirarse el móvil ante esta situación es sencillo. "No son conscientes de que el móvil amplifica todo lo que dicen". Aunque es cierto que los chismes siempre han existido, el problema es que ahora con el uso del móvil todo se difunde más rápido y llega a mucha más gente. "Chismes hemos tenido siempre, pero se quedaban en el grupo. Ahora se trasladan y pueden convertirse en algo muchísimo más grande. Si se meten con tu dentadura porque llevas ortodoncia, el instituto de al lado y el de al lado pueden decidir meterse contigo también poniéndote el mote de turno. Y esto, para el adolescente que recibe el ciberchisme es doloroso", ha explicado la psicóloga.

Por qué siguen difundiendo chismes a pesar de las advertencias

A pesar de esas advertencias, los adolescentes siguen difundiendo los chismes. ¿Por qué lo hacen a pesar de que se les advierte de que no lo hagan porque se magnifica todo? Rocío Ramos-Paul lo explica. "Primero por poder. Si yo estoy dentro del grupo, no se meten conmigo. Con lo cual, lo que me pide el grupo lo hago. No sea que en lugar de con la ortodoncia se vayan a meter con mis gafas. Voy a hacer lo que dice el grupo no vaya a ser...", ha comentado la experta, que asegura que puede ser por miedo ya que nunca hay un motivo real detrás de esa burla. Es precisamente ahí donde los profesionales intentan actuar, en esos terceros que dicen "a ver si me va a pasar lo mismo".

Además de evitar que se metan con nosotros hay otro aspecto importante a tener en cuenta. "La necesidad que tiene el adolescentes de pertenecer al grupo. Y si eso pasa por reírme con el chiste o trasladar el chiste, a ver quién dice que no", ha dicho la experta.

Las consecuencias para el adolescente que difunde el chisme o la broma

Por último, la psicóloga ha abordado las consecuencias que puede tener para un adolescente el transmitir estas burlas sobre otros o si es él mismo el que las genera. "Como adolescente pierdo la capacidad de desarrollar la empatía", ha explicado 'Supernanny', que ha dejado claro que sin una comunicación cara a cara, el adolescente no tiene la capacidad de ver la reacción del otro, de entender su lenguaje no verbal, fundamental en la vida porque aporta matices que no aportan las palabras. "·A veces el chisme es decir una crítica a un amigo. Si yo no tengo delante a la persona, no veo cómo le sienta, si se enfada... la comunicación no verbal en el discurso es importantísima y te hace más inteligente. Si yo te quiero criticar necesito ver tu cara, qué te parece sí.... Todas estas que son habilidades que se pierden en las redes sociales y lo digital donde tú eres anónimo prácticamente y no ves la cara del otro", ha terminado diciendo la psicóloga.

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