Desarrollo personal

La revolucionaria idea de la felicidad que promueve el filósofo Byung-Chul Han: "Solo así adquiere la vida su brillo"

El filósofo Byung-Chul Han en los premios Princesa de Asturias 2025
Byung-Chul Han en los premios Princesa de Asturias 2025. Europa Press
Compartir

A lo largo de los siglos, desde la Antigua Grecia hasta hoy, distintos filósofos han reflexionado sobre la felicidad. Y cada pensador ha puesto el acento en un lugar distinto. Aristóteles pensaba que la felicidad procedía de ser una persona moralmente virtuosa, es decir, alguien que, como decimos ahora, podía acostarse cada noche con la conciencia tranquila. Otros, como Zygmunt Bauman, explicaban que, mientras hoy muchos necesitamos de una tienda para alcanzar la felicidad, olvidamos que otros actos, como estudiar o trabajar juntos, nos pueden ayudar a ser felices. Pero hay un filósofo que está especialmente de moda y cuya idea de felicidad es distinta y hasta revolucionaria. Hablamos de Byung-Chul Han, un filósofo, profesor universitario y teólogo coreano cuya obra le ha hecho ganar este año el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades.

PUEDE INTERESARTE

Lo que el flamante nuevo premio Princesa de Asturias opina sobre la sociedad actual

En el año 2010, Han publicó ‘La sociedad del cansancio’, un ensayo que nos retrata como individuos que no paran de producir incluso cuando supuestamente están en sus horas de ocio. La consecuencia, desarrolla el pensador, es una sociedad agotada, con el síndrome del trabajador quemado (síndrome de burnout), frustración, ansiedad, agotamiento, depresión. Esto, explica, nos deja sin energía para disfrutar de la vida.

En esta sociedad, dice, nos sentimos obligados a mostrarnos felices. Es algo que todos podemos observar en las redes sociales como Instagram. El filósofo, en la rueda de prensa que dio en Oviedo cuando se le entregó la mencionada distinción, explicaba: “Uno se imagina que es libre, pero, en realidad, lo que hace es explotarse a sí mismo voluntariamente y con entusiasmo, hasta colapsar”. Y también mencionaba la digitalización como elemento distorsionador. “El teléfono inteligente puede ser una herramienta utilísima. No habría problema si lo usáramos como instrumento”, continuaba. “Lo que ocurre es que, en realidad, nos hemos convertido en instrumentos de los ‘smartphones’. Es el teléfono inteligente el que nos utiliza a nosotros, y no al revés”, reflexionaba.

PUEDE INTERESARTE

La vida contemplativa como idea revolucionaria para encontrar la felicidad

Un hombre contempla la naturaleza

En línea con esta sociedad hiperproductiva de la que habla Byung-Chul Han se pueden interpretar sus reflexiones sobre la felicidad en una obra más reciente, ‘Vida contemplativa’. En 2023, Han escribió este libro que tiene un subtítulo nada casual: ‘Elogio de la inactividad’. Y es aquí, en este punto, en el que el surcoreano cree que puede hallarse la felicidad hoy: en no hacer nada. En desconectar, existir; simplemente, ser.

Para entender su idea de la felicidad, hay que contraponerla a la de Hannah Arendt. La filósofa reflexionaba, a finales de los años 50 en su libro 'La condición humana', sobre lo que llamaba 'vita activa' (vida activa), es decir, sobre la importancia de participar activamente de los espacios políticos y sociales para evitar esa obediencia ciega que llevó al Holocausto. Esto, dice Han, es comprensible en el contexto histórico de la ensayista, que vivió los horrores del nazismo en sus propias carnes, pero no en la sociedad actual, donde todo es producir incesantemente.

En esta “sociedad del rendimiento” que crea seres humanos hiperactivos y que “saltan de una adicción a otra”, tal como explicaba en la citada rueda de prensa, ese constante hacer del que hablaba Arendt es hoy una trampa. “La vida solo puede alcanzar su brillo hoy en la inactividad”, es decir, en un espacio en el que no tenemos por qué ser rentables. Y eso, mantenerse inactivo, disfrutar de la vida contemplativa frente a la acción constante, es para el filósofo un acto de resistencia, pero también el camino para encontrarse con la verdadera felicidad.