Bienestar

Verdades y mentiras sobre lo que la luz roja puede hacer por tu sueño, piel y recuperación muscular

Una tendencia que últimamente está en todas partes
Una tendencia que últimamente está en todas partes. Biohackinfg for wellness
  • Qué dice realmente la ciencia sobre la tendencia wellness que promete mejorar el sueño, la piel, el estado de ánimo y hasta el rendimiento físico

  • Todo sobre el Hyrox

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MadridLa luz roja y la luz infrarroja llevan meses apareciendo en todas partes. Desde gimnasios de última generación hasta spas urbanos, clínicas estéticas o rutinas wellness de influencers, esta tecnología se ha convertido en una de las grandes obsesiones del momento. Hay quien asegura que duerme mejor desde que usa un panel de luz roja antes de acostarse, otros afirman que recuperan antes después de entrenar y no faltan quienes la defienden como un tratamiento revolucionario para mejorar la piel, el cabello o incluso el estado de ánimo.

Las redes sociales han hecho el resto. Las máscaras LED futuristas y los paneles luminosos se han convertido en un símbolo más del autocuidado moderno, junto a los baños de hielo, los suplementos de colágeno o el biohacking. Pero entre tanta promesa de bienestar surge la gran pregunta: ¿funciona realmente o estamos ante otra moda wellness con más marketing que ciencia?

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La respuesta no es blanca o negra. Los expertos coinciden en que sí existe evidencia científica detrás de la llamada fotobiomodulación (el uso terapéutico de determinadas longitudes de onda de luz roja e infrarroja), aunque también advierten de que se han exagerado muchos de sus beneficios. Porque no, no hace milagros. Pero tampoco es humo.

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Del gimnasio al wellness: por qué cada vez más gente usa luz roja

Uno de los ámbitos donde más se ha popularizado esta tecnología es el deportivo. Cada vez son más los centros de entrenamiento y recovery que incorporan sesiones de luz infrarroja como parte de sus protocolos de recuperación muscular. En Revive Spain, por ejemplo, la utilizan especialmente después de entrenamientos intensos de fuerza, resistencia o disciplinas como Hyrox.

“En Revive entendemos la recuperación como una parte esencial del entrenamiento, no como algo secundario”, explican. Según detallan, la luz infrarroja ayuda a generar una sensación de calma corporal y relajación muscular que muchos usuarios notan desde la primera sesión. “Lo que más nos trasladan es menor rigidez muscular, sensación de ligereza corporal y mejor descanso cuando la incorporan de forma regular”, aseguran.

La clave está en que este tipo de luz no funciona como el calor intenso de una sauna tradicional. La sensación es mucho más suave y profunda, algo que muchas personas asocian inmediatamente con bienestar y relajación. Precisamente ahí reside parte de su éxito, pues no solo se busca recuperar músculos, sino también bajar revoluciones en un momento en el que el estrés y el cansancio crónico forman parte del día a día.

Sergio López, fisioterapeuta, doctor en actividad física y salud y director técnico de Elena Valiente Salud, explica que la luz roja y la infrarroja cercana forman parte de lo que se conoce como fotobiomodulación. “La hipótesis principal es que determinadas longitudes de onda pueden interactuar con estructuras celulares, especialmente con la mitocondria, favoreciendo cambios en producción de ATP, inflamación local o estrés oxidativo”, señala. Esto, traducido a un lenguaje más sencillo significaría que podría ayudar al músculo a recuperarse mejor tras el esfuerzo físico.

De hecho, algunos estudios científicos apuntan precisamente en esa dirección. Un análisis publicado en 'Lasers in Medical Science' observó que la fotobiomodulación podría ayudar a reducir el dolor muscular tardío y favorecer la recuperación de fuerza tras el ejercicio físico. También existen investigaciones que sugieren mejoras en resistencia muscular o reducción de fatiga en determinados deportistas.

¿Puede ayudarte realmente a dormir mejor?

Aquí llega una de las grandes promesas de esta tecnología y también uno de los motivos por los que tantas personas han empezado a usarla en casa. Natalia Esquivias, fundadora de Biohacking for Wellness, explica que la luz roja “impacta en procesos como la energía, la recuperación, la inflamación o el descanso”. Según cuenta, una de sus ventajas es que no altera la producción natural de melatonina como sí ocurre con la luz azul de móviles, tablets y pantallas.

Aunque todavía no existe evidencia científica definitiva que confirme que la luz roja cure problemas de sueño, sí hay investigaciones que relacionan la reducción de la exposición a luz azul por la noche con una mejora en la calidad del descanso. Por eso muchos expertos consideran que utilizar luz cálida o roja antes de dormir puede ayudar indirectamente a preparar el cuerpo para el sueño.

Además, hay otro componente importante, se trata del ritual de desconexión. Tumbarse diez minutos frente a un panel de luz roja, lejos del móvil y en un ambiente tranquilo, ya supone de por sí un momento de pausa mental. Y eso, en una sociedad hiperconectada, no es poca cosa.

Eso sí, Sergio López insiste en que conviene mantener los pies en la tierra. “No sustituye los pilares principales: programación del entrenamiento, sueño, nutrición, descanso y gestión de cargas”, explica. Es decir, si alguien duerme mal, vive estresado, apenas se mueve y pasa horas pegado a las pantallas, la luz roja no va a solucionar el problema de fondo. Puede ayudar, pero no compensar malos hábitos.

Piel, cabello y longevidad: lo que sí sabemos

Más allá del deporte y el descanso, la estética es otro de los grandes terrenos donde la luz roja ha explotado. Las máscaras LED se han convertido en uno de los gadgets beauty más deseados y muchas clínicas dermatológicas llevan tiempo utilizándolas como tratamiento complementario.

Natalia Esquivias asegura que sus beneficios estéticos más visibles están relacionados con la calidad de la piel. “Ayuda a mejorar la firmeza y la textura, reducir la apariencia de arrugas y líneas de expresión y mejorar manchas o marcas de acné”, explica. Según señala, la diferencia respecto a otros tratamientos es que no actúa de forma agresiva o superficial, sino estimulando el funcionamiento celular desde dentro.

Por su parte, Virginia Velasco, dermatóloga y responsable del departamento de tricología en la clínica Morales Raya de Madrid, destaca especialmente su potencial en el ámbito capilar. “La luz roja actúa dando energía a las células del folículo piloso, mejorando la circulación sanguínea de la zona y activando factores de crecimiento”, explica. Según comenta, es uno de los tratamientos no invasivos con más respaldo científico dentro de la tricología, especialmente en casos de alopecia androgenética, tanto masculina como femenina.

Eso sí, también recuerda que no todos los dispositivos sirven. “El casco o gorra debe cumplir varios criterios específicos para funcionar, entre ellos la longitud de onda, la irradiancia o la dosis”, advierte. Porque una de las grandes diferencias entre la evidencia científica y el boom comercial es precisamente que muchos aparatos vendidos online no cumplen realmente los parámetros utilizados en estudios clínicos.

Y aquí aparece otro de los conceptos que más se repiten últimamente, la longevidad. Hay quienes defienden que la luz roja ayuda a rejuvenecer el organismo desde dentro. ¿Es verdad? Sergio López responde con prudencia. Explica que sí existe interés científico porque puede influir en procesos relacionados con inflamación, función mitocondrial o reparación celular, pero recalca que eso no significa que esté demostrado que alargue la vida o frene el envejecimiento de forma global.

Por eso los expertos coinciden en la misma idea. Puede ser una herramienta interesante, pero siempre como complemento. La verdadera base del bienestar sigue estando en hábitos mucho menos virales y bastante menos futuristas como dormir bien, hacer ejercicio, comer de forma equilibrada, reducir el estrés y cuidar la salud mental.

La luz roja puede sumar. Puede ayudar a relajarse, favorecer la recuperación muscular o mejorar determinados aspectos de la piel y el cabello. Pero convertirla en una solución mágica para ser más feliz, dormir perfecto o rejuvenecer veinte años probablemente sea pedirle demasiado a una lámpara.