Verano

Los médicos coinciden y lo recomiendan: el método egipcio para conseguir dormir sin aire acondicionado en verano

Efectivo y fácil de llevar a cabo. Pexels
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MadridHay noches de verano en las que dormir parece una tarea imposible. Abrimos la ventana, damos la vuelta a la almohada, sacamos un pie fuera de la sábana y buscamos una postura cómoda, pero nada parece funcionar. Cuando el dormitorio ha acumulado calor durante todo el día, conciliar el sueño cuesta más y es habitual despertarse varias veces buscando una zona fresca en la cama. Y es que, el cuerpo necesita reducir ligeramente su temperatura para prepararse para dormir.

Por eso, cuando el termómetro no da tregua, cualquier gesto que ayude a refrescar la piel puede facilitar el descanso. Uno de los remedios caseros más conocidos es el llamado “truco egipcio”, una técnica muy sencilla que puede ponerse en práctica sin tener aire acondicionado. Aunque no está claro que su origen se encuentre realmente en el Antiguo Egipto, el método lleva años circulando como una solución para las noches sofocantes. Su funcionamiento se basa en algo tan simple como aprovechar la evaporación del agua.

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Así funciona el truco egipcio

El truco consiste en humedecer ligeramente una sábana fina y utilizarla para cubrirse. A medida que el agua se evapora, absorbe parte del calor de la piel y deja una agradable sensación de frescor. No va a enfriar toda la habitación, pero sí puede ayudar a que el cuerpo se relaje y resulte más fácil quedarse dormido.

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Para probarlo, lo ideal es elegir una sábana de algodón o lino, ya que son tejidos ligeros y transpirables. Hay que mojarla con agua fresca y escurrirla muy bien. Otra opción consiste en introducirla en la lavadora y seleccionar un centrifugado corto para que conserve algo de humedad sin llegar a gotear. Pero ojo, es importante no pasarse. La sábana debe quedar fresca y ligeramente húmeda, nunca empapada. De lo contrario, puede acabar mojando el colchón, aumentando la humedad de la habitación y convirtiendo un truco refrescante en una experiencia bastante incómoda.

Si no te apetece dormir directamente con una sábana húmeda, existe una versión más moderada. Basta con pulverizar un poco de agua sobre ella o colocarla unos minutos delante de una ventana abierta o cerca de un ventilador.

Otros trucos que triunfan en Instagram

Con la llegada del calor, son muchos los médicos y divulgadores sanitarios que comparten en Instagram ideas para dormir mejor. Una de las más repetidas consiste en meter la funda de la almohada en la nevera o en el congelador durante unos 30 minutos antes de acostarse.

Para evitar que coja olores o entre en contacto con los alimentos, conviene guardarla dentro de una bolsa limpia y bien cerrada. El frescor no durará toda la noche, pero puede proporcionar esos primeros minutos de alivio que ayudan a relajarse. Es preferible introducirla seca para no humedecer después la almohada.

Otro gesto sencillo es mojarse las muñecas y el cuello con agua fría antes de meterse en la cama. Son zonas especialmente sensibles a los cambios de temperatura, por lo que refrescarlas puede producir una sensación inmediata de alivio. También se puede colocar una toalla húmeda sobre la nuca durante unos minutos. El agua debe estar fresca, pero no es necesario que esté helada.

Entre los trucos más curiosos está el de guardar unos calcetines limpios y secos en el congelador. Una vez fríos, se colocan alrededor de los tobillos durante cinco minutos al acostarse y después se retiran. Al igual que la funda de la almohada, deben introducirse previamente en una bolsa cerrada. Pero, atento. Si provocan dolor, hormigueo o entumecimiento, hay que quitárselos inmediatamente.

Dormir como una “estrellita de mar”

Incluso la postura que adoptamos en la cama puede ayudar a sobrellevar una noche de calor. En redes sociales se recomienda dormir como una “estrellita de mar”, es decir, boca arriba y con los brazos y las piernas separados.

Al evitar que las extremidades estén pegadas entre sí, una mayor superficie de la piel queda expuesta al aire y el sudor puede evaporarse más fácilmente. También se acumula menos calor entre las piernas, los brazos y el torso. El único inconveniente es que, si se comparte cama, quizá haya que negociar antes el espacio disponible.