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Qué es mejor, ¿Pilates, barre o ballet fit? Dos expertas nos dan la guía definitiva para elegir y acertar

Tres disciplinas que no pueden estar más de moda. Oysho
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MadridSi últimamente no paras de escuchar hablar de Pilates, barre o ballet fit, no es casualidad. Estas tres disciplinas se han convertido en las favoritas de quienes buscan ponerse en forma sin caer en entrenamientos agresivos o de alto impacto. Elegantes, efectivas y cada vez más presentes en estudios boutique, prometen resultados visibles sin necesidad de machacarse en el gimnasio. Pero claro, llega la gran duda: ¿cuál elegir? ¿Son realmente tan diferentes o es solo cuestión de nombres? Para despejar todas las incógnitas, hablamos con dos expertas que lo tienen claro: Anika Burton, instructora en Club BO BA, en Sevilla; y Sandra González, fundadora de Floor Studio de Getafe.

Tres disciplinas con un mismo origen (pero objetivos distintos)

Aunque a simple vista puedan parecer similares, con movimientos controlados, estética cuidada, conexión cuerpo-mente… lo cierto es que Pilates, barre y ballet fit tienen matices importantes. Tal y como explica Anika Burton, “tanto Pilates, barre y ballet fit están en sus orígenes conectados con la danza y la rehabilitación, así como el control consciente y la mejora postural”. De ahí que compartan muchas bases, pero no los mismos objetivos.

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El Pilates, creado por Joseph Pilates, es probablemente el más conocido. Se centra en fortalecer el core —abdomen, espalda y suelo pélvico— a través de movimientos lentos y controlados, con especial atención a la respiración. “Sus resultados estarán enfocados en la prevención o reducción de dolencias, ganando en fuerza profunda, flexibilidad y construyendo una base corporal sólida”, señala Burton. Sandra coincide en esa visión más terapéutica: “El Pilates está centrado en fortalecer el core, mejorar la postura y equilibrar el cuerpo desde dentro hacia fuera. Es el más terapéutico, pero también cuenta con muchos beneficios a la hora de tonificar”.

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El barre, por su parte, mezcla técnica de ballet con ejercicios funcionales. Aquí sí entra en juego la famosa barra y pequeños movimientos repetitivos que buscan activar el músculo al máximo. “Se basa en la tonificación estética, en esculpir todo el cuerpo”, explica Burton. Y Sandra lo resume aún más claro: “Está pensado para estilizar la figura, mejorar la alineación y tonificar sin ganar volumen”.

En cambio, el ballet fit es el más dinámico de los tres. Combina pasos de danza con ejercicios fitness y un punto importante de cardio. “Es un método moderno para entrenar todo el cuerpo de forma entretenida y dinámica”, dice Burton. O como apunta Sandra: “Se acerca más a una clase coreografiada, por lo que requiere más energía y resistencia”.

¿Cuál elegir según tu objetivo?

Aquí es donde realmente está la clave. Porque no, no hay uno mejor que otro, sino uno más adecuado según lo que busques. Si tu objetivo es tonificar y definir, ambas expertas coinciden: el barre es el ganador. “Es el que más se enfoca en definir y esculpir la musculatura”, explica Anika, especialmente en piernas y glúteos. Sandra lo tiene igual de claro: “Si lo que se busca es tonificar y definir sin ganar volumen, 100% me quedo con el barre”.

Si lo que necesitas es mejorar la postura, ganar flexibilidad o aliviar molestias, entonces el Pilates es tu mejor aliado. “Te ayudará a sentirte más alineado, con una mayor flexibilidad corporal y un cuerpo saludable y estable”, apunta Burton. En la misma línea, Sandra destaca su capacidad para “mejorar flexibilidad, postura, control corporal y fortalecer el core”.

¿Y si lo que quieres es moverte, sudar y quemar calorías? Ahí entra el ballet fit. “Al añadir cardio, es ideal para quemar calorías”, explica Burton. Sandra lo describe como la opción perfecta si buscas “moverte con más ritmo y dinamismo”. Eso sí, ambas coinciden en algo importante: no son excluyentes. De hecho, combinarlas puede ser la mejor estrategia para conseguir un resultado más completo.

Resultados: qué puedes esperar en pocas semanas

Una de las grandes ventajas de estas disciplinas es que los cambios se notan relativamente rápido, aunque cada una actúa de forma diferente en el cuerpo. Con el Pilates, los resultados son más internos, pero igual de visibles: mejor postura, abdomen más fuerte y una sensación general de equilibrio. “Notarás el cuerpo más erguido y sin molestias en la espalda”, explica Anika.

El barre, en cambio, ofrece resultados más estéticos en menos tiempo. “Se verá el trabajo en las piernas y el abdomen más tonificados y esculpidos”, asegura. Sandra añade que estiliza especialmente brazos y piernas, creando una silueta más definida. El ballet fit apuesta por un resultado más global. No es tanto de marcar músculo como de ganar agilidad, coordinación y resistencia. “Te sentirás más activo, con más energía y un cuerpo más ligero”, resume Burton. Y Sandra coincide: es perfecto para ganar coordinación y resistencia.

¿Hay uno más completo que otro?

Aquí hay matices. Según Anika Burton, “tanto el barre como el ballet fit serían los métodos más completos a nivel físico”, ya que combinan fuerza, resistencia y, en el caso del ballet fit, cardio. Sin embargo, Sandra introduce otro punto de vista: “Si hablamos de entrenamiento global, Pilates es el más completo a nivel estructural, porque trabaja movilidad, fuerza profunda, respiración y control postural”. Donde sí coinciden es en que el ballet fit puede quedarse algo corto como único entrenamiento a largo plazo si no se complementa con trabajo de fuerza más específico.

Entonces… ¿con cuál te quedas?

La respuesta, como casi siempre, depende de ti. De tu momento, de tu cuerpo y de lo que necesites. Anika lo resume de forma muy clara: “Si necesitas recuperarte o mejorar tu postura, el Pilates es para ti. Si quieres redefinir y tonificar de forma rápida y eficiente, lo tuyo es el barre. Y si buscas activarte y te atrae el baile, el ballet fit te ayudará a entrenar de forma dinámica”. Sandra, por su parte, lo tiene claro si tuviera que elegir solo uno: “Probablemente elegiría barre, porque combina precisión, fuerza, control postural y resultados visibles relativamente rápido”. Pero quizá la clave no esté en elegir solo uno, sino en entender que el cuerpo no siempre necesita lo mismo. Y que, a veces, la mejor rutina es la que sabe adaptarse a ti.