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Flavia del Mastro, instructora de pilates: "Además de estirar, el reformer trabaja la fuerza necesaria en la perimenopausia"

La instructora de pilates reformer y cofundadora de Sistribe, Flavia del Mastro
La instructora de pilates reformer y cofundadora de Sistribe, Flavia del Mastro. Cedida
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Hay etapas en las que el cuerpo empieza a mandar señales antes de que una les ponga nombre. Más cansancio, menos tono, molestias de espalda, peor recuperación, una especie de desconexión rara con el propio cuerpo. La perimenopausia funciona así: no siempre irrumpe de golpe, pero va dejando pequeñas pistas. Por eso muchas mujeres llegan al pilates reformer sin buscar una revolución fitness. Buscan algo bastante más concreto: sentirse fuertes, moverse con seguridad y terminar la clase sin sentir que el cuerpo ha pasado por algo que no pidió.

Flavia del Mastro, instructora de pilates y cofundadora de Sistribe, centro de pilates que se encuentra en el Club Internacional de Tenis en Majadahonda, lo explica así: "Es una etapa en la que muchas mujeres empiezan a notar cambios en su energía, en la composición corporal, en la fuerza y también en cómo se sienten dentro de su cuerpo. El reformer permite trabajar fuerza, movilidad, control y postura de una forma muy completa, pero sin impacto agresivo. Para mí, lo más interesante es que ayuda a reconectar con el cuerpo desde un lugar amable, pero a la vez muy efectivo".

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Flavia del Mastro, impartiendo una de sus clases de pilates reformer en Sistribe

No es solo estirar en una máquina

El pilates reformer tiene algo engañoso. Desde fuera parece suave, casi elegante. Hasta que una se sube y descubre que esos muelles dan muchas alegrías, pero también suponen una 'pequeña tortura'.

"A veces se piensa que pilates es solo estirar o hacer movimientos suaves, pero bien planteado el reformer es una herramienta muy potente para trabajar fuerza real", dice Flavia. La resistencia de los muelles no consiste en empujar y ya está: hay que controlar la ida, la vuelta y todo lo que ocurre entre medias. Ahí es donde entran la fuerza, la estabilidad y el control corporal.

En perimenopausia eso tiene un peso específico. Con los cambios hormonales, la fuerza deja de ser una cuestión estética. Ayuda a sostener la postura, a proteger la espalda, a mejorar la estabilidad. A recuperar esa sensación de que el cuerpo responde.

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Lo primero que notan las alumnas, de hecho, no suele verse en el espejo. "Lo primero que perciben es una mejora en la postura y en la sensación de 'sujeción' del cuerpo. Muchas nos dicen que se sienten más estables, más fuertes y con menos molestias de espalda o cuello", cuenta Del Mastro. Después viene lo otro: moverse mejor durante el día, respirar con más facilidad, ser más consciente del propio cuerpo sin tener que pensarlo.

Piernas, glúteos, espalda y core fuertes (pero no por estética)

En Sistribe no trabajan por zonas aisladas, pero Flavia tiene claro dónde conviene poner más intención en esta etapa. Piernas, glúteos, espalda y core profundo forman la base.

"Los glúteos y las piernas dan fuerza y estabilidad; la espalda ayuda muchísimo a la postura, y el core no es solo abdomen estético, sino el centro que sostiene la columna y la pelvis", explica. A eso suma la movilidad de cadera, columna y cintura escapular, porque no basta con estar fuerte si el movimiento está limitado.

El reformer, que practican famosas como Dua Lipa, Kim Kardashian o Vicky Martín Berrocal, tiene aquí una ventaja frente al suelo, sobre todo para quien lleva tiempo sin entrenar. La máquina da apoyo, marca referencias y permite ajustar cada ejercicio al nivel, la movilidad o las molestias de cada persona. "La máquina te da referencias, asistencia y resistencia, por eso muchas mujeres que empiezan desde cero se sienten más seguras que en el suelo", dice Flavia. Esa seguridad cambia la experiencia: permite progresar sin frustrarse.

Mejor dos días bien hechos que una semana de muchas ganas y abandono

No hace falta empezar a lo bestia. Para notar que el cuerpo se va transformando, Flavia considera que "con dos clases a la semana ya se pueden empezar a notar cambios, sobre todo si hay constancia. Tres sería ideal, si la persona quiere avanzar más rápido, pero siempre prefiero que una alumna sea constante antes que hacerlo todo de golpe y abandonar".

Al principio, el error más habitual no es hacer poco sino querer correr demasiado: compararse con otras alumnas, buscar el ejercicio más vistoso, saltarse la técnica para sentir que se está haciendo más. Casi siempre acaba jugando en contra. "La clave está en aprender bien la técnica, respirar y construir una buena base", resume.

Sistribe, dos hermanas y una forma muy cuidada de dar clase

Detrás de Sistribe están Giulia y Flavia del Mastro, dos hermanas que crecieron rodeadas de deporte y movimiento. Ballet a nivel profesional, natación, natación sincronizada. Esa base se nota en cómo entienden las clases: técnica, ritmo, postura y atención constante.

"No nos gusta dar clases automáticas; nos gusta mirar, corregir y acompañar a nuestros alumnos", cuenta Flavia. Por eso eligieron grupos reducidos y un ambiente cercano. La idea no era que la gente entrara, entrenara y desapareciera. La idea era crear una tribu.

Giulia y Flavia del Mastro, fundadoras del centro de pilates Sistribe

El Club Internacional de Tenis en Majadahonda encajó por eso, por estar rodeado de deporte y bienestar. Desde ahí han construido un espacio exigente cuando toca, pero atento a cada persona y a cada cuerpo. Ese mismo espíritu llevaron a Beauty in Motion, el evento al aire libre en el que Sistribe y Maybelline unieron Pilates, movimiento y maquillaje de larga duración para poner a prueba el glow en plena rutina.