DHA: todo sobre el suplemento que ayuda a los niños hiperactivos, según aseguran los expertos

No todos los omega-3 son iguales
La dieta influye en la menopausia y estos compuestos te ayudarán a sentirte mejor, según los expertos
MadridEl Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) afecta a un número significativo de niños en todo el mundo, y los padres buscan soluciones que complementen la educación, la terapia y los tratamientos médicos. Entre los apoyos más estudiados se encuentra el DHA, un ácido graso omega-3 esencial para el cerebro y la retina. Para conocer más sobre este suplemento, hablamos con Mª Ángeles de Broto y Francesc Gassó, fundadores de Brudylab, laboratorio pionero en investigación de DHA infantil.
Qué es el DHA y por qué es importante
“El DHA (ácido docosahexaenoico) es un ácido graso omega-3 esencial para el cerebro y la retina, explica Mª Ángeles de Broto. De hecho, hasta el 35% de los ácidos grasos presentes en las membranas sinápticas del cerebro corresponde a DHA”. Esto significa que el DHA no solo es un nutriente más, sino un componente clave de las membranas neuronales que interviene directamente en la comunicación entre neuronas.

Cómo actúa en el cerebro infantil
Francesc Gassó apunta que “numerosos estudios clínicos han observado que los niños con TDAH suelen tener niveles más bajos de omega-3 en sangre. Ensayos publicados en revistas científicas han mostrado que la suplementación con DHA y EPA puede mejorar la atención, la conducta y reducir la impulsividad en algunos niños”. No se trata de un reemplazo de la medicación o terapia, aclara, pero sí de un apoyo seguro y eficaz que puede marcar la diferencia en el día a día.
De hecho, el DHA se incorpora directamente a las membranas neuronales, aumentando su fluidez y mejorando la transmisión de señales entre neuronas, lo que repercute en la concentración, la regulación emocional y el control de la conducta. Según De Broto, los beneficios más consistentes observados en estudios incluyen mejoras en la capacidad de concentración, reducción de la impulsividad y la hiperactividad, así como apoyo al rendimiento académico y la memoria de trabajo. “En conjunto, estos efectos repercuten positivamente en la calidad de vida del niño y de su entorno familiar y escolar”, añade.
Seguro y recomendado desde los 3 años
Uno de los aspectos que más preocupa a los padres es la seguridad. Gassó asegura que “sí, es seguro. El DHA se encuentra de manera natural en la leche materna y en alimentos como el pescado azul. La suplementación puede recomendarse desde los 3 años en adelante, siempre adaptando la dosis a la edad y al peso del niño. En el caso de escolares con TDAH, puede ser especialmente beneficioso”.
De Broto recomienda siempre consultar con un pediatra antes de iniciar la suplementación y elegir productos con DHA de alta pureza y seguridad, libres de contaminantes como metales pesados, algo en lo que Brudylab ha sido pionero gracias a su tecnología de purificación. Además, no todos los omega-3 son iguales: “El DHA tiene un papel mucho más específico en el cerebro y la retina que otros ácidos grasos como el ALA o incluso el EPA. Nuestra molécula patentada, DHA Algatrium, ha demostrado mayor biodisponibilidad y estabilidad frente a la oxidación, garantizando resultados más eficaces”, explica Gassó.

Consejos prácticos para padres y educadores
Los expertos coinciden en que la suplementación requiere paciencia. “El DHA no actúa de un día para otro: necesita unas semanas para incorporarse al cerebro”, comenta De Broto. Combinarlo con rutinas estables, sueño suficiente y una alimentación equilibrada potencia sus beneficios. Para las familias, Gassó destaca la importancia de apostar por una dieta rica en pescado azul, frutas, verduras y cereales integrales, mantener actividad física regular y elegir siempre productos con evidencia científica y máxima seguridad.
Un futuro repleto de investigación
Brudylab continúa desarrollando nuevas fórmulas y presentaciones. “Estamos trabajando en combinaciones que potencien el efecto del DHA con otros nutrientes clave para el desarrollo cognitivo, así como en formas más fáciles de administrar a los niños”, adelanta Gassó. El objetivo, añade De Broto, es claro: mejorar la salud cerebral infantil con soluciones innovadoras, seguras y basadas en ciencia.
