¿Tomar ansiolíticos hace que engordemos? La verdad sobre el impacto en el peso
En España, el consumo de ansiolíticos ha aumentado significativamente en la última década
Gloria Camila reflexiona sobre sus problemas de salud mental: "He luchado con mi mente en silencio"
En la vida de Sandra, una joven ejecutiva de Madrid, la salud mental siempre ha sido una prioridad. Desde los desafíos diarios en su trabajo hasta las presiones sociales y familiares, Sandra ha encontrado en los ansiolíticos (recetados por un médico) un aliado crucial para mantener el equilibrio emocional. Sin embargo, como muchos otros que dependen de estos medicamentos, empezó hace poco a notar un efecto secundario preocupante: el aumento de peso (que se agrava por otros factores como el insomnio).
Sandra no está sola en esta experiencia. En España, el consumo de ansiolíticos ha aumentado significativamente en la última década, reflejando una creciente conciencia y diagnóstico de trastornos de ansiedad y depresión. Este incremento plantea una pregunta fundamental: ¿cómo afectan los ansiolíticos al peso corporal y qué pueden hacer las personas como Sandra al respecto?
La ansiedad en España
Para contextualizar el asunto de Sandra, en España, los trastornos de ansiedad afectan al 6,7% de la población con tarjeta sanitaria, siendo más prevalentes entre los adultos de 35 a 84 años. Por otro lado, los trastornos depresivos (que han sufrido muchos famosos) afectan al 4,1% de la población y tienden a incrementarse con la edad. El trastorno del sueño, con una prevalencia del 5,4%, muestra una mayor incidencia en mujeres y aumenta con la edad.
Según datos del Ministerio de Sanidad, los psicofármacos, que incluyen ansiolíticos, antidepresivos y hipnóticos/sedantes, representan un componente significativo del consumo farmacéutico en España, ocupando el tercer lugar después de los medicamentos cardiovasculares y digestivos. El consumo de estos fármacos muestra un claro predominio femenino y aumenta con la edad hasta los 80-84 años. Se observa también un marcado gradiente social, con una mayor dispensación en personas de menor nivel de renta y en áreas menos pobladas.
Los ansiolíticos, conocidos por su capacidad para reducir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo, pertenecen a una clase de medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso central. Aunque son eficaces para su propósito principal, muchos usuarios reportan efectos secundarios no deseados, siendo el aumento de peso uno de los más comunes y preocupantes.
Para Sandra, quien ha experimentado un aumento de casi 5 kilogramos desde que comenzó a tomar ansiolíticos hace dos años, esta realidad no es solo física, sino también emocional. "Al principio no le di mucha importancia", confiesa Sandra. "Pensé que era algo temporal, pero ahora veo que afecta mi autoestima y mi salud en general".
¿Por qué se aumenta de peso?
Expertos en salud mental y endocrinología coinciden en que el aumento de peso asociado con los ansiolíticos puede ser multifactorial. Además de alterar el metabolismo, estos medicamentos pueden aumentar el apetito y disminuir la motivación para el ejercicio, factores que contribuyen al problema. Sin embargo, cada persona responde de manera diferente, lo que hace crucial un enfoque personalizado en el tratamiento.
La razón por la que los medicamentos psiquiátricos aumentan el peso varía según el tipo de medicamento. Los antidepresivos, que aumentan los niveles de serotonina, pueden inicialmente suprimir el apetito y promover la saciedad, lo que resulta en pérdida de peso a corto plazo. Sin embargo, a largo plazo, pueden disminuir los receptores de serotonina, aumentando los antojos por alimentos ricos en carbohidratos y provocando ganancia de peso.
Por otro lado, los antipsicóticos afectan varios neurotransmisores relacionados con el apetito y el metabolismo energético, lo que puede contribuir al aumento de peso, así como empeorar el metabolismo de la glucosa y aumentar los niveles de colesterol y triglicéridos, factores que pueden llevar al síndrome metabólico y empeorar enfermedades relacionadas con la obesidad. En contraste, los ansiolíticos no muestran una relación clara con el aumento de peso, aunque muchos antidepresivos utilizados también para la ansiedad pueden provocar este efecto secundario. Finalmente, los estabilizadores del estado de ánimo, frecuentemente se asocian con un aumento del riesgo de ganancia de peso.
Los estudios en roedores sugieren que este tipo de medicaciones podrían agravar el aumento de peso cuando se combinan con estrés y una dieta alta en grasas, potencialmente contribuyendo a la epidemia de obesidad. Investigar estas lagunas en los factores que contribuyen al aumento de peso podría orientar estrategias de salud pública para reducir el impacto del uso de antidepresivos en el riesgo de obesidad, enfocándose en intervenciones que promuevan una dieta adecuada y la actividad física.
¿Qué hacer para contrarrestar este efecto?
Para abordar el aumento de peso asociado con la medicación ansiolítica3, es esencial adoptar un enfoque integral hacia la salud. Mantener una dieta balanceada que incluya alimentos integrales y limite los procesados y los azúcares añadidos puede ayudar a controlar el peso. Además, mantenerse físicamente activo no solo contrarresta el aumento de peso, sino que también mejora la salud mental. Gestionar el estrés y asegurar un sueño adecuado son también cruciales, ya que el estrés crónico puede exacerbar los efectos adversos de la medicación en el peso.
En cuanto a las recomendaciones, los profesionales subrayan la importancia de un monitoreo constante y comunicación abierta entre paciente y médico donde se pueda ajustar la dosis o explorar alternativas que minimicen el impacto en el peso. Además de la atención médica especializada, adoptar un estilo de vida saludable que incluya una dieta equilibrada y ejercicio regular puede mitigar los efectos del aumento de peso. Sandra, decidida a mantener su salud en todos los aspectos, ha comenzado a hacer pequeños cambios en su rutina diaria. "Ahora hago más caminatas y he ajustado mi dieta", comparte. "Estos cambios han hecho una gran diferencia en cómo me siento".
En resumen, mientras que los ansiolíticos son herramientas valiosas en el tratamiento de la salud mental, es crucial ser consciente de sus posibles efectos secundarios, como el aumento de peso. Sandra y miles de personas en España enfrentan este desafío diariamente, buscando el equilibrio entre cuidar su mente y su cuerpo. Con un enfoque integrado y el apoyo adecuado, es posible manejar estos desafíos con éxito, asegurando así un bienestar integral y sostenido en el tiempo.