Una psicóloga da claves para evitar el estrés posvacacional en el trabajo y en la vuelta al cole: "Despatologizar"

La experta en salud mental y bienestar organizacional indica que estamos ante un proceso completamente natural que hay que despatologizar, pero hay síntomas que pueden hablar de un problema de salud
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Hemos oído hablar de él cientos de veces: el estrés posvacacional surge tan pronto como regresamos a la rutina laboral o escolar nuestras vacaciones, especialmente si estas han sido largas. ¿Hay maneras de suavizar esta ‘rentrée’? ¿Qué síntomas nos indican que esta situación se agrava y, sobre todo, cuánta importancia debemos darle? De todo ello hemos hablado con Olga Merino, vocal del Colegio Oficial de Psicología de Madrid y especialista en salud mental y bienestar organizacional.
No es una patología mental y es normal tener emociones negativas
Empezamos con la última pregunta: ¿cómo de grave es este llamado síndrome o estrés posvacacional? La psicóloga es rotunda al respecto: “Es importante desmitificar y despatologizar. El síndrome posvacacional no es un problema diagnosticado como tal, sino un proceso de adaptación normal y natural cuando venimos de un estado vacacional prolongado a la actividad y rutina diarias”. Nos prepara emocional, atencional y cognitivamente: “Nuestro cuerpo y nuestro cerebro se están preparando para regresar a esas obligaciones”. “Suele responder a un estado cognitivo y emocional de un poco más de tristeza, irritabilidad, cansancio, fatiga, de hastío…”. Son emociones negativas que, en realidad, “tienen una función vital: prepararnos para aquello que vamos a afrontar durante el resto del año”. La experta explica también que lo normal es que haya pasado en unos días.

Consejos para un suavizar ese regreso
El proceso, explica Merino, comienza cuando todavía estamos descansando. “En el final de las vacaciones es importante ir adaptando progresivamente, tanto los adultos como los pequeños, los ciclos de vigilia-sueño: la hora de acostarse, los horarios de comidas…”, siempre, subraya, “dentro de la flexibilidad y la laxitud”. Es, pues, importantísimo que este cambio se dé poco a poco, ya que es lo que más nos afecta emocional y físicamente.
Una vez nos hemos incorporado a la rutina, la psicóloga distingue “dos bloques fundamentales”. El primero, que la autoexigencia en nuestro ámbito laboral sea gradual: “No pretendamos asumirlo todo el primer día”, sino más bien “darnos tiempo y espacio para ir poquito a poquito”. Olga Merino indica que, si bien no podemos elegir las labores que desempeñamos, sí podemos regular esa autoexigencia. Si nos hemos dejado preparada esa incorporación en los últimos días, facilitaremos ese retorno; si no, habrá que ir poco a poco gestionándolo todo, y de ir “diferenciando lo urgente y lo importante” de todo lo demás para responder con eficacia en nuestro trabajo.

El segundo bloque incluye “mantener espacios de satisfacción y bienestar”, que sean compatibles con esa rutina. “Venimos de un escenario donde todo es ocio y satisfacción y de repente vamos a pasar a otro de obligaciones”. Esto es, explica, uno de los motivos que genera mayor patología mental durante el resto del año: poco a poco nos metemos en la rutina y nos olvidamos de nuestro bienestar. ¿Qué sugiere la experta? “Intentaría dejar un huequito al día para dar un paseo, tomar un café o seguir haciendo cosas que equilibren esa balanza de obligación y satisfacción”.
Los síntomas que nos indican que detrás hay algo más
Como hemos comentado al principio, Olga Merino indica que este proceso adaptativo es normal, pero ¿cuándo pedir ayuda profesional, cómo saber que se alarga más de lo debido o que está afectando a nuestra salud mental? “El problema no es el síndrome posvacacional: es que cuando volvemos, lo que tenemos no es lo que queremos, y esto, a la larga, se nota”. Es ahí donde hay que prestar atención: “Si noto que estoy triste de una manera continuada, que no me apetece hacer cosas que antes me apetecían, que no encuentro esas formas de satisfacción, que me acuesto y no puedo dormir por las noches… Cuando empecemos a tener esos síntomas de alerta en este o en cualquier otro momento del año es cuando debemos consultar con un profesional colegiado de la psicología que nos pueda ayudar”.
Y concluye con una recomendación: “Es importante cuidar la salud mental no solo ahora, sino durante todo el año. Estamos en el momento de mayor patología mental: una de cada cuatro personas tendrá algún problema de este tipo dentro del próximo año, es la segunda causa de baja laboral y es esencial que nos cuidemos”.
