Lola Cabrillana, escritora, maestra y activista gitana: "Hay más racismo ahora que antes"
La feria, que han visitado personalidades como la princesa Leonor, tiene algunas peculiaridades que la diferencian de la de Sevilla: una de ellas, que tiene dos escenarios distintos
Uno de los grandes eventos del verano es la Feria de Málaga, que este año se celebra entre los días 15 y 22 de agosto. Además de los propios malagueños, que la viven a tope, es lugar de peregrinación desde distintos puntos de España y del mundo. Esta feria, de la que son habituales vips como Antonio Banderas (uno de sus pregoneros) Terelu Campos o Carmen Borrego, pero que también ha visitado la princesa Leonor, guarda algunas semejanzas con la de Sevilla, pero también grandes diferencias. La principal, que la de Málaga es de acceso abierto a todo el mundo, mientras que en la de la capital andaluza necesitas invitación para la gran mayoría de las casetas. Bien, sabido esto, ¿qué se puede hacer en la Feria de Málaga? Te damos siete claves para que no te pierdas lo más típico si decides visitarla.
Fuegos artificiales: ¡comienza lo bueno!
Son el gran evento que inaugura la feria y cuando se encienden, se para el mundo (créeme, lo sé de primera mano). Suelen ser el segundo viernes de agosto, a medianoche, en la playa de La Malagueta (la gran playa urbana de Málaga). Así que, si el día 14 de agosto te pilla allí, te recomendamos que te dejes caer o reservar sitio en alguno de los puntos desde los que mejor se ven. Uno de ellos es el castillo de Gibralfaro, por supuesto; pero también los vas a disfrutar si te acercas al Muelle Uno del puerto de Málaga o, si prefieres menos aglomeración, a playas del Oeste como la de la Misericordia.

La romería del sábado que abre la Feria de Málaga
Si bien el viernes se da por inaugurada, la feria comienza el sábado por la noche. Pero antes, por la mañana, a eso de las 10, tiene lugar la tradicional romería: en el Paseo del Parque, los romeros se concentran y van a pie, en carruaje o a caballo hasta la Basílica de Santa María de la Victoria, donde tiene lugar la ofrenda floral a la patrona de la ciudad.
Feria de día, feria de noche

Otra de las grandes diferencias con la de Sevilla, que mantiene un mismo espacio a cualquier hora (el Real de la Feria de Los Remedios), es que en Málaga hay un espacio para vivir la feria de día y otro para celebrarla de noche. La de día transcurre en el centro de la ciudad (principalmente en el centro, en calle Larios, una amplia avenida peatonal que va desde la plaza de la Marina hasta la plaza de la Constitución); la de noche se traslada al Real de la Feria, en el Cortijo de Torres, alejado del centro: allí se distribuyen más de un centenar de casetas abiertas a todo el mundo, pero también hay atracciones para los más pequeños… y para los más aguerridos.
Disfrutar de música en las calles…

En una fiesta como esta, la música está presente en cada rincón. Ya vayas a la feria de día o a la de noche, podrás escuchar desde sevillanas hasta éxitos actuales y bailarlos si te apetece vivir la experiencia completa. Pero la música típica de Málaga son los verdiales. Se trata de una música tradicional y antiquísima, en la cual se encuentran en parte los orígenes del flamenco. Sus pandas recorren tanto las calles como el Cortijo de Torres a golpe de violín, guitarras y pandereta, vestidos con los trajes tradicionales de los antiguos campesinos de La Axarquía y sombreros llenos de cintas de vistosos colores.
… y en sus conciertos
Dentro del recinto ferial (es decir, de la feria de noche) se encuentra el Auditorio Municipal de Málaga, otro de los escenarios donde vivir la feria si puedes acercarte. Allí se celebran importantes conciertos de artistas actuales. Para que te hagas una idea, Chenoa, Carlos Baute o Marta Sánchez son cantantes que han pasado en otras ediciones.

Tapas típicas que no puedes perderte
¡Por supuesto, que no falte un buen tapeo! ¿Lo típico de estas fechas? Los cartuchitos de ‘pescao’ frito, de berenjenas con miel (una auténtica delicia) o, si no, el jamón y el queso. Ah, ¡y los camperos también deben estar presentes! Estos bocadillos aplastados de pan que se tuesta en el momento no solo son la esencia del 'fast food' malagueño, sino también una forma fácil de llenar el estómago sin tener que sentarte a comer. En lo que a bebida se refiere, el Cartojal es el vino por excelencia de la Feria de Málaga, pero también puedes tomarte un rebujito, hecho con vino oloroso, refresco tipo Sprite y mucho hielo. Eso sí, ¡no te dejes engañar por lo bien que entra, que las consecuencias pueden ser terribles!
Vestirse de flamenca (o darle un toque feriante a tu ‘outfit’)

La verdad es que, si solo te vas a dejar caer por allí uno o dos días, huelga decir que no merece la pena hacerte un traje. Pero si te apetece vivir la feria como una malagueña más, puedes alquilarlo para un día. Si no, una peineta, una flor en el pelo o un mantón, si el clima acompaña, pueden darte ese toque feriante que necesitas para integrarte.

