El refugio veraniego de Antonio Resines en el norte: menos de 150 habitantes y cuna de la industria ballenera
Esta ciudad vivió su época dorada en el siglo XIX: fue entonces cuando los indianos que regresaban de América la embellecieron y cuando se convirtió en un lugar de descanso para la aristocracia
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Hay dos maneras de pasar las vacaciones: una es andar de fiesta en fiesta y la otra, la desconexión total del ruido y del estrés, que cada vez más famosos eligen. Antonio Resines pertenece al segundo grupo. Después de un año intenso, culminado por el reciente estreno de su película junto a Quim Gutiérrez, el actor cántabro elige su tierra para devolverle la paz a cuerpo y mente. Pero el refugio de Antonio Resines no es Torrelavega, sino un municipio costero espectacular, tanto por sus paisajes como por sus edificios.
Un pueblecito de menos de 150 habitantes en medio de un parque natural
Y es que Antonio Resines elige Comillas para descansar desde mediados de los 80, cuando se compró allí su primera vivienda. En concreto, lo hace en una entidad de población llamada Trasvía, que tenía 140 habitantes censados en 2024 y que se encuentra en el parque natural de Oyambre.
Y ¿qué tiene Oyambre de especial? Pues… todo. Este prodigio de la naturaleza se extiende a lo largo y ancho de cinco municipios; uno de ellos es Comillas que, como te comentamos, incluye Trasvía, y otro es San Vicente de la Barquera, el municipio en el que nació David Bustamante. El parque natural de Oyambre es una joya natural, con playas de arena fina, dunas y rías que han desarrollado un hábitat excelente para las aves acuáticas, así que ya sabes: si te gusta el aire libre y avistar aves, no debes perdértelo.
Comillas, capital del modernismo en la Península fuera de Cataluña
Comillas integra varias localidades, una de las cuales es Trasvía; se encuentran a 2 kilómetros, por lo que la distancia entre un punto y otro es muy fácil de recorrer a pie, y estamos seguros de que Resines lo habrá hecho en más de una ocasión. Una vez en Comillas, nombrar todo lo que merece la pena visitar allí es casi interminable. Se trata de una localidad conocida como la villa de los arzobispos, ya que de su Universidad Pontificia (actualmente trasladada a Madrid) salieron importantes jerarcas eclesiásticos. Sus edificios son una verdadera joya de la arquitectura, que hoy dan cobijo a parte del campus de la Universidad de Cantabria.
Entre los edificios de aquella universidad destaca el Seminario Mayor, diseñado por el arquitecto modernista Lluís Domènech i Montaner. ¿Cómo llegó el modernismo típicamente catalán hasta Comillas? Pues, principalmente, gracias al impulso de un rico indiano, Antonio López y López, dispuesto a embellecer su pueblo natal tras regresar de su exitosa aventura empresarial en América.
Y, frente a la majestuosidad del Seminario Mayor, otra obra del modernismo mucho más pequeña en tamaño pero espectacular: ‘El Capricho’ de Gaudí. Este diminuto edificio de colores, de la etapa en la que el genial arquitecto se dejó inspirar por Oriente, se convirtió en restaurante en los años 80 y hoy alberga un museo. Pero simplemente admirarlo por fuera es un espectáculo.
Estos son solo dos ejemplos de la arquitectura modernista que salpica todo el municipio; tanto, que hay una ruta para recorrerla y que te sorprenderá para bien si te animas a hacerla.
Vivió de la caza de ballenas y fue refugio de reyes desde el siglo XIX
Antes, mucho antes, Comillas fue epicentro de la industria ballenera. La captura de estos cetáceos se interrumpió a comienzos del siglo XVIII, pero eso no impidió que los arponeros de la zona mantuvieran su fama y estuvieran solicitadísimos hasta muchos años después.
Pero volvamos a Antonio López, aquel indiano de Comillas que amasó una fortuna en Cuba. No fue el único: de hecho, ‘El Capricho’ fue encargado por Máximo Díaz de Quijano, su concuñado. Lo que sí es cierto es que todo aquel movimiento impulsó la llegada de la familia real española en la segunda mitad del siglo XIX a la zona para pasar allí sus veranos, lo que atrajo a su vez a otros aristócratas. El propio López terminaría recibiendo el título de I Marqués de Comillas, y su palacio es otro de los edificios que destacan por su increíble belleza.
Aunque muchos de aquellos aristócratas han ido cambiando sus residencias veraniegas a zonas con climas más soleados (Sotogrande, Marbella, Mallorca), Comillas sigue recibiendo a bastante nobleza. Pero, con o sin ellos, hablamos de un municipio repleto de rincones con encanto, con unos paisajes irrepetibles y que merece, al menos una vez en la vida, una visita.