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Da comienzo el desfile con siluetas ligeras, prendas suaves que hablan de una mujer romántica y delicada. Tanta delicadeza se rompe con la entrada de tonos rojos hasta que las prendas evolucionan hacia un jardín oriental que se plasma en tejidos de flores brillantes y patrones sobrios. El negro llega hacia el final con abrigos sobrios sobre vestidos de cortes limpios en raso, malla y lurex.





























