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El lado menos conocido del cómico Raúl Cimas: de su timidez a sus estudios o la afición que más le gusta

Raúl Cimas, en una foto de archivo. Getty Images
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Lleva más de 20 años haciéndonos reír con su visión particular del mundo y su humor surrealista. Raúl Cimas comenzó en el canal Paramount Comedy, se convirtió en uno de los llamados “cuatro de Albacete” (junto a Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla y Pablo Chiapella, protagonista de ‘La que se avecina’) y ha ido creciendo en distintos formatos televisivos, principalmente como colaborador. Paradójicamente, lo que le ha dado el espaldarazo definitivo no ha sido su trayectoria como cómico, o no exactamente, sino su primer papel ‘serio’ como actor. En ‘Poquita fe’ da vida a José Ramón, un hombre que ya ha pasado los cuarenta y que sigue viviendo una existencia sencilla y al borde de la precariedad junto a su pareja, interpretada por Esperanza Pedreño

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Pero, pese a que este cómico con mil caras parece muy extrovertido gracias a la imagen que proyecta en los programas en los que participa, sabemos muy poco del verdadero Raúl Cimas. Estos son algunos de los detalles menos conocidos de uno de los candidatos al mejor actor de serie cómica en los premios Feroz 2025.

Tímido y tranquilo

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Y es que Raúl es un tipo muy tranquilo y tímido, tal como él ha confesado en alguna que otra ocasión: “Sé que sorprende, pero soy una persona tímida”, explicaba en una charla en el diario ‘El Mundo’. En sus primeros bolos en Madrid contaba, en esa misma entrevista, que por entonces vivía en Cuenca y, al terminar su show, se iba en taxi a otro barrio para no cruzarse con la gente que lo había visto. El Raúl Cimas de hoy sigue huyendo de todo lo que conlleva la fama: tan es así que se marchó de Madrid, la ciudad en la que vivía, para establecerse en un pequeño pueblo de La Alcarria, en la provincia de Guadalajara. Sus verdaderas pasiones son pasear con su perra por el campo, conducir su jeep y ver crecer las berenjenas de su huerto.

Un apasionado del dibujo que no ha dejado del todo su vena creativa

Cuando nos referimos a su creatividad no hablamos, claro está, de su humor, que ha convertido en su modo de vida, sino de sus habilidades como artista plástico. De hecho, estudiar Bellas Artes es lo que lo convirtió en cómico, ya que allí conoció a otros alumnos que te resultarán bien conocidos, Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla (Chiapella se unió más tarde al trío). Aunque le quedaron tres asignaturas, es un verdadero apasionado del arte: no parece casualidad que una de las series que creó junto a sus compañeros y amigos fuera ‘Museo Coconut’, que se desarrollaba en un museo de arte contemporáneo y para la que se reservó el papel de director del mismo.

Pero, además, Raúl dibuja. “Es lo que más me gusta”, declaraba en una entrevista publicada en ‘El País’. Aunque finalmente eligió la comedia como medio de vida (“era donde más dinero ganaba”), es un gran dibujante de cómic y lo demuestra en ‘Mamotreto’, dos volúmenes de cómics con una recopilación de sus trabajos, publicados en 2020 y en los que podemos ver la versión creativa menos conocida del actor y comediante y que edita Blackie Books y que mantiene su forma divertida de ver el mundo.