La relación de Antonio Flores y Ana Villa, padres de Alba: un matrimonio de tres años, pero un amor que nunca acabó
Antonio Flores y Ana Villa se conocieron en la década de los 80 y contrajeron matrimonio en 1986. Ese mismo año, en octubre, nació su única hija, Alba Flores
Un psicólogo valora el simbolismo del ritual que hizo Alba Flores para "pedir permiso" y vivir más que su padre Antonio
Fue en un bar de Madrid a mediados de los 80 cuando los caminos de Antonio Flores y Ana Villa se cruzaron. Él, que era famoso de cuna por ser el hijo de Lola Flores y Antonio 'El Pescaílla', ya había despuntado en el cine kinki y era un reconocido cantante, músico y compositor. Sin embargo, más allá del éxito, Antonio tenía una existencia muy agitada por culpa de las drogas.
Fue en 1983, tras un festival benéfico en Barcelona, según apuntó hace unos meses Ramoncín, cuando Antonio se enganchó. La heroína entró en su vida y le llevó a años de inestabilidad y a una larga y difícil batalla contra su adicción, que solo le dio un breve respiro cuando Ana apareció. No fue amor a primera vista, pero cuando surgió, el romance fue intenso y rápido. "En nuestro caso no hubo ni flechazo ni declaración: pasamos de la amistad al amor casi sin darnos cuenta", decía la propia Ana poco después de contraer matrimonio. Además, seg ún reveló años después de la muerte del cantante, cuando empezó su relación él "estaba centrado".
Su boda se celebró en la más estricta intimidad
Tras un breve romance, la pareja se dio el 'sí, quiero' el 19 de marzo de 1986 en el registro civil de la calle Pradillo. A diferencia de la boda de Lolita, que tuvo que celebrarse en la sacristía de la Iglesia de Marbella porque miles de personas se presentaron en el templo para ver casarse a la hija de 'La Faraona', Antonio y Ana se casaron de una forma mucho más discreta.
La ceremonia fue tranquila, privada y familiar. Aunque nada tuvo que ver con el evento multitudinario de la primogénita de la familia, el enlace fue cubierto por la revista 'Hola', en la que una Lola Flores pletórica posaba junto a los novios. Conociendo la historia de Antonio, no es de extrañar. Ana era un pieza fundamental en la vida de su hijo y podía ser su tabla de salvación. Ana fue el gran amor de su vida y cuando la conoció estuvo un año sin consumir. Con el embarazo, el futuro de Antonio parecía esperanzador. El artista tenía tan solo 24 años y parecía que su vida se encauzaba. "De la noche de Madrid ya me lo sé todo. Y al final, descubres que sacas mucho más provecho quedándote en casa".
En cuanto al enlace, para un día tan especial, Lola Flores eligió un vestido verde y sombrero y Antonio no se colocó su corbata gris hasta poco antes de darse el 'sí, quiero'. Según recoge la revista, incómodo, la sacó del bolsillo para anudársela minutos antes de la ceremonia. Además, según la publicación, la novia lanzó el ramo a su cuñada Rosario "como diciéndole 'ahora te toca a ti'" La pareja irradiaba felicidad y así lo contaba Ana. "Soy feliz porque Antonio y yo hemos encontrado un equilibrio que nos hace sentirnos siempre bien el uno junto al otro".
El nacimiento de su hija Alba
Cuando se casaron, Ana ya estaba esperando a su primera y única hija en común. "Me casé porque estoy enamorada, no porque esté embarazada", comentó tras el enlace. Siete meses y medio después, el 27 de octubre de 1986, la pareja daba la bienvenida a Alba, heredera de una saga de artistas que ahora rinde homenaje a su padre con el documental 'Flores para Antonio', que ha logrado varios premios y que está nominado a Mejor Película Documental y Mejor Canción Original en los premios Goya.
Antonio estaba feliz. "Hacía mucho tiempo que la casa de mi madre estaba muy en silencio. Y el silencio, a veces, da tristeza", decía sobre la llegada de la pequeña, a la que dedicó el tema 'Alba'. Tras el nacimiento, la familia la presentó en la revista 'Hola', revista de cabecera de 'La Faraona', que posó feliz con los recién estrenados padres y la bebé en el hospital. "No me canso de mirarla. Lo conseguí. Ya no me moriré con la pena de no ver a un hijo de mis hijos".
Sin embargo. el nacimiento de la pequeña Alba trajo consigo un duro revés para el artista y para toda su familia. La felicidad que supuso la llegada al mundo de Alba, trajo la recaída del artista, que sufrió una nueva crisis personal. "El mismo día que nació mi hija, algo incomprensible sucedió en mi cabeza y volví a tomar caballo", reconoció él mismo tiempo después.
Su separación no rompió el vínculo que existía entre ellos
Después de tres años convulsos en los que la droga marcó el desarrollo de la relación, en 1989 el matrimonio se rompió de forma definitiva. La pareja ponía punto y final a su historia de amor de forma discreta. A pesar de su separación, el vínculo entre ellos nunca se rompió y el amor entre ellos nunca se acabó.
Ana se separó profundamente enamorada de Antonio y así lo ha manifestado en más de una ocasión en estos años. "A mí se me ha muerto mucho más que el padre de mi hija: Antonio era el único hombre con el que he compartido mi vida. Claro que seguía enamorada de él. Le quería por encima de todo. Nunca dejé de quererle. Ahora le quiero más todavía", decía en 2018 cuando acompañó a su hija a un posado para 'Vanity Fair'.
El recuerdo de Antonio sigue muy vivo en su memoria y reconoce que le hubiera gustado que las cosas hubieran sido de otra manera. "Estaba enamorada de él yo quería haber seguido con él, hubiese seguido con él toda la vida y hubiese tenido seis hijos con él", ha contado recientemente.
Ana es considerada la viuda de Antonio Flores
La madrugada del 30 de mayo de 1995, dos semanas después de la muerte de Lola Flores, Antonio falleció en su cabaña del jardín del Lerele. Tenía tan solo 33 años y su muerte conmocionó a toda España. Aunque la pareja se había separado seis años antes, el fallecimiento de Antonio puso en evidencia el amor que sentía Ana por él. La madre de Alba Flores no pudo ocultar su profundo dolor en la despedida del padre de su hija. Para ella tampoco hubo consuelo en esos durísimos días, en los que quedo de manifiesto que era una más en el clan Flores y pese a su separación del artista, siempre ha sido considerada su viuda. Ella siempre fue su gran amor.
Tras la muerte de Antonio, Ana se mantuvo en un discreto segundo plan cuidando de su hija. Su vínculo con la familia paterna de Alba nunca se ha roto, mantiene una estrecha relación con Lolita y Rosario y aunque nunca le han gustado los focos, siempre ha estado en los momentos importantes de la familia Flores, como la inauguración del Museo de Lola Flores en abril de 2023.
Por supuesto, también ha sido el gran apoyo de su hija durante todo su carrera y se ha convertido en una figura clave en el desarrollo de su proyecto más especial, el documental 'Flores para Antonio'. Un proyecto en el que Alba ha podido conocer mejor a su padre y en el que ha podido profundizar en la relación de sus progenitores. "Me encanta ver a mis padres de novios dándose besos. Y pienso: '¡Joder!, ¡qué guay!, ¡qué chiquita tan guapa!, ¡qué guapos los dos!, ¡cómo se querían!' ¿Te suenan esos amores de carpeta que ahora sigue la gente? Pues yo sería fan de carpeta de su relación", dijo en una entrevista para 'Esquire' sobre el amor de película que vivieron sus padres.