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Famosos fallecidos

La desgarradora carta de Javier Castillo tras la muerte de su madre: "Soy incapaz de comprender por qué"

Javier Castillo con su madre. Instagram @javiercordura
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Javier Castillo, uno de los escritores españoles más leídos en los últimos años, ha comunicado en redes sociales la muerte de su madre. Casado con la creadora de contenido Verónica Díaz, conocida como 'Just Coco', y padre de tres hijos, el autor compagina su vida familiar en Málaga con una carrera literaria que comenzó tras dejar su trabajo como asesor financiero. Sus novelas han alcanzado a millones de lectores y algunas han sido adaptadas para plataformas audiovisuales.

Sin embargo, la familia de Javier Castillo atraviesa un momento personal marcado por la pérdida. El escritor ha comunicado a través de sus redes sociales el fallecimiento de su madre, una noticia que ha compartido de forma directa con sus lectores y seguidores. Hace tres meses, ambos se dejaban ver durante una presentación de la última novela de Javier, 'El susurro del fuego', donde el joven se emocionaba al hablar del vínculo que le unía a su madre. Ahora, el mensaje, publicado en su perfil personal, explica el impacto de la muerte y la relación que mantenía con ella, así como el papel que tuvo en su vida y en su trayectoria como escritor.

El mensaje de Javier Castillo tras la muerte de su madre

Javier Castillo ha utilizado sus redes sociales para despedirse de su madre con un texto en el que relata el final de su vida y el impacto que le ha producido la pérdida. El autor comienza situando el momento como un cierre definitivo al afirmar que “aquí acaba todo”, una frase con la que expresa la sensación de interrupción y de asuntos pendientes que, según explica, quedaron aplazados para un futuro que no llegó. En su mensaje señala que la despedida se produjo “sin tiempo para hacer todas esas cosas que dejabas para más adelante”, reflejando la falta de margen para asumir la situación.

El escritor recuerda el último encuentro desde una imagen concreta, al decir que su madre se marchó “mirándonos a los ojos” y "con mis llantos ahogados, aunque no me acuerde de aquella vez", una escena que conecta con el primer recuerdo que tiene de ella, aunque reconoce que no conserva memoria de aquel inicio. A lo largo del texto, Castillo insiste en la dificultad de aceptar lo ocurrido y afirma de forma directa que “no es justo”, una idea que refuerza al explicar que no logra comprender el motivo ni la rapidez del golpe: "Por más que lo intento soy incapaz de comprender por qué. Tan cerca de él, con tan poco tiempo de asimilar el golpe". 

En el mensaje, también describe el papel que su madre tuvo en su vida. La menciona como “mi mayor fan” y como su primera lectora, destacando que fue ella quien le inculcó el hábito de leer cuando era niño. "Estaba orgullosa, lo sé, me lo dijo cientos de veces. Creyó en mí cuando nunca fue capaz de creer en ella", decía. Según explica, esa influencia fue decisiva, hasta el punto de que “me convirtió en escritor sin saber que lo hacía”. Castillo añade que ella se sentía orgullosa de su trayectoria y recuerda que se lo expresó en numerosas ocasiones.

El autor introduce una reflexión personal al reconocer que, durante su infancia, no fue consciente de determinadas situaciones y que cuando llegó a entenderlas “ya de mayor era tarde”. La despedida se cierra con un “adiós, mamá”, acompañado de la idea de que ahora podrá “respirar aire limpio” y escuchar solo su propia voz. Finalmente, le pide que no deje de leerle “allá donde estés” y recuerda que aún le quedan libros por escribir, antes de agradecer los mensajes de apoyo y disculparse por no tener fuerzas para responder.