Víctima de acoso y esteticista profesional: la vida de Sanseverina Lazar, la actriz que dio vida a Aidita en ‘Aída’
El estreno de la película 'Aída y vuelta' nos ha permitido reencontrarnos con el elenco de la mítica ficción de Telecinco. Uno de los regresos más sorprendentes ha sido el de Aidita, aquel personaje entrañable y pizpireto que nos hizo reír en las últimas temporadas. Desde entonces, la joven actriz que la interpretó, Sanseverina Lazar, ha permanecido en silencio, lejos de los focos. Su historia merece ser contada.

El personaje de la nieta de Aída (Carmen Machi) e hija de Soraya (Miren Ibarguren) se ganó el cariño del público desde que llegó a la ficción en 2008. Sin embargo, cuando la serie llegó a su final en 2014, Sanseverina Lazar se desvaneció por completo del mundo interpretativo. Aquella desaparición no fue una retirada espontánea: detrás había una historia de acoso. Ahora, con cierta distancia, podemos seguir el rastro de lo que ocurrió con ella.
Recuperada de todo, regresa con fuerza
Sanseverina es de origen rumano y, según contó en 'Brochas Indiscretas', el espacio del influencer de maquillaje Carlos Hernández Cano, llevaba años completamente alejada de los rodajes. La llamada de Paco León para recuperar el personaje de Aidita fue inesperada. Durante todo este tiempo, mientras el público la creía desaparecida, ella construía una nueva vida: “Me puse a estudiar estética y seguí haciendo cursos de actores”, explicó. Un camino que resultó terapéutico.
Según explica, su retirada no fue voluntaria. “Decidí dejar la interpretación por los traumas que vinieron después”, confiesa a su compañero maquillador. “Me hicieron mucho bullying por el papel que interpretaba”. Tras aquella etapa de violencia emocional, la joven actriz necesitó protegerse, reconstruirse desde dentro y preparar su regreso.
Su retorno a la pantalla no solo ha traído nostalgia: también ha reactivado su presencia en redes. A través de un reciente story, agradeció a sus seguidores el cariño recibido y prometió mostrarse más activa. “Gracias por los mensajes de apoyo que he recibido”, escribió tras la oleada de reacciones a su testimonio.
La actriz publicó también un carrusel de imágenes del rodaje de la película, un reencuentro cargado de emoción. “Después de 11 años volví a los platós donde pasé gran parte de mi niñez”, escribió. “Volví a encontrarme con mi segunda familia y reviví momentos muy bonitos que significaron mucho para mí, porque 'Aída' marcó un antes y un después en mi vida”. En las fotografías aparece abrazando a quienes fueron su madre y su abuela en la ficción, cerrando así un círculo que llevaba demasiado tiempo pendiente.
El personaje de Aidita
Aidita, cuyo nombre completo era Aída Padilla García, llegó a Esperanza Sur a partir del capítulo 88 de la serie. Era una niña despierta, caprichosa, con un carisma tan peculiar como inmediato. Su personalidad estaba tan marcada que era capaz de desquiciar a su bisabuela Eugenia con exigencias constantes de dulces, cuentos y atención.

Su integración en el barrio no fue sencilla. Algunos niños se burlaban de ella, aunque Fidel (Eduardo Casanova) no tardó en salir a defenderla, creando entre ambos un vínculo tierno y espontáneo. Aidita aspiraba a ser “famosa” como su bisabuela, La Bim Bam Bum, y desde pequeña dejaba claro que tenía voz propia. Su carácter, su desparpajo y sus salidas inocentes marcaron una época dentro de la serie.
La película que lo cambia todo
'Aída y vuelta', estrenada el 30 de enero en cines españoles, llega casi dos décadas después del debut de la serie en 2005. La película reúne a una gran parte del elenco original y se desarrolla durante el rodaje ficticio de un nuevo capítulo en 2018m una fecha que nunca existió en la continuidad real, pero que funciona como detonante para reflexionar sobre la fama, el humor y el paso del tiempo.

En la alfombra roja, Carmen Machi reflexionó sobre el enorme impacto social del personaje que la llevó a lo más alto. “Es un personaje fascinante. A nivel social me quedo atónita con lo que ha provocado y lo que provoca”, decía. Para Machi, el cariño que recibe Aída por parte de gente tan distinta es un fenómeno que aún la conmueve: “Cuando veo cuánto la respetan, a esta mujer de baja cultura, prácticamente analfabeta, maltratada, separada, con un coraje increíble… y que la adoran, digo: bravo. Ahí me reconcilio con la sociedad”..

