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Hijos de famosos

Javier Castillo reaparece tras la muerte de su madre: "Recuerdos que te golpean y palabras que no dijiste a tiempo"

Javier Castillo, en una imagen de archivo. Getty Images
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El pasado 2 de febrero, Javier Castillo anunció la muerte de su madre, una noticia que llegaba apenas dos meses después del fallecimiento de su padre. El escritor compartió el mensaje a través de sus redes sociales, donde se mostró afectado por la pérdida y por la cercanía entre ambos duelos. Figura destacada de la narrativa superventas en España, Castillo atraviesa así un momento personal marcado por la ausencia de sus padres mientras mantiene su vida familiar junto a su mujer, la creadora de contenido Verónica Díaz, y sus tres hijos. Instalado en Málaga desde hace años, el autor ha construido una trayectoria literaria que lo ha llevado a conectar con millones de lectores y a ver varias de sus historias adaptadas al ámbito audiovisual.

Casado y padre de familia numerosa, Castillo ha compaginado su desarrollo profesional con una vida centrada en el entorno familiar. Antes de dedicarse por completo a la escritura trabajó como asesor financiero, etapa previa al éxito de sus novelas. Con títulos ampliamente difundidos y una presencia constante entre los libros más leídos, su carrera se ha consolidado en paralelo a una exposición pública creciente. Sin embargo, en las últimas semanas la actualidad que lo rodea ha estado marcada por el duelo y por los mensajes personales que ha decidido compartir con sus seguidores.

Javier Castillo cuenta cómo se encuentra tras la pérdida

En una de sus publicaciones más recientes, el escritor ha explicado cómo está viviendo estos días y el papel que ha tenido su entorno cercano. En ese mensaje reconoce que atraviesa un periodo complejo: “Ya sabéis que no están siendo días fáciles —mucho que pensar, recuerdos que te golpean una y otra vez, palabras que te vienen a la mente y que no dijiste a tiempo—”. Dentro de ese proceso emocional, destaca la presencia de su hijo pequeño, a quien sitúa como un apoyo inesperado: “Pablito ha venido y me ha rescatado, como solo te puede rescatar un hijo… Y así, sin pretenderlo, este pequeño me ha sacado a rastras del agujero”.

El autor también describe el acompañamiento recibido por parte de su familia, amigos y lectores. “Tengo a toda la familia dándome mimos y también sé que, al otro lado, os tengo a vosotros”, señala, antes de relatar escenas cotidianas de apoyo en la calle y en su propio hogar. Entre ellas menciona abrazos de desconocidos, mensajes de ánimo y visitas imprevistas de amistades que buscaban ofrecer consuelo. Pese a la tristeza, introduce una reflexión sobre la gratitud: “Me siento triste, la verdad, pero al mismo tiempo, la persona más afortunada del mundo, por haber tenido la madre que tuve”.

La despedida a su madre

La muerte de su madre fue comunicada mediante una carta pública en la que Castillo reconstruye los últimos momentos y el vínculo que mantenían. Desde el inicio expresa una sensación de final abrupto: “Aquí acaba todo”, escribe, aludiendo a planes y conversaciones que quedaron pendientes. También subraya la rapidez con la que se produjo la pérdida y la dificultad para comprenderla: “No es justo… soy incapaz de comprender por qué. Tan cerca de él, con tan poco tiempo de asimilar el golpe”.

En el texto recuerda la escena de la despedida y la conecta con el primer instante compartido entre ambos: “Te marchas del mismo modo en que te conocí: mirándonos a los ojos, con mis llantos ahogados”. A lo largo del mensaje perfila el papel que su madre tuvo en su vida personal y profesional, definiéndola como “mi mayor fan” y su primera lectora. Según explica, fue ella quien le transmitió el hábito de leer durante la infancia y quien creyó en su vocación: “Me convirtió en escritor sin saber que lo hacía”.

La carta concluye con un adiós directo y con la idea de continuidad a través de la escritura, al pedirle que siga leyéndolo “allá donde estés” y reconocer que todavía le quedan libros por escribir. También agradece las muestras de apoyo recibidas y admite no tener fuerzas para responder a todos los mensajes.