Isabel Díaz Ayuso

Así es Sotillo de la Adrada, el refugio en el que Isabel Díaz Ayuso pasó los veranos de su infancia

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En este lugar la presidenta madrileña disfruto sus veranos. Europa Press
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Isabel Díaz Ayuso es una apasionada de la capital y no solo porque sea la presidenta de la Comunidad de Madrid. Es la ciudad en la que nació, también donde creció y donde continúa viviendo, algo que se podría decir de Madrid, pero también del barrio de Chamberí, un espacio donde se siente como en casa, porque lo es. Allí ha vivido toda su vida, salvo tres años en los que lo cambió por Malasaña.

Se podría pensar que el corazón de la presidenta solo late por Madrid, pero eso sería una pequeña mentira porque guarda en un lugar destacado su amor por Sotillo de la Adrada, el pequeño pueblo en el que pasó los veranos de su infancia. Este pueblo es el lugar donde nació el padre de la presidenta, Leonardo Díaz Álvarez, quien fallecía en el año 2014. Aquí, el padre de Ayuso (y antes que él su propio padre) regentó un bar, El Leonardo, lo que ayudó a que la familia creara fuertes lazos con la comunidad. 

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"La mitad de mí pertenece a un pueblo de Ávila, Sotillo de la Adrada, donde también pasé largas temporadas. Sigo yendo, tengo ahí a mis mejores amigos", confirmaba la propia Díaz Ayuso durante una entrevista para la Fundación Universitaria San Pablo CEU.

"Soy una absoluta apasionada del campo y de los animales. Tuve la oportunidad y la suerte de tener esa infancia donde estábamos largas horas en la calle. Donde uno solo bajaba y estaba en el prado de enfrente tocando todo tipo de bichos, se caía, se levantaba, se hacía amigos, chicos, chicas. Todo era muy sano, muy natural".

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Poder vivir esta experiencia ha sido muy importante para Isabel Díaz Ayuso, que siempre señala que se siente "mitad madrileña, mitad abulense". No sorprende demasiado que este pueblo de poco más de 5.000 habitantes se haya convertido en un lugar especial para ella, pues allí ha crecido y vivido mil momentos que han marcado su vida, pero cualquiera que pase por allí, ya sea para quedarse o para pasar unos días, puede apreciar lo especial que es este rincón. 

Este municipio todavía conserva muchos elementos de su arquitectura tradicional, a pesar de las actualizaciones y opciones más modernas que se han ido construyendo a lo largo del tiempo. Ubicado en el nacimiento del Valle del Tiétar, quienes escojan este municipio para disfrutarlo en su tiempo de ocio no pueden marcharse sin visitar la Iglesia Parroquial de la Santísima Trinidad, una construcción del siglo XV, que ha ido sobreviviendo al paso del tiempo gracias a las modificaciones sufridas a lo largo del tiempo, la última de ellas en 1960. 

Cuenta también con una ermita, la Ermita de Nuestra Señora de los Remedios, construida en el siglo VXII, un edificio sobrio que solo puede visitarse durante las festividades locales. 

Quienes pasen por aquí tienen que visitar la Casa de la Cultura, también conocida como Ayuntamiento viejo y, por supuesto, la Fuente de los cinco caños, que hace honor a su nombre, pues se trata, efectivamente, de una fuente que contiene cinco surtidores en un mismo bloque. Además, es un lugar estupendo para pasear por sus calles, algo que es más apetecible después de sentarse a comer en alguno de sus restaurantes y bares, donde se puede disfrutar de la gastronomía de la zona. 

Típica de este lugar es la morcilla de arroz, cebolla y sangre, también se conoce como morcilla de Sotillo, propio de la zona y de la matanza es también su salmorejo Sotillano, elaborado principalmente con patatas, la sangre fresca y partes nobles de cerdo. Uno de sus productos más demandados son los bollos de aceite, pero también son famosas sus rosquillas y su pan. Además de la matanza, también le dan gran importancia a la vendimia, de la que obtienen sus deliciosos vinos. 

Después de llenar el estómago, nada mejor que un buen paseo y sus parques y jardines pueden ser ideales para ello. También los alrededores, con lugares tan pintorescos como el Canto de los Pollitos, una formación rocosa con forma de pollito que ofrece vistas panorámicas de la zona.

Para los más deportistas también hay opciones, porque los alrededores cuentan con varias rutas de senderismo que permiten disfrutar de la naturaleza y conocer un poco mejor la zona. La Charca de los Cangrejos es donde desemboca una de las rutas más populares y sencillas, pero hay muchas más, con diferentes dificultades y longitudes, para adaptarse a los deseos del visitante.  

Si una vez recorrido el lugar todavía quieres descubrir más sobre la zona, puedes desplazarte a algún pueblo cercano, como San Martín de Valdeiglesias o Cadalso de los Vidrios. Sotillo de Adrada le ha robado el corazón a Isabel Díaz Ayuso, igual que toda esta zona, y no es complicado entender por qué.