Última hora en el caso de Isak Andic: en la autopsia no se presentan heridas en sus manos "compatibles con una caída accidental"
'El Español' saca a la luz un nuevo dato sobre la autopsia de Isak Andic que levanta las dudas de si realmente el fundador de Mango murió por accidente
Los tres hijos de Isak Andic hablan por primera vez de la relación familiar con su padre en una carta
Han pasado un año y cuatro meses desde la muerte de Isak Andic, el fundador de Mango, que falleció tras precipitarse desde gran altura en el macizo de Montserrat mientras realizaba una excursión junto a su hijo. Desde el primer momento, el suceso se encuadró como una caída accidental, aunque las circunstancias han seguido bajo análisis por parte de los Mossos d'Esquadra. Con el paso de los meses, han ido surgiendo distintas hipótesis y líneas de investigación. De hecho, el pasado mes de octubre el caso volvió a reabrirse mediáticamente al conocerse que su hijo, Jonathan Andic, estaba siendo investigado por un presunto delito de homicidio, según publicó El País, todo ello en el marco de una causa bajo secreto de sumario. Ahora, una nueva información publicada por El Español ha revelado un punto concreto de la autopsia que introduce nuevos elementos en la reconstrucción de los hechos.
Un nuevo dato sobre la autopsia de Isak Andic
El periodista Julio César Ruiz Aguilar ha detallado en directo en el programa 'El tiempo justo' todos los puntos que recoge la información publicada. “Lo que viene a decir básicamente es que en la autopsia que se recoge en el informe judicial se deja muy claro que Isak Andic no presentaba ninguna herida en sus manos compatible con que pudiese agarrarse o intentar defenderse de una posible caída”, explicaba. Según ha añadido, este aspecto resulta relevante porque “esto es una reacción natural cuando uno tiene una caída accidental”, ya que “si una persona se resbala en la montaña el propio cuerpo tiende a agarrarse para no dejarse caer”.
A partir de ahí, introdujo distintas posibilidades: “Si otra persona, una tercera involucrada, te empujase o tuviese lugar una situación extraordinaria como que tú mismo te desmayaras, tu cuerpo no reaccionaría ante ese peligro y caerías directamente”. En este sentido, insiste en que “este último punto es lo que recoge el informe pericial” y recalca que “no viene a decir que la caída no haya sido accidental, pero sí refleja nuevas incógnitas en el caso”.
Asimismo, matiza que “podría ser compatible en caso de síncope, desmayo o caídas muy directas”, aunque recordaba el contexto del terreno: “El lugar donde falleció era un desnivel muy pronunciado, pero tenía antes de la caída total una pequeña plataforma donde podría haberse intentado aferrar”. También señaló los límites de la información conocida hasta ahora: “Todo esto se verá finalmente en el informe judicial”, subrayando que “es una causa que está bajo secreto de sumario” y que el medio “ha podido acceder solo a un punto de los muchos que el juez tiene en sus manos”.
Por último, ha aportado una explicación desde el ámbito forense: “Hay que tener en cuenta que, según los médicos forenses, las manos son uno de los primeros lugares en los que hay indicios de reacción”, ya que “cuando uno cae accidentalmente, primero tropieza una pierna o una cadera y automáticamente las manos continúan ese movimiento”. Sin embargo, concluye, “en este caso no hubo ningún indicio”, un elemento que, según remarcó, será clave cuando se valoren todas las periciales antes de que el juez determine si procede la apertura de juicio.
Así fue el accidente de Isak Andic y qué han averiguado los investigadores
El 14 de diciembre de 2024, durante un paseo por la montaña de Collbató, en Barcelona, junto a su hijo Jonathan, Isak Andic fallecía tras caer por un precipicio de unos 150 metros. En un principio, tanto las autoridades pertinentes y los investigadores trataron el suceso como un accidente fortuito y los informes preliminares de los Mossos d'Esquadra y la autopsia determinaron que el empresario murió por los traumatismos producidos en una caída que se consideraba accidental.
Sin embargo, en octubre de 2025 se produjo un giro inesperado en la investigación al detectarse ciertas incongruencias en los diferentes testimonios aportados por su hijo Jonathan, quien en los días previas al accidente había ido a inspeccionar el sendero y organizó la excursión. Además al analizar los datos del teléfono móvil también se encontraron evidencias. Todo ello ha llevado a que la muerte sea investigada como un presunto homicidio del que el principal y único sospechoso es su hijo mayor.
Entre las inconsistencias detectadas por los investigadores se encuentra la ubicación del vehículo, que fue encontrado en un punto diferente al indicado por Jonathan, lo que contradice su relato sobre el inicio de la ruta. Además. incurrió en diversas inexactitudes entre su primera y su segunda declaración, describiendo diferentes eventos que no encajaban con la inspección ocular que se llevó a cabo.
A esto habría que unir las pruebas aportadas por el teléfono móvil: la geolocalización contradice la versión inicial de Jonathan. Además, los investigadores tratan de determinar si hay mensajes incriminatorios, se están analizando las fotografías que pudieron tomarse ese día y la sincronización de los tiempos de las llamadas a emergencias por si hubiera un retraso injustificado en el aviso a los servicios de rescate. Además, a los investigadores les ha llamado la atención que antes de llamar a los servicios de emergencia, Jonathan llamara en varias ocasiones al móvil de su padre (que se encontró en el fondo del barranco) y posteriormente a la pareja del empresario, Estefanía Knuth. Una llamada que según Jonathan fue porque su padre podría estar inconsciente y quería informarla antes de activar el protocolo.