Fabiola Martínez, sobre encargarse de los cuidados de su hijo Kike, que tiene parálisis cerebral: "No soy una sufridora"

El pasado mes de enero, Kike Osborne, el hijo de Bertín Osborne y Fabiola Martínez que nació con una parálisis cerebral, cumplió 19 años
A raíz de unas declaraciones sobre lo mucho que ha aprendido de él, la empresaria ha dejado claro que no es una "sufridora" por estar centrada en los cuidados de su hijo
Kike Osborne, el primer hijo en común de Fabiola Martín y Bertín Osborne, tiene 19 años y nació con una parálisis cerebral. Cuando el joven cumplió la mayoría de edad, su madre explicó que estaba recibiendo formación en un colegio especial y que, afortunadamente, habían ampliado el plazo legal y podía seguir en él hasta los veintiuno o veintidós años. A partir de entonces, según sus propias palabras, llegará "un limbo" para las personas como su hijo, que tienen "un daño cerebral severo". "La edad neurológica de Kike es como si fuera un niño pequeño, pero él es un hombre", explicó en aquel momento.
En unas declaraciones que concedió hace unos días a Alberto Herrera en COPE, la empresaria explicaba que, ahora que su hijo tiene 19 años, ella ha vivido la discapacidad de Kike "desde muchos frentes y desde muchas etapas de conocimiento". "La mamá que tuvo a ese niño prematuro no es la misma que soy ahora. He aprendido mucho", aseguraba.
Fabiola Martínez dice que ha aprendido a relativizar los problemas cotidianos y que ve el mundo "desde el lugar de Kike". "Entiendo que hay cosas con las que sí hay que batallar y cosas con las que no. Me ha abierto los ojos, lo digo siempre. Doy las gracias por haberme enseñado a ver. Yo era ciega en la discapacidad, mi mundo era otro, venía de la moda y lo que veía no tenía nada que ver con la discapacidad", dice sobre cómo le cambió la vida tras el nacimiento de su hijo mayor.
Fabiola Martínez deja claro que no es una "sufridora" por la situación de su hijo Kike
Uno de los comentarios que ha recibido en esa publicación hace referencia a lo "sufridoras" que pueden llegar a ser las madres, volcadas en esos cuidados. Muy sincera, la empresaria respondía a este mensaje diciendo que "entiende" lo que le quieren decir y comparte que "ninguna persona debería vivir únicamente desde el sacrificio o el dolor". Sin embargo, Fabiola cree que "a veces confundimos resiliencia con sufrimiento permanente, y no son lo mismo".

"Yo no soy una sufridora. Mi vida no gira alrededor del dolor. Disfruto de mis hijos, de mi trabajo, de mis amigos, de reír, de viajar y de muchísimas cosas más. Que uno de mis hijos necesite más apoyo no me convierte en una víctima, ni hace que mi vida sea menos menos feliz. Cuidar también puede ser una forma de amor consciente. Lo que ocurre es que cuando decides dar visibilidad a una realidad invisible para ayudar a otras personas, como he hecho yo, esa parte de mi vida pública ocupa más espacio. Y eso, según quién lo interprete, puede parecer que todo es sufrimiento, cuando en realidad es aprendizaje, sentido, amor, crecimiento y vida más allá de la discapacidad", ha querido dejar claro.
