Premios Princesa Asturias

Las raíces y la familia de Patti Smith: una madre testigo de Jehová, tres hijos y una infancia rodeada de pobreza y enfermedades

Fotomontaje con Patti Smith junto a su hija Jesse (izq.) y con su hijo Jackson (dcha.)
Fotomontaje con Patti Smith junto a su hija Jesse (izq.) y con su hijo Jackson (dcha.). Instagram/@thisispattismith
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Cuando Patti Smith recibió la noticia de que había sido galardonada con el Princesa de Asturias de las Artes, confesó que la invadió un “profundo sentimiento de gratitud”, y añadió que era “como si mil palomas me hubieran dado la bienvenida y me hubieran llenado de energía”. La cantante, compositora, escritora y fotógrafa recordaba en estas mismas declaraciones, que recoge la web de la Fundación Princesa de Asturias, que se cumplen ahora justo 50 años desde que dio su primer concierto en España, concretamente en Badalona. Entonces aún no había llegado a la treintena, pero su biografía ya estaba trufada de infinidad de experiencias, muchas de ellas trágicas. Estas fueron las raíces y la familia de Patti Smith.

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Marcada por la estricta educación religiosa de su madre

“Jesús murió por los pecados de alguien, pero no los míos”. Así comenzaba su celebrada versión de ‘Gloria’, la canción que había compuesto Van Morrison, y donde reflejaba su desapego de la fe. Este rechazo a la religión procedía directamente de su madre, Beverly: durante un tiempo fue testigo de Jehová, algo que marcó profundamente a la futura artista. Le enseñó a rezar desde muy pequeña, y la crio bajo una férrea disciplina que incluía leer pasajes de la Biblia a diario e ir de puerta en puerta repartiendo ‘La atalaya’ (‘The Watchover’ en inglés), la publicación que entrega periódicamente esta organización.

Curiosamente, el padre de Patti, Grant, se identificaba como ateo, algo que ha mantenido a la cantante en una dualidad permanente. Sin embargo, hoy se identifica como cristiana: “Básicamente, soy cristiana […] pero a mi manera, en mi propia cosmología". Su cercanía al cristianismo es fácil de identificar en sus propias redes sociales, en las que habla en tono muy positivo del nuevo papa, León XIV. Una figura, por cierto, cuya autoridad espiritual rechazan los testigos de Jehová.

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Una infancia de pobreza, la enfermedad y creación artística

Si la infancia es comúnmente considerada como una de las etapas más felices del ser humano, la de Patti es el reverso de esa moneda. Su madre era camarera y cantante de jazz; Grant era maquinista. Las estrecheces económicas y la vida nómada (cambió algunas veces de domicilio cuando era pequeña) eran una constante en la casa de los Smith, lo que no impidió que Beverly, a pesar de todo, le inculcara un profundo amor por la música y Grant, por la literatura. 

Todo aquel universo creativo caló profundamente en la Patti Smith niña, que se refugiaba en él durante las largas temporadas que pasaba en cama, convaleciente de distintas enfermedades. La cantante tuvo paperas, varicela, escarlatina (que le provocaba alucinaciones), hepatitis, varios tipos de sarampión, bronquitis y tuberculosis, tal como se puede leer en sus memorias ‘Pan de ángeles’. "Me dedicaba a fantasear con los personajes de los libros, inventándoles aventuras más allá de la página”, confesaba en este libro.

Las dificultades económicas del hogar la llevaron a incorporarse muy joven al mercado laboral, trabajando en una fábrica de bicicletas, donde se dedicaba a inspeccionar los tubos metálicos y los manillares: un trabajo precario y opresivo que quedó reflejado en la letra de su single 'Piss Factory'. Ni siquiera había llegado a la veintena cuando se quedó embarazada por primera vez.

Su hija dada en adopción y los dos hijos a los que crio

La cantante, que aún no había comenzado su trayectoria en el mundillo artístico, era muy pobre, y el joven con el que había concebido a aquella niña lo era aún más, tal como ella misma ha contado en alguna ocasión, así que su decisión fue la de cuidarse durante el embarazo y dar al bebé en adopción. Fue una decisión que calificó como difícil, pero necesaria. Por fortuna, logró reconstruir aquella relación con esa hija 20 años más tarde. Sabemos poco de ella, salvo por el hecho de que gracias a sus pesquisas Patti pudo descubrir que Grant no era su verdadero padre, hecho que dio a conocer en ‘Pan de ángeles’.

Los dos hijos menores, Jesse y Jackson, son fruto del matrimonio de Patti con Fred Smith, guitarrista de la banda MC5 y fallecido prematuramente en 1994. Tanto Jackson, de 44 años, como Jesse, de 39, se dedican a la música, al igual que sus padres: él es guitarrista y ella, compositora y pianista.