Piel

Leire Barrutia, dermatóloga: "La mejor manera de reaplicar la protección solar encima del maquillaje en otoño"

Reaplicar el protector solar encima del maquillaje. Fotomontaje con imágenes de INSTAGRAM @DERMISPHERE y Cordon Press
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Reaplicar el protector solar a lo largo del día suele ser la gran asignatura pendiente en el cuidado de la piel. Si bien la recomendación de integrarlo como paso final en la rutina facial matutina está asumida por la mayoría, el reto aparece cuando han pasado unas horas y llevamos el rostro maquillado. Para resolver esta duda tan habitual, expertos en dermatología y dermocosmética analizan por qué es imprescindible no descuidar la protección y cómo hacerlo de forma práctica sin arruinar el maquillaje.

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La protección solar es un paso básico de belleza durante todo el año. La dermatóloga Leire Barrutia subraya que se debe utilizar fotoprotector siempre que el índice ultravioleta (UV) sea igual o superior a 3, lo que en épocas como la primavera o el otoño abarca habitualmente la franja entre las 11:00 y las 17:00 horas. Además, subraya que aun cuando el índice no alcance este umbral, su uso resulta indispensable, siempre que haya luz visible, en personas con tendencia a la hiperpigmentación o con factores de riesgo de cáncer de piel.

En el día a día, cuando se trabaja en interiores, la especialista sugiere estructurar las aplicaciones en tres momentos clave: por la mañana antes de salir de casa, a mediodía (alrededor de las 13:00 o 14:00 horas) y al finalizar la jornada laboral si coincide con las horas de mayor radiación (entre las 17:00 y 18:00 horas), sobre todo en época estival. Por el contrario, en exposiciones directas al aire libre, la pauta debe ser cada dos horas.

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Para quienes dudan sobre si es preciso limpiar el rostro antes de volver a aplicar el producto, la doctora aclara de forma tajante: "podéis reaplicar la protección solar encima del maquillaje sin necesidad de lavar la piel".

Cuál es la mejor opción sobre el maquillaje

Para llevar a cabo este gesto sin alterar los productos cosméticos previamente aplicados, el experto en dermocosmética Álvaro Platón analiza las distintas texturas disponibles en el mercado y evalúa su eficacia real.

Polvos solares sueltos o compactos con brocha. Aunque destacan por su comodidad para retocar sobre la marcha, Platón advierte de que no garantizan la protección adecuada. Habitualmente se aplican en cantidades muy reducidas, más como un matificador de brillos que como un filtro solar, lo que reduce drásticamente su capacidad protectora real.

Brumas faciales. Son apreciadas por su ligereza y frescor, pero presentan el inconveniente de la dispersión de producto en el aire. Para obtener la dosis necesaria en el rostro habría que pulverizar una cantidad excesiva, lo que resulta poco eficiente para el bolsillo.

Formatos en stick o barra. Suelen requerir múltiples pasadas con presión sobre la piel para depositar la cantidad recomendada de filtro y esa fricción mecánica termina por arrastrar la base o el corrector.

Geles con textura asiliconada. Es aconsejable utilizarlos con precaución, ya que la interacción entre la silicona y ciertos ingredientes de la base de maquillaje puede generar el denominado "efecto borrador", levantando el producto en forma de pequeñas pelotillas.

Cremas fluidas y emulsiones ligeras. Son las grandes favoritas del experto para reaplicar sobre la piel maquillada. Presentan la densidad y textura idóneas para aportar una protección uniforme sin alterar los pigmentos de maquillaje depositados en el rostro.

Guía paso a paso para reaplicar la protección solar

Para lograr una correcta distribución del producto sin comprometer el maquillaje, Álvaro Platón propone una técnica práctica que comienza por depositar en la palma de la mano o en el dorso una cantidad generosa de crema o emulsión ligera. Seguidamente hay que distribuir el protector por las distintas zonas del rostro mediante pequeños toques directos evitando en todo momento frotar o arrastrar, seguidamente recomienda utilizar una borla o esponja tipo ‘cushion’ y dar suaves golpes sobre la piel, favoreciendo la absorción gradual del fotoprotector e integrándolo con la base previa. En caso de que queden brillos residuales tras la fijación de la crema, se puede sellar ligeramente la zona T con polvos translúcidos o compactos.

Con este procedimiento sencillo es posible mantener la piel protegida frente al envejecimiento prematuro sin necesidad de retirar ni volver a realizar el maquillaje a lo largo del día.