La vida actual de Sarah McCorquodale, la desconocida hermana de Diana de Gales
Sarah McCorquodale tuvo un breve romance con Carlos III antes de que su hermana fuera la elegida
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Diana de Gales perdía la vida en agosto de 1997 y el mundo entero lloraba su pérdida, un golpe inesperado, una muerte temprana que nadie esperaba y que llegaba tras un accidente de tráfico que quedaría grabado en la mente de cientos de personas, sobre todo de sus familiares, que fueron quienes tuvieron que enfrentarse a la pérdida de la manera más dura posible.
Todas las miradas se posaban en sus hijos, que tan solo eran unos niños (Guillermo tenía 15 años y Harry 12), pero también en sus hermanos, que siempre se mantuvieron en un segundo plano, sobre todo sus hermanas, quienes durante mucho tiempo fueron sus mejores aliadas.
Salvo algunos casos puntuales, como los de algunas sobrinas de Diana, en general la familia prefiere permanecer al margen de los focos y a fama que les llegó al crear lazos con la familia real británica. Es el caso de Sarah McCorquodale, una de las hermanas más conocidas de Diana, porque ella tuvo un breve romance con Carlos III antes de que su hermana fuera la elegida.
Sarah McCorquodale, la desconocida hermana de Diana de Gales
La vida de Sarah no siempre fue sencilla, durante su juventud pasó por situaciones un tanto complicadas, comenzó a consumir alcohol cuando todavía era menor de edad, la expulsaron de la escuela y tuvo anorexia, una situación que parece que consiguió dejar atrás tras cumplir los 18 y trasladarse a Londres.
Su vida cambió, así como también sus círculos sociales, de hecho fue en Ascot donde conoció al príncipe Carlos (actual rey Carlos III). Comenzaron entonces una relación que nunca se plantearon que acabara en boda, pero ambos tenían un sentido del humor muy similar y se llevaban muy bien. A pesar de pasar mucho tiempo juntos, compartiendo viajes y momentos familiares, la relación no puedo ser porque, tal y como confesaría más adelante, ella nunca llegó a estar enamorada.
Tal vez ese fue el motivo por el que ejerció de cupido y Celestina entre su expareja y su hermana, presentándoles. Su relación con Diana siempre fue cercana y Sarah llegó a convertirse en su mano derecha y su confidente.
No encontró el amor junto al príncipe Carlos y no quiso quedarse atada a alguien por quien no sintiera esa conexión, incluso si eso podía llevarle a ocupar el trono. La decisión de tomar caminos separados, aunque continuaran vinculados de alguna manera, seguramente fue toda una suerte porque sí que estaba destinada a encontrar el amor. En 1980 se casó con Neil McCorquodale, un rico granjero de Lincolnshire, con quien hace poco celebraba 45 años matrimonio.
La pareja ha conseguido construir una relación sólida, basada en el amor y en el humor, algo que siempre ha caracterizado a Sarah y que parece compartir con su marido, con quien vive en Grantham, en una casa que compraron en 2009. Juntos han tenido tres hijos, Emily, George y Celia, que han optado por una vida tan tranquila y reservada como la que han escogido sus padres.