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El salón de Joaquín Sabina en su casa madrileña de Lavapiés: un rincón creativo repleto de libros y vivencias

Joaquín Sabina en su salón
Joaquín Sabina en su salón. Instagram
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A sus 76 años, Joaquín Sabina se ha despedido recientemente de los escenarios con un último concierto de la gira ‘Hola y adiós’ en Madrid, cerrando una época inolvidable para la música en español. Reservado en lo que respecta a su vida privada, el artista apenas muestra retazos de su hogar en redes sociales. Sin embargo, gracias a la cuenta de Instagram de su pareja, Jimena Coronado, sus seguidores han podido intuir algunos rincones de su intimidad.

Así es la casa donde vive Joaquín Sabina (Fotomontaje con imágenes de Europa Pres e Instagram: @ad_spain)
Así es la casa donde vive Joaquín Sabina (Fotomontaje con imágenes de Europa Pres e Instagram: @ad_spain)
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Hace unos años, también abrió las puertas de su casa a la revista AD, donde mostró con detalle su salón, una estancia que refleja con precisión su universo personal. Su vivienda, situada en el madrileño barrio de Lavapiés, es un collage vital lleno de referencias culturales, objetos queridos y vivencias acumuladas.

Una de las zonas más emblemáticas del salón reúne estanterías que ascienden de suelo a techo, repletas de libros que abarcan décadas de lectura: poesía, narrativa, ensayo, primeras ediciones y volúmenes dedicados por amigos escritores.

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El techo rojo y las maderas cálidas envuelven la estancia en una atmósfera íntima, casi teatral. En medio del espacio sobresale una mesa de billar tapizada en burdeos, un detalle que Sabina ha mencionado en varias entrevistas como uno de sus rincones favoritos donde poder disfrutar de uno de sus placeres favoritos. Otro rincón llamativo, mostrado en AD, es el pequeño caballito de carrusel antiguo, colocado como si fuera una escultura. Un objeto que encaja a la perfección con la perspectiva del artista, ecléctico y bohemio, lleno de curiosidad por descubrir.

Detalles originales

En una estancia contigua domina el blanco y, en el centro, destaca una lámpara compuesta por pequeñas hojas sujetas con pinzas donde se leen frases, ideas y dibujos. Una pieza especialmente coherente con la forma en la que el artista siempre ha trabajado: rodeado de palabras, anotaciones y apuntes. A su alrededor cuelga una colección de arte diversa, con obras de artistas amigos y piezas que ha ido atesorando a lo largo de los años.

Un despacho que invita a escribir

Quizá la parte más íntima del salón es el despacho que acoge una pared repleta de manuscritos enmarcados, dibujos y textos originales. Es un archivo visual de su propia obra, de su vida creativa. Además, en el centro, una mesa sencilla sostiene una máquina de escribir clásica que seguro ha acompañado al cantautor durante largas noches de escritura. Sin duda un espacio que parece detener el tiempo, pensado para trabajar, corregir versos y rescatar recuerdos.

No falta el rincón musical

En otra zona del salón aparece uno de los elementos más reconocibles del hogar de Sabina: un piano de cola, junto a varias guitarras españolas y otros instrumentos que ha recogido en viajes por Latinoamérica.

Frente al piano, destaca un sofá de piel marrón de aire setentero, una pieza que aporta calidez y un punto bucólico a la estancia. Su presencia suaviza el carácter solemne del piano y crea un ambiente acogedor, perfecto para sentarse a escuchar, componer o simplemente dejar reposar la tarde. No cabe duda de que para quienes siguen su trayectoria, estos pequeños destellos de su hogar son una ventana privilegiada a la esencia más auténtica del artista.