La casa de Fernando Tejero en El Escorial: de estilo rústico, decoración vintage y fachada de piedra

Fernando Tejero ha encontrado en El Escorial una vivienda rústica rodeada de naturaleza tras dejar Madrid, donde disfruta de una vida más tranquila junto a sus tres perros
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La vida de Fernando Tejero ha dado un giro radical desde que dejó atrás su piso en pleno centro de Madrid para instalarse en una vivienda rodeada de naturaleza en El Escorial. El actor ha encontrado en este refugio la paz que necesitaba tras años viviendo entre ruido, turismo y un ritmo que, según reconoce, terminó afectando a su bienestar. Hoy, instalado en una casa de piedra de inspiración rústica, disfruta de una vida más tranquila junto a sus inseparables perritas en un entorno natural que encaja por completo con su nueva etapa personal y profesional.
Fernando Tejero continúa plenamente activo en su carrera interpretativa. Hace tan solo unos meses estrenó su último trabajo, 'El Cautivo' dirigida por Alejandro Amenábar, una producción que reafirma su constante presencia tanto en en cine como en televisión. Aunque sigue vinculado a la profesión que le ha acompañado durante décadas, su manera de vivirla ha cambiado. El actor mantiene un estilo de vida diferente al que tenía cuando residía en la plaza de Isabel II, en el barrio de Ópera, una de las zonas más transitadas del centro de Madrid.
El actor, confesó que necesitaba desconectar de la intensidad de la capital. Las calles llenas de turistas, el ruido constante y la falta de privacidad fueron factores determinantes para que decidiera iniciar una nueva etapa. Según sus propias palabras, el ruido ambiental había empezado a convertirse en ruido mental, algo que terminó empujándole a buscar un entorno que favoreciera la calma y la estabilidad emocional. Hoy reconoce que, cada vez que vuelve a la ciudad, se pregunta cómo pudo vivir allí tantos años. En El Escorial, rodeado de naturaleza y acompañado constantemente por sus tres perritas, ha encontrado un estilo de vida más idóneo para él y que encaja a la perfección con sus necesidades actuales.

Una vivienda rústica, luminosa y completamente integrada en la naturaleza
Hace cinco años, Fernando Tejero decidió vender su piso del centro y trasladarse a esta casa situada en la Sierra de Guadarrama, una zona donde las viviendas pueden alcanzar precios que rondan varios millones de euros. Su hogar, como muestran las imágenes compartidas en sus redes sociales, está construido con una fachada de piedra natural que se integra de forma orgánica en el paisaje. El entorno exterior está cubierto de hiedra y vegetación, con un camino empedrado que conduce a la entrada principal y que refuerza el estilo rural de la vivienda.
El salón y el dormitorio de Fernando Tejero
En el salón, se aprecia una fusión entre el estilo rústico y elementos contemporáneos. La piedra vista en las paredes convive con un sofá azul de gran tamaño que añade un toque de color. Una imponente librería que ocupa del suelo al techo destaca como una de las piezas principales de la estancia, repleta de libros, fotografías y recuerdos personales. La decoración se basa en materiales nobles y tonos neutros, combinados con lámparas metálicas y textiles de lino que aportan calidez. Gracias a los ventanales amplios, la luz natural entra con facilidad en la casa y ofrece vistas directas al paisaje de fresnos, encinas y majuelos característico de la zona.
El dormitorio mantiene el mismo estilo acogedor que el resto de la casa. Se aprecia una atmósfera tranquila, presidida por tonos claros y mobiliario sencillo, sin elementos decorativos en exceso, en línea con el estilo natural y rural que predomina en toda la vivienda. La presencia de sus perros es constante en cada estancia, convirtiéndose en parte esencial del hogar.
Los exteriores son uno de los puntos fuertes de la propiedad. La vivienda está rodeada de vegetación autóctona y la piedra vuelve a ser protagonista en muros y suelos. Las imágenes muestran un porche amplio y abierto, donde Fernando Tejero suele fotografiarse en momentos de descanso, acompañado de sus mascotas. De noche, la iluminación cálida resalta las texturas de la fachada, creando una atmósfera íntima y acogedora. Los perros, Lía, Lúa y Cata, se mueven libremente por el jardín, que está perfectamente amurrallado con piedra natural.

