La casa de Lucía Pombo y Álvaro López Huerta, al detalle: un piso acogedor donde arte y diseño conviven en armonía
Un piso luminoso y lleno de arte donde la mayor del clan Pombo ha creado un refugio cálido y personal a la espera de su primer bebé
El sentimiento de culpa que tuvo Lucía Pombo antes de quedarse embarazada y la reacción de su marido, Álvaro López Huerta
MadridAunque forma parte de uno de los clanes más conocidos de las redes sociales, Lucía Pombo siempre ha optado por mantener un perfil mucho más discreto que el de sus hermanas María y Marta. La mayor de las Pombo no vive tan expuesta ni comparte cada paso de su día a día, pero eso no ha impedido que, de vez en cuando, abra las puertas de su intimidad. Y esta vez lo ha hecho con un ‘house tour’ en el que muestra, rincón a rincón, el piso en el que vive y que ahora cobra todavía más significado mientras espera la llegada de su bebé.
Se trata de una vivienda amplia y luminosa, con una base neutra muy bien pensada y una atención al detalle que deja claro que detrás hay alguien con especial sensibilidad por la decoración. Un hogar cálido, equilibrado y lleno de personalidad, donde cada pieza parece elegida con intención y que te mostramos a continuación.
La entrada y el salón-comedor
Nada más cruzar la puerta, la sensación es clara, estamos ante un piso de lo más acogedor. La vivienda se articula en torno a un gran espacio abierto donde el salón, el comedor y la cocina conviven sin barreras visuales, algo que potencia la luz natural que entra por los ventanales.
El parquet en espiga aporta carácter y rompe con el blanco predominante en paredes y techos. En el salón, un amplio sofá gris en forma de L se convierte en el eje central, acompañado por una mesa de centro de madera robusta que suma calidez. Sobre ella, pequeños objetos decorativos cuidadosamente colocados refuerzan esa idea de hogar con mucha vida, pero ordenado.
Llama la atención la mezcla de piezas contemporáneas con otras más clásicas o vintage como por ejemplo una librería de madera con libros y esculturas, una butaca de aire retro, una alfombra de piel oscura que contrasta con el parquet… Todo suma sin recargar. Frente al sofá, una televisión sobre trípode mantiene el conjunto despejado.
El comedor, integrado en el mismo espacio, cuenta con una mesa redonda negra y sillas de madera de líneas curvas. Es una zona pensada para compartir, con grandes ventanales que inundan de luz la estancia y vistas despejadas que amplían todavía más la sensación de amplitud.
La cocina minimalista
La cocina se abre directamente al salón-comedor a través de una práctica península que funciona como barra y elemento divisor. Está diseñada en tonos blancos y beige muy suaves, con mobiliario de líneas rectas y sin tiradores visibles, lo que refuerza esa estética minimalista. Sin embargo, lejos de resultar fría, tiene un punto acogedor gracias a los detalles como tablas de madera a la vista, tarros de cristal ordenados en baldas abiertas, pequeñas láminas enmarcadas y una iluminación cálida bajo los muebles altos.
Los dormitorios
La vivienda cuenta con dos dormitorios principales, ambos con cama de matrimonio. El dormitorio de Lucía respira calma. El cabecero tapizado en tono beige, la ropa de cama en colores tierra y verde oliva y la ausencia de elementos superfluos crean un ambiente relajante. Sobre la cama, pequeños cuadros y detalles decorativos aportan personalidad sin romper la armonía cromática. La iluminación es suave y no faltan textiles que suman textura. El segundo cuarto, destinado a invitados, sigue la misma línea estética con una base neutra, cama amplia y detalles escogidos con mimo.
La habitación comodín: ¿el futuro cuarto del bebé?
Hay una estancia más que, por ahora, funciona como espacio polivalente. En ella se ven burros con ropa, almacenaje auxiliar y cierta sensación de provisionalidad, un cuarto de almacenaje en toda regla. Sin embargo, todo apunta a que ese cuarto tiene los días contados como zona “comodín” ya que Lucía está embarazada y no es difícil imaginar que esta habitación terminará transformándose en el dormitorio del bebé. Por ahora, es un espacio flexible, pero con el mismo potencial estético que el resto de la casa.
La atención al detalle
Tal y como hemos podido ver, si algo define su hogar es la atención al detalle. Se percibe una clara pasión por el arte con cuadros contemporáneos de colores con personalidad que presiden algunas paredes, conviviendo con láminas más sobrias y esculturas decorativas colocadas estratégicamente sobre muebles y estanterías (e incluso fotografías que hacen un guiño a su trayectoria en el mundo de la aviación).
Una cabeza escultórica blanca, jarrones, piezas cerámicas y libros bien seleccionados refuerzan esa sensación de casa pensada y construida poco a poco. Además, la presencia de muebles de madera con cierto aire vintage aporta calidez y carácter, equilibrando el minimalismo de otras zonas. ¿El resultado? Un piso moderno, sí, pero con mucha esencia.