Casas de Famosos

Así ve una interiorista la distribución de la nueva casa de Melyssa Pinto: sus pros y contras

Melyssa Pinto
Melyssa Pinto. Instagram
Compartir

MadridMelyssa Pinto está viviendo uno de sus momentos más dulces. La influencer, que atraviesa una etapa especialmente feliz junto a Mario Casas, acaba de cumplir uno de sus grandes sueños, concretamente estrenar casa propia. Y no una cualquiera. Se trata de un espectacular chalet de nueva construcción ubicado en una exclusiva urbanización al norte de Madrid, valorado en torno a los 840.000 euros. Una vivienda de dos plantas, con jardín, piscina y grandes ventanales que ya deja entrever por dónde irán los tiros a nivel estético.

Porque aunque aún está en proceso, Melyssa ya ha adelantado que su casa seguirá la filosofía Wabi Sabi, una tendencia japonesa que apuesta por la belleza de lo imperfecto, los materiales naturales y los espacios serenos, lejos de lo recargado. Con esta idea en mente, hemos hablado con la interiorista Marina Ruiz para analizar cómo es la distribución de la vivienda, qué funciona y qué podría mejorar.

PUEDE INTERESARTE

Desde el primer vistazo, la casa deja clara su intención: espacios abiertos y mucha luz natural. Nada más entrar, el recibidor se diluye en un gran espacio diáfano donde conviven el salón (a la izquierda) y la cocina abierta (a la derecha). “Esta distribución es actual y muy bien resuelta”, explica Marina Ruiz. “El hecho de que el salón tenga un ventanal tan grande hacia el jardín multiplica la sensación de amplitud y conecta interior y exterior de forma muy natural”.

PUEDE INTERESARTE

Salón

En cuanto a la distribución del salón, la experta lo tiene claro: “Yo colocaría el sofá mirando hacia la pared más sólida, probablemente la que integra la chimenea, para crear un punto focal claro. Además, lo separaría ligeramente del ventanal para no bloquear la entrada de luz y permitir el paso hacia el jardín”. De este modo, el sofá actuaría como elemento organizador del espacio, delimitando la zona de estar sin necesidad de levantar muros.

El salón se caracteriza por los espacios abiertos

Comedor y cocina

Sobre la mesa de comedor, Marina Ruiz apuesta por integrarla en este mismo espacio. “Sí incluiría una mesa de comedor, pero bien pensada. La situaría entre el salón y la cocina, aprovechando la transición entre ambos ambientes. Así se consigue una circulación fluida y se evita que todo quede demasiado concentrado en la isla de la cocina”. Una mesa de líneas orgánicas, en madera natural, encajaría perfectamente con el estilo Wabi Sabi que busca la influencer.

La cocina, integrada pero con cierta separación visual gracias a la isla, también juega un papel clave. “Me parece muy acertado que no esté completamente expuesta. La isla funciona como transición y permite mantener el orden visual, algo fundamental en espacios abiertos”, apunta la experta. Además, la elección de tonos oscuros combinados con madera aporta ese contraste cálido que encaja perfectamente con el estilo que quiere conseguir.

Otro de los grandes protagonistas de esta planta son las escaleras flotantes. Con estructura ligera, peldaños de madera y barandilla de cristal, no solo conectan ambas plantas, sino que se convierten en un elemento decorativo en sí mismo. “Son muy estéticas y ayudan a no recargar el espacio”, señala Marina, “pero también pueden suponer un pequeño riesgo si hay mascotas o niños. En este caso, teniendo perritos, habría que valorar soluciones como barandillas más cerradas o elementos de seguridad adicionales. Y pensando a futuro, si hay niños, es algo que conviene tener en cuenta desde el principio”.

Los dormitorios en la planta baja

Dormitorios en la planta baja

Detrás de la cocina se encuentran dos dormitorios de tamaño medio, uno de ellos con vestidor, además de un baño. Una distribución práctica, aunque no exenta de matices. “Es muy cómodo tener dormitorios en la planta baja, sobre todo pensando en invitados o incluso en un futuro”, explica la interiorista. “Sin embargo, el hecho de que estén tan cerca de la zona de día puede restar privacidad si no se aíslan bien acústicamente”. Aquí, la clave estará en cómo se vistan estos espacios. “Yo apostaría por reforzar esa sensación de refugio con textiles, iluminación cálida y elementos más envolventes. Si la casa es muy abierta, los dormitorios deben ser justo lo contrario: íntimos y acogedores”.

Una planta superior abierta

Al subir a la planta de arriba, la casa cambia completamente de registro. El dormitorio principal se presenta como un espacio abierto, sin una separación total respecto al resto de la planta. A su lado, un gran vestidor, un baño amplio y acceso a una terraza completan este nivel. “Es una solución muy estética y muy de revista”, reconoce Marina Ruiz. “Pero también tiene sus retos. Un dormitorio sin cerrar puede perder privacidad y aislamiento, tanto térmico como acústico”. Aun así, bien planteado, puede ser un gran acierto. “Si se trabaja bien la zonificación con alfombras, iluminación o incluso paneles ligeros, se puede conseguir un espacio fluido pero funcional”.

La planta superior se muestra abierta

El vestidor, amplio y bien estructurado, es otro de los puntos fuertes. “Es un lujo tener un espacio así, pero lo importante será mantener una línea estética coherente. En casas tan abiertas, el orden visual es clave”.

El jardín

En el exterior, la vivienda no se queda atrás. El jardín, con piscina y una zona que apunta a convertirse en porche, refuerza esa idea de casa pensada para disfrutar. “Hoy en día, el exterior es casi tan importante como el interior”, afirma la interiorista. “Aquí hay muchísimo potencial. Yo integraría el porche como una continuación del salón, utilizando materiales similares para que no haya ruptura visual”.

El jardín de la casa de Melyssa

Además, la carpintería exterior en aluminio negro aporta ese toque contemporáneo que recorre toda la casa. “Es un acierto total. Enmarca las vistas y contrasta muy bien con los tonos más neutros del interior”, concluye.