Trucos de interiorista para adaptar el salón de Alejandra Rubio y Carlo Costanzia antes de la llegada de su segundo hijo
El pequeño salón en el que Alejandra Rubio y Carlo Costanzia van a celebrar el cumpleaños de su hijo: trucos para hacer espacio
Más orden, zonas bien definidas y pequeños cambios estratégicos
MadridAlejandra Rubio y Carlo Costanzia están a punto de ampliar la familia. La pareja ha anunciado recientemente que espera su segundo hijo, concretamente una niña, una noticia que llega en un momento especialmente dulce para ambos, mientras disfrutan de su primer pequeño, de apenas año y medio. Pero más allá de lo que está por venir, esta nueva etapa que no solo implica cambios emocionales, sino también prácticos, pues toca adaptar la casa a una dinámica mucho más exigente. A través de sus redes sociales hemos podido ver algunos rincones de su hogar, especialmente el salón, que funciona como el corazón de la vivienda. Un espacio luminoso, con una gran conexión con la terraza, librerías a medida repletas de libros y piezas decorativas, un sofá en tono verde con chaise longue y una estética cuidada, muy en su línea.
Pero, ¿qué cambiaría un interiorista pensando en la llegada de un bebé? Hemos hablado con Marina Ruiz, que analiza cómo debería reorganizarse la vivienda para que sea práctica sin perder ese punto estético que tanto gusta a la pareja. “Lo primero que veo es un salón muy vivido, con personalidad, pero ahora hay que hacerlo más funcional”, explica la experta. “Cuando tienes dos niños tan pequeños, el espacio tiene que trabajar a tu favor”.
Un sofá bien elegido… pero mejor reposicionado
El sofá en L, amplio y cómodo, es sin duda uno de los grandes aciertos del espacio. Sin embargo, Marina propone ajustar ligeramente su posición. “Lo ideal sería orientarlo de forma que permita controlar tanto la zona de juegos como la salida a la terraza. Ahora mismo funciona bien, pero con niños necesitas tener todos los puntos clave a la vista sin moverte”. Además, recomienda acompañarlo de textiles más sufridos. “Ese tono verde es precioso, pero apostaría por tejidos anti manchas. La estética no tiene por qué desaparecer, pero sí adaptarse”.
Zona de juegos: sí, pero con orden
Uno de los cambios más importantes será la incorporación de una zona de juegos. Y aquí, la clave está en no improvisar. “Yo no colocaría el parque en medio del salón, sino en uno de los laterales, probablemente cerca del sofá pero sin invadir la circulación”, explica Marina Ruiz. En este caso, la alfombra de rayas ya delimita visualmente una zona, pero podría reforzarse con una alfombra más amplia y mullida pensada para los niños. “Añadiría un mueble bajo, tipo banco o estantería cerrada, para guardar juguetes. El orden visual es fundamental para que el espacio no se descontrole”.
La mesa de centro: bonita, pero poco práctica
La mesa de centro de cristal es uno de los elementos que más dudas genera. “Es muy estética, pero poco práctica con niños pequeños”, advierte. “Yo la cambiaría por una opción con bordes redondeados o incluso por pufs o mesas auxiliares más ligeras que se puedan mover fácilmente”. En esta etapa, la seguridad pesa más que el diseño… aunque ambas pueden convivir si se elige bien.
La terraza: el punto más delicado
Uno de los grandes atractivos del salón es su conexión directa con la terraza, que aporta luz y amplitud. Pero también es, según la experta, el punto más crítico. “Es imprescindible instalar un sistema de seguridad en la puerta. Los niños aprenden muy rápido a abrir y cerrar, y aquí no se puede correr ningún riesgo”. Además, recomienda evitar colocar muebles cerca del acceso. “Cualquier elemento puede convertirse en un ‘escalón’ improvisado. Hay que mantener esa zona lo más despejada posible”.
La trona y el día a día
En cuanto a la zona del comedor, la interiorista recomienda sustituir la mesa redonda de cristal por una de madera e insiste en la importancia de integrar la trona de forma natural. “Debe estar cerca de donde coman los adultos, ya sea en una mesa o incluso en una barra si la hay. Lo importante es que no quede aislada, porque forma parte del día a día”.
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Menos decoración, más funcionalidad
Las estanterías llenas de libros y objetos personales aportan carácter, pero también requieren cierto ajuste. “No eliminaría esa esencia, pero sí reorganizaría los elementos más accesibles. Todo lo que esté a la altura de los niños debe ser seguro o prescindible”, explica. También sugiere fijar algunos elementos para evitar accidentes. “Las librerías son preciosas, pero deben estar bien ancladas. Es un básico que muchas veces se pasa por alto”. Porque, como concluye Ruiz, “cuando hay niños, el verdadero lujo no es solo que la casa sea bonita, sino que funcione sin esfuerzo en el día a día”.