Decoración

Los objetos que el feng shui desaconseja situar frente al sofá para ganar serenidad en el hogar

Colocar los muebles en el lugar adecuado proporciona serenidad. Pexels
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Una de las estancias de la casa en la que más tiempo pasamos es el salón o cuarto de estar. Suele decirse que la cocina es el corazón de los hogares, ahí es donde se cocinan los alimentos que nos reúnen alrededor de la mesa, pero el salón es el punto de reunión de todos los que viven allí, el lugar en el que se tienen las conversaciones, donde se pasa el tiempo libre en familia y por eso desde el feng shui cuidan todos los detalles a la hora de decorarlo.

Existen pautas generales que nos ayudan a dar forma a este espacio, guías que ayudan a tomar decisiones sobre dónde colocar los grandes muebles. Por ejemplo, no suele recomendarse poner el sofá en mitad de la estancia, siempre será mejor que tenga detrás una pared, o evitar que la puerta quede a su espalda, porque eso evita que podamos relajarnos, siempre en alerta por si alguien entra por ella.

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Se recomienda dejar espacio entre unos muebles y otros, colocar los espejos de tal manera que reflejen cosas buenas, como el paisaje natural que se ve desde la ventana, duplicando las buenas energías, apostar por colores neutros proporciona paz y serenidad, y optar por esquinas redondeadas favorecerá el flujo de energía en la estancia, pero ¿qué pasa con los detalles? Son los que pueden marcar una gran diferencia, como esos objetos que colocamos frente al sofá.

Gana serenidad: los objetos que el feng shui desaconseja situar frente al sofá

El feng shui nos enseña que la decoración es mucho más que acumular muebles y objetos en nuestra casa, todo lo que ponemos es importante, porque todo ello contribuye a nuestro bienestar, pero también puede ser el responsable de nuestro malestar sin saberlo. Una mala elección a la hora de decorar una habitación o de colocar los muebles en ella puede hacernos sentir intranquilos, evitar que nos relajemos o crearnos sensación de agobio.

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Hacer pequeños cambios es sencillo, cambiar una mesita por otra o quitar de una estantería un objeto decorativo que ya no nos gusta. Sin embargo, en ocasiones es necesario hacer cambios un poco más grandes, como sucede si hemos colocado el sofá en un mal lugar o hemos colocado frente a él cosas que no contribuyen a nuestro bienestar y el de nuestro hogar.

Los expertos desaconsejan colocar el sofá o sofás, así como el resto de asientos y sillones, directamente mirando a la televisión. Está bien poder ver la televisión y relajarnos un rato, pero la finalidad de ese espacio debe ser crear un lugar en el que fluya la comunicación, algo que no es posible si todos los sofás y asientos miran hacia el mismo lado. No toda la disposición del salón debe girar en torno al televisor, por eso colocarlo justo enfrente no es la mejor idea.

Esto, con mayor o menor esfuerzo, es algo sencillo de cambiar, pero ya puestos a mover cosas, conviene evitar que el sofá acabe frente a la puerta principal, porque puede generar incomodidad. "La puerta principal es la boca del chi, el lugar por donde entra la energía vital a tu casa", explica para El Mueble Maite Pérez, consultora profesional y fundadora de Activa Feng Shui.

"Si colocas el sofá justo frente a esa entrada, la energía entra con demasiada fuerza y choca directamente con quien se sienta ahí. El cuerpo se pone en estado de alerta y eso genera incomodidad". Lo recomendable es que se tenga una vista clara de esa entrada, pero sin que quede completamente frente al sofá.

Otro elemento que no debemos poner frente al sofá (o el sofá frente a él) son muebles de gran tamaño, colocar una mesita baja está bien, pero seleccionar un mueble pesado o de gran tamaño puede bloquear el flujo de energía y crear una sensación de congestión.

Por supuesto, como en cualquier estancia, hay que evitar el desorden, así como los objetos que están rotos, aquellos asociados a personas que ya no están en nuestra vida o relojes parados. Los espejos rotos o que deforman la imagen no deberían estar en nuestra casa, y es mejor tener pocas cosas, pero de calidad, siempre priorizando los materiales naturales. Acumular lo que no necesitamos solo logrará aumentar el caos y el desorden y, con él el malestar dentro de nuestra propia casa.

Así, tal y como hemos visto, lo mejor es evitar poner frente al sofá el televisor, la puerta de entrada y grandes muebles, pero también buscar la manera de favorecer la comunicación en la familia colocando sofás y sillones de tal manera que las personas puedan mirarse y conversar fácilmente. Lo ideal es delinear un espacio alrededor del sofá, con alfombras y objetos decorativos, con la intención de crear un ambiente agradable y armonioso. En esto es también fundamental la elección de colores, mejor neutros, y la iluminación, siempre cálida.